El canciller Quirno afirmó que recuperar la soberanía en Malvinas es política de Estado

El canciller Pablo Quirno cuestionó ante el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) la explotación unilateral de hidrocarburos en el Atlántico Sur por parte de empresas británicas y ratificó que el Gobierno nacional buscará recuperar la soberanía de las Islas Malvinas por medios pacíficos. Durante su exposición por los 48 años de la institución, el funcionario defendió el recurso al arbitraje internacional bajo la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar y advirtió que la postura británica sobre los recursos no renovables condicionará los vínculos bilaterales estratégicos.

La Causa Malvinas como Política de Estado

El canciller Pablo Quirno volvió a poner a las islas Malvinas en el centro de la política exterior argentina y sostuvo que la defensa de los derechos soberanos sobre los archipiélagos y los espacios marítimos del Atlántico Sur constituye una política de Estado. Lo hizo durante el discurso que brindó ante el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), en el marco de la celebración por los 48 años de la institución.

Ante autoridades nacionales, diplomáticos, empresarios y representantes de universidades, Quirno repasó los principales lineamientos de la política exterior del Gobierno y vinculó la defensa de los intereses argentinos con una estrategia más amplia de inserción internacional, apertura comercial y fortalecimiento de la capacidad productiva del país.

«En el Atlántico Sur defendemos la soberanía y los derechos soberanos de la Argentina sobre las islas Malvinas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes», afirmó. Y agregó: «Malvinas es una causa sagrada de la nación que compromete a las generaciones presentes y futuras».

El Reclamo por la Explotación de Recursos y el Proyecto Sea Lion

Uno de los puntos centrales del discurso fue el proyecto Sea Lion, impulsado por las empresas Navitas y Rockhopper para la explotación de hidrocarburos en el área de las islas.

Quirno cuestionó las licencias otorgadas por autoridades británicas y sostuvo que el desarrollo del proyecto compromete recursos no renovables de la plataforma continental argentina. Según planteó, esa explotación unilateral agrava la disputa de soberanía y obliga a la Argentina a utilizar las herramientas diplomáticas y jurídicas disponibles.

En ese sentido, destacó las medidas adoptadas por el Gobierno para reforzar el régimen sancionatorio y los controles sobre empresas que pretendan participar de actividades hidrocarburíferas en el área.

Arbitraje Internacional y Negociación Diplomática

Otro de los ejes planteados por el canciller fue la decisión argentina de recurrir al arbitraje previsto por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

«Si Londres sostiene que sus actividades se ajustan al derecho internacional, tendrá la oportunidad de demostrarlo ante un tribunal compuesto por árbitros independientes», afirmó.

Al mismo tiempo, dejó planteada la voluntad argentina de retomar las negociaciones sobre la soberanía. «Seguimos dispuestos a reanudar la vía de las negociaciones para solucionar la controversia de soberanía al amparo de lo establecido en las resoluciones de las Naciones Unidas», sostuvo.

El funcionario también remarcó que la Argentina mantiene su compromiso con el respeto del modo de vida de los habitantes de las islas, mientras cuestionó la negativa británica a retomar las conversaciones y las medidas unilaterales vinculadas con la explotación de recursos naturales.

El Impacto en los Vínculos Bilaterales

En otro tramo de su exposición, Quirno vinculó la cuestión Malvinas con la relación que la Argentina mantiene con otros países. Sostuvo que la conducta de cada gobierno frente a la causa definirá la profundidad de los vínculos bilaterales y mencionó áreas clave como infraestructura, energía y minería.

«La Argentina respeta los intereses fundamentales de otros países y confía en recibir idéntica consideración», afirmó. En ese marco, advirtió que quienes contribuyan directa o indirectamente a la exploración o explotación de los recursos que el Gobierno considera argentinos «difícilmente podrán aspirar a compartir los beneficios del crecimiento de nuestro país».

Para Quirno, impedir que la explotación de recursos consolide la presencia británica forma parte de una estrategia destinada a recuperar «por medios pacíficos» el ejercicio pleno de la soberanía.

Una Política Exterior Orientada a Abrir Mercados

Antes de abordar Malvinas, el canciller dedicó buena parte de su exposición a describir la estrategia internacional del Gobierno, haciendo hincapié en la apertura de mercados, los acuerdos comerciales, las inversiones y el desarrollo de sectores como energía, minería, agroindustria, industria automotriz y servicios.

Según detalló, entre enero y agosto las exportaciones de bienes alcanzaron un récord de US$ 67.248 millones, con un crecimiento del 21,4% respecto del mismo período de 2025. También destacó la participación de más de 6.700 pymes en ese movimiento exportador.

En ese marco, sostuvo que la política exterior debe tener un impacto concreto sobre la economía y las provincias. «La diplomacia comercial que sirve es aquella que tiene impacto real en la economía», afirmó.

El Escenario Regional y las Elecciones en Brasil

El canciller también se refirió al escenario político regional y al resultado de la primera vuelta electoral en Brasil. Señaló que Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado y consideró que ese resultado puede abrir la posibilidad de un «giro político de alcance histórico» en la región.

Quirno vinculó ese escenario con lo que denominó la «Ola Azul» y destacó el respaldo que el presidente Javier Milei había expresado hacia Flávio Bolsonaro durante la campaña.

El discurso cerró con una reivindicación del objetivo de recuperar peso internacional para la Argentina. «Hoy contamos con los recursos, el talento y la decisión política para retomarla», concluyó el canciller, en referencia a la aspiración de que el país vuelva a ejercer una mayor influencia en las decisiones globales.


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