Santa Fe: todos los cruces de vías carecen de barreras operativas

Mientras los vecinos de Santa Fe aguardan la finalización del tan esperado plan Circunvalar, que trasladará las vías del ferrocarril de carga fuera del ejido urbano, la realidad cotidiana nos muestra un panorama diferente. En la actualidad, nuestra capital provincial aún convive con 37 cruces de vías que atraviesan importantes arterias, algunos de ellos en zonas de alto tránsito.

La particularidad, y lo que genera mayor preocupación entre los santafesinos, es la ausencia total de barreras en este recorrido de aproximadamente 12 kilómetros. Por esta traza, las formaciones del Belgrano Cargas ingresan por el oeste de la ciudad, continúan por su centro geográfico y se dirigen hacia el norte, y viceversa. Ante esta situación, las medidas de seguridad dependen principalmente de banderilleros y operarios del tren, quienes acompañan la formación en vehículos de apoyo y son los encargados de alertar a automovilistas y transeúntes sobre el paso del convoy.

Estos 37 puntos de cruce se distribuyen a lo largo de la ciudad, muchos de ellos insertos en barrios populosos, mientras otros afectan arterias con gran caudal vehicular. Desmenuzando el mapa, encontramos:

  • En el sector oeste: los cruces con calles Moreno, Juan de Garay, Lisandro de la Torre, Mendoza, 1ra Junta, Tucumán, Naciones Unidas, Avenida Perón, López y Planes, San Lorenzo y Saavedra.
  • En el sector centro: los cruces con Francia, 4 de Enero, Facundo Zuviría, San Jerónimo, San Martín, Aristóbulo del Valle, Pedro Vittori, Juan del Campillo, Iturraspe, Las Heras, Alvear, General Paz, Mitre, Güemes, Calcena, Salvador del Carril y Lavaisse.
  • En el sector norte: los cruces con Cassanello, Hernandarias, Galicia, Pasaje Koch, Risso, Javier de la Rosa, Larrea, French y Callejón Funes.

La historia se repite: una promesa de seguridad que quedó a mitad de camino

Esta problemática no es nueva en nuestra ciudad. Ya en 2011, El Litoral ponía el foco en la precaria seguridad de estos cruces, señalando que «ninguno cuenta con el tradicional sistema de barreras. Para advertir la circulación del tren, banderilleros del Belgrano Cargas se valen de linternas, silbatos y banderas. Pero esto se realiza sólo en los pasos a nivel más importantes, como los de las avenidas». En aquel momento, un ex inspector de vías ya advertía que «todos los pasos a nivel que hay en la ciudad necesitan una barrera y guarda como mínimo. Pero no se respeta el reglamento y, a veces, ni siquiera hay cruces de San Andrés. El transeúnte está desprotegido». Quince años después, esa denuncia sigue vigente.

Más recientemente, en 2020, hubo un intento por mejorar la situación: el gobierno nacional instaló 14 barreras automáticas en la capital santafesina. Trenes Argentinos Cargas, dependiente del entonces Ministerio de Transporte, eligió los puntos más críticos del trazado para colocar dispositivos de «última generación». Estos fueron instalados en French, 25 de Mayo, San Martín, San Jerónimo, Facundo Zuviría, 4 de Enero, Francia, López y Planes, Saavedra, Avenida Perón, Javier de la Rosa, Pasaje Koch y Avenida Galicia.

Sin embargo, este plan, enmarcado también dentro del proyecto Circunvalar Santa Fe, no logró sostenerse en el tiempo. Problemas de funcionamiento, el flagelo del vandalismo y la falta de inversión en mantenimiento terminaron por anular el soporte de estas barreras. El Litoral documentó que, incluso antes de comenzar a funcionar plenamente, una barrera provocó un siniestro vial el 21 de julio de 2020, cuando se bajó de forma imprevista sobre un motociclista en Avenida López y Planes, causándole lesiones.

Dos años más tarde, este medio informaba que de los 14 dispositivos instalados, apenas tres continuaban en funcionamiento. En ese momento, personal operativo de la empresa expuso el problema del vandalismo: «intuimos que rompían los contadores de ejes para robar cables, al cortarlo se daban cuenta de que no había cobre, por ende se daba de baja la barrera». Las barreras poseían cuatro contadores de ejes por cada paso a nivel, que enviaban la información a un dispositivo denominado «abrigo», una especie de casilla con el sistema electrónico. Estos espacios también fueron blanco de los vándalos, y con el correr de los años, los dispositivos que no funcionaban o lo hacían con fallas fueron retirados.

El Circunvalar Santa Fe: la solución demorada que esperan los vecinos

Como ya se mencionó, la finalización del Circunvalar Santa Fe es la gran esperanza para poner fin a los inconvenientes urbanos que a diario genera el paso del tren de cargas. La urgencia de esta obra se puso de manifiesto, por ejemplo, entre fines de 2025 y principios de 2026, cuando una seguidilla de descarrilamientos en plena ciudad, sumado a un siniestro vial, volvieron a instalar el tema en la agenda pública.

El plan de obras contempla la construcción y renovación de 60,5 kilómetros de vías del Belgrano Cargas, lo que permitirá que los trenes rodeen la ciudad en lugar de atravesarla. Además, incluye la construcción de un nuevo puente ferroviario sobre el Río Salado. Esta obra no solo busca mejorar la seguridad y la convivencia urbana, sino también optimizar drásticamente la logística ferroviaria, reduciendo los tiempos de viaje de 10 a solo 2 horas hacia los puertos de Timbúes, triplicando la velocidad actual y aumentando las frecuencias diarias. Una eficiencia operativa que promete un ahorro del 80% en tiempo.

Sin embargo, en el inicio de la actual gestión de Javier Milei, todas las obras del Estado Nacional en las provincias fueron paralizadas, y el Circunvalar fue una de ellas. Según los reportes, el estado de avance de la obra antes de su detención superaba el 50%. Desde entonces, el gobierno de Santa Fe ha intensificado sus gestiones y propuestas ante la Secretaría de Transporte de la Nación para encontrar una solución y lograr la reactivación de esta infraestructura vital para la región. A mediados de junio, se conoció que la administración provincial presentó formalmente una serie de propuestas técnico-estratégicas vinculadas al proceso de privatización, concesión y apertura operativa del sistema ferroviario nacional de cargas.

Mientras tanto, el tren de cargas continúa siendo un actor central en el ecosistema del tránsito capitalino, afectando la vida de los santafesinos, a la espera de ser «corrido» hacia las afueras, un anhelo que los vecinos de la ciudad esperan ver concretado.


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