Condenaron a una pareja que regenteaba un búnker narco en la zona norte de la ciudad de Santa Fe

Gabriel Omar Martínez (23) y Micaela Ayelén Roldán (21), una joven pareja, fueron condenados en Santa Fe a cuatro años y tres meses de prisión efectiva. Ambos recibieron la pena por comercializar estupefacientes y poseer armas de guerra en un búnker narco ubicado en un pasillo de calle Cafferata, en la zona norte de la ciudad.

Condena por narcotráfico y tenencia de arma de guerra

El juez Martín Torres dictó sentencia esta semana contra Gabriel Omar Martínez (23) y Micaela Ayelén Roldán (21) en el marco de un procedimiento abreviado. La pareja fue condenada como coautora de los delitos de «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia ilegítima de arma de guerra». Ambos habían sido aprehendidos el 16 de mayo en un búnker narco ubicado en una vivienda de pasillo de calle Cafferata al 8800, en la zona norte de la ciudad.

Según el acuerdo alcanzado entre el fiscal Arturo Haidar y el defensor particular Néstor Pereyra, a Martínez y Roldán se les impuso una pena de cuatro años y tres meses de prisión de cumplimiento efectivo, una multa de 45 Unidades Fijas y el decomiso de las armas y el dinero secuestrados durante el allanamiento.

La investigación que llevó al allanamiento

La desarticulación de la banda y la posterior condena no fueron producto del azar. Tareas de inteligencia llevadas a cabo por la Policía de Investigaciones (PDI) detectaron, desde principios del mes de mayo, un «inusual y constante ingreso y egreso de personas» en el pasillo de la vereda oeste de calle Cafferata al 8800. Los pesquisas observaron que los compradores llegaban a pie, en bicicleta o motocicleta, permanecían apenas unos minutos en el lugar y se retiraban manipulando pequeños objetos. Esta dinámica fue calificada como «compatible con intercambios rápidos de material estupefaciente».

Lo que más llamó la atención de los agentes fue el avanzado sistema de seguridad implementado en la vivienda. Construida con ladrillos blancos y provista de un portón de chapa, el domicilio contaba con dos cámaras de vigilancia estratégicamente orientadas hacia el pasillo. Los clientes eran monitoreados desde el interior y solo eran atendidos una vez que los moradores confirmaban su identidad.

Los secuestros en el búnker

Durante la requisa del inmueble, el personal policial incautó diversos elementos que confirmaron la actividad ilícita:

  • 70 gramos de cocaína, fraccionados en 173 envoltorios listos para la venta.
  • 15 gramos de marihuana.
  • Diez teléfonos celulares.
  • $ 619.000 en efectivo, presunto producto de la comercialización de estupefacientes.

Un arsenal oculto en una mochila

Además de la droga, la acusación se agravó por el poder de fuego que la pareja mantenía en la habitación utilizada simultáneamente como cocina y dormitorio. En el interior de una mochila negra, agentes de la División Microtráfico hallaron un arsenal compuesto por:

  • Una pistola calibre .45 con numeración suprimida.
  • Una pistola calibre .32.
  • Un revólver calibre .357 Magnum.

Los informes periciales confirmaron que todas las armas estaban «aptas para el disparo» y cargadas con sus respectivos cartuchos. La fiscalía subrayó que ninguno de los imputados figuraba como legítimo usuario ante el Registro Nacional de Armas (RENAR), circunstancia que agravó su situación legal.

Diferente modalidad de ejecución de la pena

A pesar de haber recibido la misma pena, la modalidad de cumplimiento de la condena difiere para cada uno de los condenados. Gabriel Omar Martínez permanece alojado en la Alcaidía de Las Flores. En cambio, a Micaela Ayelén Roldán se le concedió la prisión domiciliaria.

Esta decisión excepcional se fundamentó en el «interés superior del niño», dado que Roldán es madre de una niña de cinco años que depende exclusivamente de su cuidado. Se ponderó que, al encontrarse el padre también privado de su libertad por la misma causa, el alojamiento intramuros de Roldán implicaría la «privación simultánea de las figuras parentales de referencia», lo que generaría un daño desproporcionado en la menor. Por este motivo, la joven madre cumplirá su condena en el domicilio, junto a su hija.


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