Ezequiel Coello, referente del Centro Comercial, Industrial y de Servicios de Venado Tuerto, alertó sobre la crítica situación que atraviesa el comercio local. El directivo atribuyó la marcada caída de ventas y el cierre de locales al «ahogo» económico que sufren los hogares y consumidores, señalándolo como el principal obstáculo para la actividad comercial de la ciudad.
Profunda caída en las ventas minoristas de Venado Tuerto, con precios «contenidos» y costos de «2026»
El comercio minorista de Venado Tuerto atraviesa un escenario complejo, reflejando la tendencia nacional de caída de ventas. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en mayo se registró una baja interanual del 1,2% a precios constantes. En sintonía, el relevamiento local del Centro Comercial, Industrial y de Servicios de la ciudad, liderado por Ezequiel Coello, también muestra una disminución en unidades vendidas y una tendencia sostenida a la baja que se mantiene desde hace varios meses.
«En nuestro caso lo medimos en unidades vendidas, que es una forma parecida a hacerlo a precios constantes, y también nos marca una caída. Lamentablemente, no solo nos marca una caída, sino una caída sostenida», expresó Coello. El referente advirtió que el impacto se siente con fuerza en los comercios físicos, afectados por la combinación de menores ventas, costos actualizados y márgenes cada vez más reducidos. «Son muchos meses de caída que llevan a una situación complicada para el comercio», señaló.
Márgenes exiguos y locales vacíos en la ciudad
Uno de los puntos centrales del análisis radica en la brecha entre los precios de venta y los costos operativos. Coello indicó que, a menudo, el consumidor tiene una percepción desactualizada sobre los valores en los locales de Venado Tuerto. «Si la gente recorriera físicamente los comercios de Venado Tuerto, se encontraría con los mismos precios o incluso precios más baratos que el año pasado. Y la verdad es que es así», aseguró.
Sin embargo, esta política de precios contenidos no logra compensar el incremento de los gastos fijos. «El comerciante hoy tiene que vender a precios iguales o incluso más baratos que el año pasado, pero con costos de 2026», remarcó. En este sentido, mencionó el peso de los servicios, las paritarias, los ajustes de alquileres, los seguros, las cargas sociales, las habilitaciones y los impuestos. «Todo eso está ajustando los márgenes, que en algunos casos son cada vez más exiguos, y eso provoca el cierre de muchos locales en la ciudad», afirmó Coello.
La consecuencia de esta situación es cada vez más visible: locales cerrados en el microcentro y en diversos barrios de Venado Tuerto. Coello explicó que, en una primera instancia, muchos comercios se trasladaron del centro a zonas barriales buscando menores costos y mejores condiciones edilicias, pero la problemática ahora se ha extendido a toda la ciudad. «En un principio se dio un corrimiento de muchos locales del centro hacia los barrios por una cuestión de costos y porque muchos locales barriales eran nuevos y estaban muy bien. Pero hoy ya tenés locales cerrados por toda la ciudad», describió. Para el dirigente, sostener un local abierto se ha vuelto una ecuación económica cada vez más difícil.
Competencia desleal y el golpe de los «bolsillos flacos»
Además de la baja en el consumo, Coello apuntó contra la competencia desleal y el mercado informal como factores que profundizan la crisis del comercio formal. «El comerciante físico paga alquiler, empleados, leyes sociales, seguro, habilitación e impuestos, y tiene que competir con grandes cadenas, con plataformas digitales, pero también con la competencia desleal y el mercado ilegal», sostuvo. El referente criticó la falta de controles: «Ahí es donde se genera mayor indignación, porque muchas veces no hay forma ni voluntad de frenar eso. Te encontrás con negocios abiertos en cualquier garage, vendiendo sin pagar nada, mientras el comerciante tiene que tener todo medianamente en regla».
Si bien reconoció la competencia de las plataformas digitales, Coello consideró que el principal problema actual no reside en el comercio electrónico, sino en la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. «La mayor competencia que tiene hoy el comerciante no son las plataformas, sino la poca liquidez que tenemos cada uno de nosotros en los bolsillos», afirmó. Explicó que, a pesar de la desaceleración inflacionaria, los ingresos no acompañaron el ritmo de los aumentos, y rubros como servicios y medicina crecieron por encima de la capacidad de pago de muchas familias. «Si antes en el bolsillo te quedaban 100 pesos disponibles para gastar, hoy te quedan 80 o 70. Por eso también se ve un aumento de la mora en tarjetas de crédito y en créditos», señaló. En este contexto, el aguinaldo, que antes se asociaba a consumos extraordinarios, hoy se utiliza para cubrir deudas. «Años atrás se esperaba el aguinaldo para ver qué gustito te dabas o en qué invertías. Hoy, en muchos hogares, se está esperando para pagar cuentas o ponerse al día con algo de todo lo que se debe», agregó. Y resumió: «Ese ahogo en los hogares y en los consumidores es el mayor enemigo que tiene hoy el comercio».
Expectativas con cautela y el impacto de las importaciones
Consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, Coello sostuvo que, si bien quien emprende un comercio necesita mantener el optimismo, el escenario actual genera preocupación. «Para abrir un comercio, una industria o ser prestador de servicios, primero tenés que ser optimista. Si no, pondrías la plata a trabajar en la bicicleta financiera», expresó. Sin embargo, advirtió que una recuperación firme del consumo será difícil mientras no mejore el ingreso de las familias. «Lo que veo y lo que charlo con los comerciantes es que, si no se afloja un poco la soga al cuello de los ingresos de la gente, la situación se ve muy complicada», manifestó. También mencionó la incertidumbre laboral en diversos sectores y el impacto de la apertura de importaciones. «Con una importación desmedida hemos tenido ajustes de puestos de trabajo muy importantes, y eso se ve preocupante», indicó.
«Ponete la 10»: Una iniciativa para revitalizar el vínculo local
En este contexto, el Centro Comercial lanzó el concurso «Ponete la 10», una iniciativa vinculada al Mundial y diseñada para promover la circulación de consumidores por los locales adheridos. «Durante junio vamos a tener dos concursos: uno es Ponete la 10 y el otro por el Día del Padre. Con Ponete la 10 apostamos por la Selección», explicó Coello.
La propuesta prevé sorteos por cada partido que dispute la Selección Argentina. En cada encuentro se elegirán 11 ganadores: un «capitán» recibirá un voucher de 50 mil pesos, y otros diez ganadores obtendrán vouchers de 25 mil pesos. Los premios deberán ser canjeados en el comercio donde el participante escaneó el código QR. «Vamos a elegir el equipo de la ciudad que se pone la 10. Un ganador de un voucher de 50 mil pesos será nuestro capitán y después habrá diez ganadores de vouchers de 25 mil pesos», detalló. Coello explicó que la cantidad de sorteos dependerá del recorrido de la Selección Argentina en la competencia: «Si Argentina llega a la final serán 8 sorteos; si queda antes, serán menos», aclaró.
Para participar, los vecinos deben acercarse a alguno de los más de 120 comercios adheridos, escanear el código QR disponible en el local y completar un formulario con datos personales básicos. Luego, deberán indicar su pronóstico para el partido de Argentina: si gana, empata o pierde, y cuál será el resultado. «Los que aciertan el resultado entran en el sorteo por el voucher de 50 mil pesos. Los demás participan por los vouchers de 25 mil pesos», explicó Coello. La participación es por cada partido y no se acumula hasta el final del torneo. «Si escaneás para un partido, después tenés que volver a escanear para el siguiente. Podés hacerlo en el mismo comercio o en otro comercio adherido», precisó.
El objetivo: Fortalecer el círculo virtuoso del comercio local
Más allá del atractivo de los premios, Coello remarcó que el objetivo principal es recuperar el vínculo entre consumidores y comerciantes locales. «Buscamos que el consumidor vuelva al comercio, que vuelva esa comunidad con el comerciante, porque es un círculo virtuoso que nos ayuda a todos», sostuvo. En esa línea, destacó que cada compra en un comercio local tiene un efecto multiplicador dentro de la economía de la ciudad. «Ese comerciante paga sueldos, compra cosas en la ciudad y esas compras son para otro comerciante, que a su vez también paga sueldos. Esa gente después vuelve a gastar en la ciudad», explicó.
Para Coello, el concurso no resolverá por sí solo la crisis del sector, pero puede generar movimiento y acercar nuevamente a los vecinos a los locales. «No te vas a salvar con un voucher de 50 mil pesos, pero genera movimiento. En ese movimiento la gente va, ve qué ofertas tenés, mira cómo está el local, conversa con el comerciante y se vuelve a generar ese vínculo que queremos que perdure», concluyó.
