El informe sobre el Mercado de Trabajo, difundido este lunes por el INDEC, reveló que la tasa de desocupación se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre del año en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. Este valor representa una leve suba en comparación con el 7,5% registrado en el cuarto trimestre de 2025 y se situó apenas por debajo del 7,9% de igual período del año pasado. A nivel nacional, la variación del desempleo fue marginal en términos estadísticos, dado que el propio organismo aclaró en su reporte que, en la comparación interanual, «las tasas de actividad, de empleo y de desocupación no registraron cambios significativos respecto al mismo trimestre del año anterior». La misma conclusión se aplicó para la comparación contra el trimestre precedente.
Durante el primer trimestre, la tasa de actividad se fijó en 48,6% y la tasa de empleo alcanzó el 44,8%. En cifras absolutas, sobre una población relevada de 30,1 millones de personas en los 31 aglomerados, la población económicamente activa fue de 14,6 millones; los ocupados, 13,5 millones; y los desocupados, 1,1 millones. De esta forma, la desocupación nacional se mantuvo en un nivel muy similar al inicio de 2025, cuando había sido de 7,9%, el registro más elevado desde el comienzo de la gestión de Javier Milei. Posteriormente, descendió a 7,6% en el segundo trimestre, continuó su baja a 6,6% en el tercero, volvió a ascender a 7,5% al cierre del año y ahora escaló al mencionado 7,8%.
No obstante, el estudio del INDEC también indica que la presión sobre el mercado de trabajo se mantuvo en un nivel elevado, afectando a casi un tercio (29,6%) de la población económicamente activa. Este indicador engloba a los desocupados, a los ocupados que buscan otro empleo y a los ocupados disponibles para trabajar más horas. El guarismo es prácticamente idéntico al 29,7% registrado en el primer trimestre de 2025.
El panorama de desempleo en la provincia de Santa Fe
La provincia de Santa Fe mostró un incremento en la desocupación en sus dos principales aglomerados urbanos. En Rosario, la tasa de desempleo alcanzó el 8,2%, en línea con el promedio de la región Pampeana, que también marcó 8,2%. Este dato posicionó al sur santafesino por encima de la media nacional y lejos del alivio que había exhibido al cierre de 2025.
En el Gran Santa Fe, la desocupación llegó al 6,5%. Aunque aún se encuentra por debajo del promedio nacional, la comparación con el trimestre previo revela un deterioro, ya que había cerrado 2025 en 4,8% y ahora sumó 1,7 puntos porcentuales. La lectura interanual también resulta desfavorable para los dos aglomerados más importantes de la provincia: en el primer trimestre de 2025, Gran Rosario había registrado 7,1% y Gran Santa Fe 4,2%. Un año después, ambos indicadores se situaron en niveles superiores.
Este escenario dialoga con una actividad económica que, si bien muestra recuperación en algunos indicadores, no se traduce con la misma velocidad en un impacto masivo sobre el empleo, el cual se concentra principalmente en entornos urbanos. La mejora en sectores primarios y exportadores no genera una ocupación extendida de manera equivalente en ramas como comercio, construcción e industria, las cuales suelen demandar mayor mano de obra y se focalizan en las grandes ciudades.
Aumento de la informalidad y la subocupación laboral
El aspecto más delicado del informe no reside exclusivamente en la desocupación abierta. El INDEC subrayó que «la tasa de subocupación (11,1%) registró una suba estadísticamente significativa de 1,1 puntos porcentuales» frente al mismo trimestre del año anterior. Esta categoría incluye a las personas con una ocupación de menos de 35 horas semanales que manifiestan estar dispuestas a trabajar más.
Asimismo, la informalidad laboral experimentó un crecimiento. El organismo precisó que «la tasa de informalidad (44,2%) presentó un aumento de 2,2 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior». En términos absolutos, esto implica la existencia de 5,955 millones de ocupados informales dentro de los aglomerados urbanos relevados. Entre los asalariados, el 37,9% no contó con descuento jubilatorio. Este dato evidencia una vez más que el problema laboral argentino trasciende a quienes buscan trabajo y no lo consiguen, alcanzando también a quienes trabajan, pero lo hacen en condiciones de mayor vulnerabilidad, sin el pleno cumplimiento de la protección social.
Desocupación persistente en jóvenes y búsquedas prolongadas
Por sectores etarios, la desocupación continuó afectando con mayor intensidad a los menores de 30 años. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la tasa fue del 15,5%; mientras que entre los varones de esa misma franja, se ubicó en 14,6%. A pesar de que ambos registros disminuyeron respecto al cierre de 2025, aún duplican cómodamente los valores observados en los adultos de 30 a 64 años.
La composición de los desocupados también revela una señal social persistente: el 47,2% son hijos dentro de la estructura del hogar. Además, el 31,8% de los desocupados lleva más de un año buscando empleo, una proporción superior al 30,9% que marcó el trimestre anterior, indicando una prolongación en los tiempos de reinserción laboral.
En cuanto a la rama de la última ocupación, entre quienes ya habían trabajado previamente, la desocupación volvió a concentrarse en actividades sensibles a la actividad económica general. La Industria manufacturera explicó 0,8 puntos de la tasa total; la construcción, 1,0 puntos; el comercio, 1,0 puntos; y el servicio doméstico, 0,8 puntos. El resto de las ramas agruparon los 2,4 puntos restantes.
