Reforma tributaria y competitividad: advierten que el ajuste fiscal es insuficiente sin alivio impositivo para la producción nacional

Durante un foro económico en Buenos Aires, el presidente del Ieral, Osvaldo Giordano, advirtió que el actual sistema tributario argentino impide el desarrollo productivo y propuso avanzar hacia un «súper IVA» inspirado en la profunda reforma impositiva que lleva adelante Brasil. El analista señaló que el esquema vigente de impuestos distorsivos, que incluye Ingresos Brutos, tasas municipales y retenciones, absorbe casi el 8% del PBI y le resta competitividad a la economía nacional. Ante esta situación, el informe de la Fundación Mediterránea sostiene que esperar una reducción del gasto público para aliviar la carga fiscal postergaría soluciones urgentes para la industria y el empleo.

Una urgencia fiscal ineludible

La posibilidad de implementar un «súper IVA», inspirado en la profunda reforma que lleva adelante Brasil, surge como la llave maestra para destrabar el desarrollo productivo y el empleo sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas. Así lo sugiere el economista cordobés Osvaldo Giordano tras analizar el escenario actual.

En el debate económico argentino contemporáneo se han consolidado dos convencimientos muy marcados. El primero de ellos, considerado plenamente correcto por el presidente del Ieral, sostiene de forma tajante que con este sistema de impuestos no es posible el desarrollo. El segundo postulado, sin embargo, resulta sumamente discutible: la creencia generalizada de que la sola austeridad fiscal resolverá el problema de raíz.

Según expone en un nuevo informe del Ieral/Fundación Mediterránea, la estrategia de supeditar la reforma impositiva al recorte del gasto público adolece de un grave problema de tiempos frente a una necesidad de competitividad que resulta asfixiante.

«Brasil en el espejo fiscal» fue el nombre del congreso realizado en Buenos Aires para debatir la reforma tributaria del vecino país y su impacto como modelo de análisis para la economía de Argentina. El encuentro fue organizado por GAM, la Red de Empresarios Argentina y la Red de Acción Política (RAP).

Daños que se intensifican en la producción

El diagnóstico del sistema tributario argentino genera pocas controversias: reduce severamente la competitividad y provoca daños que se intensifican a medida que se suman eslabones productivos en el país. De hecho, es parte del reciente reclamo de la Unión Industrial Argentina (UIA) al ministro de Economía, Luis Caputo.

El vigente esquema de impuestos encarece costos, desalienta inversiones y atenta contra la generación de empleo genuino. Giordano señala que el impacto de estas distorsiones se vuelve aún más crítico en un escenario de estabilidad y mayor integración global, donde las empresas locales se ven obligadas a competir soportando cargas financieras y administrativas exageradamente altas.

La estrategia de esperar que el gasto público crezca por debajo de la inflación y que el crecimiento de la economía genere excedentes fiscales para ir reduciendo paulatinamente los gravámenes más nocivos choca contra una realidad aritmética abrumadora, según el analista cordobés.

De acuerdo con el reporte del Ieral, el conjunto de impuestos distorsivos compuesto por las retenciones, el impuesto al cheque, Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales genera recursos equivalentes a casi 8% del PBI. Esto implica que más de una cuarta parte de todo el gasto público se financia mediante estas herramientas rudimentarias, las cuales resultan vitales para sostener las finanzas de la Nación, las provincias y los municipios.

Dentro de este grupo, Ingresos Brutos y las tasas municipales explican más de la mitad de la recaudación de los impuestos más distorsivos, dañando severamente las cadenas de valor más largas que son, justamente, las que generan mayor empleo.

Aunque el fuerte ajuste del gasto público aplicado en 2024 permitió equilibrar las cuentas públicas, Giordano advierte que las erogaciones estatales posteriormente tendieron a estabilizarse a nivel nacional y a registrar incrementos en provincias y municipios, lo que enciende luces de alerta sobre la viabilidad de abordar nuevas reducciones de erogaciones.

Con condicionantes estructurales de enorme peso -el gasto previsional representa cerca del 40% del presupuesto nacional y el 20% del provincial-, resulta poco realista suponer que una combinación de alto crecimiento y recortes liberará ese 8% del PBI en el corto plazo. El informe concluye que, bajo este esquema pasivo, el proceso llevará décadas, mientras que la necesidad de mejorar la competitividad es urgente.

La lección de Brasil y el camino del «súper IVA»

Más allá de los entredichos entre el presidente brasileño y la administración libertaria, lo cierto es que el país vecino demuestra la existencia de un camino superador para el escenario tributario: sustituir los impuestos más dañinos por tributos más eficientes, sostiene Giordano.

La estrategia brasileña consiste en no limitar el debate a cuánto se recauda, sino a cómo se recauda. Concentrando esfuerzos en mejorar la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), Brasil busca contar con los recursos que le permitan eliminar los impuestos sobre las ventas más nocivas. El principio detrás de este enfoque es de una lógica fiscal irreprochable: si el Estado necesita determinados recursos para mantener el equilibrio fiscal, es preferible obtenerlos mediante impuestos que alteran menos las decisiones de inversión, producción y empleo.

En el caso argentino, la propuesta del analista se centra en la aplicación de un «súper IVA» como la herramienta ideal para absorber y eliminar rápidamente Ingresos Brutos y las tasas municipales, removiendo de cuajo las principales fuentes de distorsión del sistema.

Giordano refuta a quienes sostienen que la complejidad de la organización federal argentina impide una reforma de esta naturaleza, un argumento que en Santa Fe se suele escuchar con frecuencia. Brasil -destaca- posee una estructura institucional y política sustancialmente más compleja que la local, compuesta por 26 estados, un Distrito Federal con perfiles socio-productivos sumamente heterogéneos y más de 5.500 municipios. Sin embargo, el vecino país ha logrado articular los consensos necesarios para avanzar en su reforma tributaria.

Audacia y coparticipación federal

El economista del Ieral reconoce que avanzar hacia un «súper IVA» obliga a definir cómo se distribuirán los recursos recaudados entre las diversas jurisdicciones nacionales. La alternativa más simple y neutral consistiría en distribuir los fondos del nuevo IVA absorbiendo Ingresos Brutos y tasas municipales, reduciendo las distorsiones que actualmente exhibe el régimen de coparticipación federal.

Giordano plantea que, de mediar una dosis suficiente de audacia política, esta reforma representa la oportunidad histórica para cumplir con el mandato constitucional pendiente y revisar de manera integral el perverso sistema de coparticipación.

En definitiva, si bien la austeridad y la calidad en las erogaciones del Estado continúan siendo pilares indispensables, el informe del Ieral es tajante en su conclusión: esperar una reducción del gasto equivalente a casi 8% del PBI significa resignarse a convivir durante décadas con un sistema que castiga la producción y el empleo. La experiencia del principal socio del Mercosur deja una interpelación abierta para la dirigencia local: es hora de dejar de debatir la viabilidad teórica de la reforma y empezar a preguntar, concretamente, cómo se hace.


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