Récord de girasol en Argentina: 6,6 millones de toneladas impulsan flujos al Gran Rosario

La campaña de girasol 2025/26 en Argentina marca un hito productivo con una estimación récord de 6,6 millones de toneladas, el mayor volumen del siglo XXI. Este crecimiento potencia las exportaciones del grano y genera una intensa movilización logística con destino al Gran Rosario, consolidado como el principal polo de la industria aceitera del país.

Una campaña de girasol histórica marca el pulso del agro en el Litoral

La campaña girasolera 2025/26 se perfila como una de las más destacadas en la historia productiva de Argentina. Con una proyección que alcanza los 6,6 millones de toneladas, y con cálculos que podrían incluso superar esa cifra, el cultivo no solo registra su mayor volumen en lo que va del siglo XXI, sino que se afianza como un protagonista clave en el ciclo agrícola nacional.

Este crecimiento sin precedentes se explica por una confluencia de factores favorables. Por un lado, una notable expansión del área sembrada, que alcanzó las 3,1 millones de hectáreas, la superficie más amplia desde fines de los años 90. A esto se suman condiciones climáticas propicias que acompañaron el desarrollo de la oleaginosa en zonas productivas estratégicas, permitiendo rindes promedio elevados. Finalmente, un contexto internacional con precios atractivos y una demanda sostenida ha incentivado la apuesta de los productores por el girasol.

Producción en ascenso a nivel regional

El salto productivo se manifiesta de manera homogénea en las distintas regiones girasoleras del país. El norte argentino, por ejemplo, estableció un récord histórico al cosechar 1,57 millones de toneladas, más que triplicando su rendimiento promedio reciente. En la región centro, corazón productivo del país, la trilla alcanzó 1,89 millones de toneladas, lo que representa su mejor desempeño en casi tres décadas.

No obstante, el liderazgo en volumen sigue recayendo en el sur del país, la principal zona productora, que contribuyó con 3,16 millones de toneladas. Esta consolidación del sur refuerza su rol estratégico dentro del esquema productivo nacional y demuestra la adaptabilidad del cultivo a diversas geografías. Este desempeño generalizado, con perfiles de humedad adecuados y sin eventos climáticos extremos, favoreció un desarrollo óptimo del cultivo en la mayor parte del territorio.

El Gran Rosario, epicentro logístico e industrial

Uno de los aspectos más sobresalientes de esta campaña es la intensa dinámica logística que demanda el enorme volumen cosechado. Los datos actuales revelan un esquema de flujos interregionales, donde las zonas del norte y del sur actúan como abastecedoras de la región centro, que es la que concentra la mayor capacidad industrial para la molienda de girasol.

En este complejo entramado, el Gran Rosario se consolida como el principal nodo de recepción y procesamiento. Se estima que cerca del 77% del girasol con destino portuario identificado se dirige hacia esta área, lo que subraya su centralidad en la cadena agroindustrial, con el rol fundamental que cumplen la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Comercio de Santa Fe en el monitoreo de mercados. En contraposición, el grano proveniente del sur, principalmente de Buenos Aires y La Pampa, tiene una mayor orientación hacia los puertos de Quequén y Bahía Blanca, aunque una parte significativa también converge hacia Rosario.

El robusto incremento en la producción de la campaña 2025/26 pone a prueba la capacidad instalada del sector industrial. Actualmente, Argentina cuenta con 17 plantas activas dedicadas al procesamiento de girasol, cuya capacidad total se estima en aproximadamente 6,6 millones de toneladas, una cifra prácticamente idéntica al volumen proyectado para la cosecha. Esta situación implica que el sistema opera en un nivel de exigencia sumamente elevado, con un margen escaso para absorber eventuales incrementos productivos sin que se requieran ajustes en la capacidad de molienda o en la infraestructura logística.

Además, existen plantas industriales que, si bien podrían procesar girasol, en la actualidad están enfocadas en otros cultivos, principalmente soja. Esto abre un debate sobre posibles cambios en la asignación industrial si el crecimiento del girasol se mantiene y consolida en el tiempo.

Exportaciones de semilla en alza por el contexto internacional

Otro fenómeno notable de la campaña es el marcado incremento en las exportaciones de semilla de girasol sin procesar. Impulsadas por una fuerte demanda, principalmente de la Unión Europea y Turquía, las ventas externas podrían alcanzar 1,1 millones de toneladas, quintuplicando el volumen comercializado en el ciclo anterior.

Este salto exportador se debe, en gran medida, a problemas productivos que enfrentan países clave en el mercado global, como Ucrania, Rumania y Bulgaria. En particular, la disminución en la participación de Ucrania en la producción mundial, afectada por el conflicto con Rusia, abrió una significativa ventana de oportunidad para las exportaciones argentinas. Sin embargo, este escenario también genera interrogantes sobre el impacto en la industria local, ya que un mayor volumen de exportaciones de grano crudo podría competir directamente con el abastecimiento necesario para el procesamiento interno.

El balance regional de la campaña ilustra claramente la lógica del sistema. Mientras el norte y el sur generan importantes excedentes –1,27 millones de toneladas y 0,59 millones de toneladas, respectivamente–, la región centro presenta un déficit cercano a los 2 millones de toneladas, que debe cubrirse con el abastecimiento proveniente de las otras zonas. Esta estructura no es novedosa, pero la magnitud de la actual campaña intensifica la dependencia del transporte y la eficiencia logística, en un contexto donde los costos y la infraestructura existente juegan un rol determinante.

Un punto de inflexión para el cultivo

La campaña 2025/26 marca, sin dudas, un antes y un después para el girasol argentino. El cultivo no solo logra niveles récord de producción, sino que también gana un protagonismo renovado en el esquema agrícola nacional, impulsado por precios favorables y una mayor competitividad frente a otras alternativas.

No obstante, este crecimiento también pone de manifiesto desafíos estructurales que deberán abordarse. Entre ellos se destacan la necesidad imperiosa de mejorar la infraestructura logística, ampliar la capacidad industrial para acompañar el volumen de la trilla, y adaptarse a las crecientes exigencias de los mercados internacionales, especialmente en materia de calidad y estándares sanitarios, donde el Senasa juega un rol crucial. En este escenario, el girasol consolida su potencial como cultivo estratégico, pero también impulsa a repensar el funcionamiento de toda la cadena para asegurar y sostener su expansión en el tiempo.


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