El jueves 25 de junio, en la decimoséptima sesión del período ordinario del Concejo Deliberante de Concordia, con más de 2 tercios de los presentes, los concejales decidieron que la nueva costanera Nebel sea llamada “presidente Julio Argentino Roca”.
La iniciativa había sido presentada por el concejal oficialista Felipe Sastre. “Julio Argentino Roca vuelve a tener su calle en Concordia”, celebró el autor al tomar la palabra.
Concretamente, por 9 votos positivos (los de todos los concejales del bloque de “Juntos por Entre Ríos” más los de “La Libertad Avanza”) y el rechazo del bloque peronista, se aprobó la ordenanza que previamente pasó por la Comisión de Defensa del Consumidor y Sugerencias Ciudadanas.
“Desígnese con el nombre de Presidente Julio Argentino Roca a la calle principal de la ‘Costanera Eduardo Nebel’, que corre paralela al curso del río Uruguay, desde avenida Doctor Andrés Chabrillón hasta la avenida Doctor Santiago Coldaroli”, dice el texto aprobado.
Lo que quedó sin efecto fue aquella pretensión inicial de restituirle el nombre a la avenida costanera tradicional de la ciudad ya que, finalmente en acuerdo de las partes, se pasó a archivo el expediente N°28091 que también había iniciado Sastre hace algunos años. Es decir, seguirá llamándose Avenida Costanera de los Pueblos Originarios. La Plazoleta del Aborigen, que se encuentra sobre ese paseo, también mantendrá esa denominación.
Durante el tratamiento del proyecto, el concejal Felipe Sastre, autor de la iniciativa, defendió el homenaje al considerar que Roca fue una figura clave en la organización del Estado nacional y destacó, entre otros aspectos, su vínculo con la construcción del puerto de Concordia.
Desde el bloque del Partido Justicialista, en tanto, las concejales Carolina Amiano y Claudia Villalba cuestionaron la elección del nombre y solicitaron que la decisión fuera sometida a una consulta popular. Sin embargo, el oficialismo reunió los votos necesarios para aprobar la iniciativa y ya dieron curso al trámite de aplicación.
“Inconsulta imposición”
El edil que ahora logró que la calle de la nueva costanera lleve ese nombre pretendió, durante años, que el viejo paseo de costanera ubicado a la vera del río recuperara celebró la iniciativa. El pedido de debate en varias ocasiones generó intensas discusiones y lo acusaron de “querer generar polémica”. Ahora, con la nueva ordenanza, la polémica llegó igual.
En pocas horas varios gremios y representantes de entidades culturales salieron a cuestionar la decisión y organizaron una jornada denominada “leer por la Nebel” en la que realizaron lecturas, compartieron reflexiones e intercambiaron opiniones sobre la figura histórica de Roca y la historia de Concordia, poniendo especial énfasis en el valor histórico y paisajístico de la zona donde se desarrolló la actividad.
“La historia se teje con símbolos que habitan calles, monumentos y monolitos; todo un territorio en disputa de la verdad donde el pasado significa nuestro presente y nuestro destino”, indicaron en un documento difundido tras el encuentro, en el que destacaron que hay suficientes referentes locales para homenajear, “en lugar de poner estos nombres poco bien recibidos”.
La respuesta más fuerte llegó desde la Seccional Concordia de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), que expresó su rechazo a la ordenanza.
A través de un comunicado, el sindicato docente calificó la decisión como una “inconsulta imposición” y sostuvo que el homenaje “desconoce uno de los traumas más profundos que marcan nuestra historia: el largo genocidio al que fueron sometidos los pueblos que ancestralmente habitan el territorio argentino”.
En ese sentido, la entidad recordó que la reforma de la Constitución Nacional de 1994 reconoció “la preexistencia de los pueblos originarios, garantizando sus derechos humanos” y afirmó que la medida aprobada por el cuerpo legislativo local “desconoce la historia e ignora nuestra ley máxima”.
Agmer también cuestionó la figura histórica de Julio Argentino Roca y citó un fragmento de un discurso atribuido al entonces ministro de Guerra, pronunciado en 1878, en el que expresa: “Destruyamos, pues, moralmente esa raza, aniquilemos sus resortes y organización política (…)’”. Según el gremio, ese plan “se ejecutó a través del asesinato y captura de miles de personas”, en referencia a la denominada Conquista del Desierto.
Asimismo, el documento incorpora un pasaje de la intervención del legislador Aristóbulo del Valle en el Congreso Nacional, en 1884, donde denunció los abusos cometidos durante ese proceso histórico. Allí sostuvo: “Hemos tomado familias (…) al hombre lo hemos esclavizado, a la mujer la hemos prostituido, al niño lo hemos arrancado del seno de la madre (…) hemos violado todas las leyes que gobiernan las acciones morales del hombre’”.
En el tramo final de la declaración, Agmer Concordia ratificó “la defensa incansable de los derechos humanos como fundamento de nuestra sociedad” y manifestó su rechazo a la ordenanza aprobada.
Además, solicitó al Concejo que “retrotraiga la decisión de manera inmediata” y reclamó que se habilite “un proceso democrático y participativo de consulta popular para que sean los propios concordienses quienes decidan el nombre de un sitio tan estrechamente ligado con los orígenes e identidad de nuestra ciudad”.
Así las cosas, todo parece indicar que la polémica que quisieron evitar durante años, llegó para quedarse y las discusiones y debates seguirán, aunque el nombre ya esté impuesto.
