El déficit de la balanza turística de Argentina alcanzó los US$ 3.184 millones en el primer trimestre de 2026, duplicando el rojo de la balanza de pagos total del país. Este significativo desequilibrio en el flujo de divisas por viajes resalta la persistente presión sobre las reservas del Banco Central y la economía nacional.
Desafío estructural: el déficit turístico persiste y presiona la balanza de pagos
Tras un 2025 caracterizado por un éxodo récord de divisas, los datos del primer trimestre de 2026 revelan una moderación en el déficit turístico. No obstante, este componente continúa siendo un desafío estructural crítico para la balanza de pagos del país. A pesar de una incipiente recuperación del turismo receptivo, la salida de divisas por parte de residentes que viajan al exterior se mantiene en niveles históricamente elevados, según subraya un informe elaborado por Marcos Cohen Arazi, del Ieral/Fundación Mediterránea.
El impacto en las cuentas nacionales
Según cifras recientes del INDEC, el déficit del sector turístico alcanzó los US$ 3.184 millones durante el primer trimestre de 2026. Si bien esta magnitud representa una mejora del 8% respecto al mismo período del año anterior, su impacto en la balanza de pagos sigue siendo significativo.
En el primer trimestre del año, la cuenta corriente de la balanza de pagos de la Argentina registró un déficit de US$ 1.651 millones. Este desequilibrio se produce a pesar de un superávit en la exportación de bienes de US$ 6.339 millones, que solo compensa parcialmente los déficits en servicios e ingreso primario. Precisamente, el turismo constituye el mayor peso dentro del componente de servicios.
La balanza de pagos de la Argentina, definida como el registro contable de todas las transacciones económicas entre residentes del país y el resto del mundo en un período determinado, mide el flujo de ingreso y egreso de divisas de la economía. El déficit de la balanza de turismo supera en más de dos veces al de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Cohen Arazi indica que, combinando el registro censal de fronteras y tarjetas del INDEC con las liquidaciones de divisas diarias del Balance Cambiario, se estima que por cada US$ 10 que un argentino gasta en el exterior, entre US$ 6,50 y US$ 7,50 se detraen de las reservas del Banco Central (BCRA).
Esta situación, sumada al pago de deudas por la restricción de financiamiento internacional, explica por qué el BCRA adquirió este año algo más de US$ 11,4 mil millones, sin que estos montos se traduzcan completamente en «reservas internacionales netas» o «dólares crocantes», es decir, aquellos que no dependen de depósitos de ahorristas o Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI.
La ansiada «lluvia de dólares»
El equipo económico liderado por Luis Caputo aguarda el inicio de la proyectada «lluvia de dólares». Solo a partir de los 16 proyectos aprobados en el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), se prevén –gradualmente– inversiones por unos US$ 29.892 millones.
Por el momento, la Inversión Extranjera Directa (IED) ha aportado US$ 1.291 millones, una cifra insuficiente para revertir la baja de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF). El conjunto de inversiones en la economía nacional, que incluye construcciones, maquinarias y equipos, se desplomó 11,6% interanual en el primer trimestre, y la inversión en relación con el Producto Bruto Interno (PBI) es de apenas 15,9%, lejos de los indicadores necesarios para sostener el «crecimiento».
Existen motivos sólidos para anticipar que, con la implementación del RIGI, la balanza de pagos experimentará una mejora. Sin embargo, hasta que esto ocurra, la salida de divisas por turismo –que podría agudizarse si la selección de fútbol avanza en el Mundial– podría complicar «el tránsito» en la política cambiaria del país.
Desafíos para el corto y mediano plazo
El Ministerio de Economía asegura disponer de las divisas necesarias para afrontar los vencimientos de deuda este año, pero no para el «electoral» 2027. La reciente decisión de la calificadora internacional MSCI de no mejorar la calificación de Argentina, aleja a la cartera económica de la posibilidad de emitir bonos a menores tasas en el mercado internacional.
Morgan Stanley Capital International (MSCI) cuestiona el «cepo a las empresas», que desalienta las inversiones en Argentina en tanto el país no libere el acceso a divisas para que las firmas inversoras puedan disponer libremente de sus utilidades.
Cambio de tendencia en el gasto turístico
Los argentinos gastaron US$ 4.825 millones en el exterior durante el primer trimestre, una de las cifras más elevadas de la última década. A pesar de una disminución en el número de viajeros, el gasto promedio por persona se incrementó un 12%, impulsado en parte por el efecto del Mundial y el costo de los servicios y traslados.
En contrapartida, el ingreso de divisas por turistas extranjeros totalizó US$ 1.641 millones, lo que representa un crecimiento del 12% en el mismo período.
Cohen Arazi señala que el cociente entre turismo emisivo y receptivo indica que, por cada turista internacional que arribó, 2,3 argentinos realizaron turismo en el exterior (frente a 2,8 a 1 en 2025). Desde esta perspectiva, el desbalance actual es similar al observado en 2018.
El analista interpreta que esta tendencia representa una señal alentadora, dado que se produce en un contexto de un tipo de cambio relativamente bajo y problemas de competitividad. Los datos de mayo confirman que mientras la llegada de no residentes creció un 20%, el turismo emisivo se contrajo un 12% en comparación con el año previo.
«La recuperación del turismo receptivo representa una oportunidad para generar divisas sin necesidad de desarrollar nuevos sectores productivos. Consolidar esa tendencia dependerá no solo de la evolución del tipo de cambio, sino también de mejoras permanentes en competitividad, infraestructura y calidad de los servicios», concluye el especialista.
