La futura biorrefinería de San Lorenzo, impulsada por Santa Fe Bio —la sociedad conformada entre YPF y Essential Energy—, comenzará a producir a fines de 2029 unas 170.000 toneladas anuales de combustible sustentable para aviación (SAF) y diésel renovable destinados a la exportación. El proyecto, que demandará una inversión cercana a los 400 millones de dólares, se alinea con las exigencias ambientales del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un mercado clave donde la producción santafesina ya certifica condiciones de libre deforestación en el 99,6% de su superficie.
Impulso a los biocombustibles avanzados en el cordón industrial
Santa Fe Bio —la sociedad conformada entre YPF y Essential Energy— suscribió un contrato de compraventa a largo plazo con la firma TOTSA TotalEnergies Trading SA para comercializar combustibles renovables producidos en la futura biorrefinería de San Lorenzo. El acuerdo contempla la venta firme de la mayor parte de las 170.000 toneladas anuales estimadas de combustible sostenible para aviación (SAF) y diésel renovable (HVO), otorgando además a TOTSA un derecho de preferencia sobre los volúmenes restantes destinados al mercado internacional.
De esta manera, la producción santafesina se conectará directamente con los mercados globales que avanzan en exigencias regulatorias para la reducción de emisiones en el transporte. Una vez operativa, la antigua refinería procesará aceites vegetales, residuos orgánicos y grasas animales para alcanzar cerca de 170.000 toneladas anuales de SAF y HVO.
En mayo pasado, durante su visita a las instalaciones, el presidente y CEO de YPF, Horacio Daniel Marín, destacó la trascendencia del proyecto impulsado a través de Santa Fe Bio. El directivo afirmó que la iniciativa compartida con Essential Energy vuelve a poner en valor la infraestructura industrial de la zona y funciona como un motor para la generación de empleo y el desarrollo tecnológico. Asimismo, remarcó que la inversión cercana a los 400 millones de dólares ubica a la compañía y al país como protagonistas de uno de los proyectos de biocombustibles avanzados más relevantes de Latinoamérica.
Por su parte, Federico Pucciarello, titular de Essential Energy Holdings y socio de YPF con el 50% de Santa Fe Bio, planteó en esa ocasión que el objetivo era exportar con un alto valor agregado.
El antecedente de Louis Dreyfus Company
En enero de este año, Louis Dreyfus Company (LDC) puso en marcha una nueva línea de molienda especializada en su complejo agroindustrial de Timbúes. La instalación añade capacidad para procesar hasta 3.000 toneladas diarias adicionales de semillas con alto contenido graso.
La firma francesa incorporó la camelina, carinata, canola y girasol para alternar con su molienda habitual de 7.000 toneladas diarias de soja. La nueva infraestructura permite obtener harina para nutrición animal y aceites vegetales destinados a la producción de combustibles de aviación sostenibles (SAF) y aceites vegetales hidrotratados (HVO).
La empresa fabricará el combustible de aviación en Europa, continente al que llegará el aceite producido en Timbúes. En paralelo, LDC impulsa la siembra de camelina bajo prácticas de agricultura regenerativa en alianza con Camelina Company,consolidando el suministro de insumos sustentables para la industria de los biocombustibles avanzados.
Crecimiento del mercado europeo y perspectivas
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales de la Argentina (CIARA-CEC), señaló durante su paso por Santa Fe que, si bien la provincia viene sorteando regulaciones del mercado europeo, el reciente acuerdo Mercosur-Unión Europea abre nuevas puertas para las exportaciones locales.
«Estamos trabajando para que la futura norma de Europa nos permita seguir exportando el biodiésel de soja, pero también nos permita seguir exportando biocombustible de aviación civil y de uso marítimo en la Unión Europea. En los próximos 2 años Europa va a establecer las condiciones de comercialización», expresó Idígoras.
El titular de CIARA-CEC sostuvo que se trata de un mercado muy grande, cuyo consumo proyectado crecerá 17 veces respecto al actual, y anticipó que la Comisión Europea llevará adelante un proceso de consulta pública que probablemente derive en la publicación de una primera propuesta de reglamento durante el primer trimestre del próximo año.
Mientras tanto, a nivel local, el sector agroindustrial espera la sanción en la Cámara de Diputados de la Nación de la nueva ley de biocombustibles, cuyo tratamiento en el recinto está previsto para el día 21.
Producción libre de deforestación y exigencias normativas
El biodiésel santafesino y el complejo sojero han estado en el centro de intensas negociaciones comerciales y regulatorias con Bruselas. El embajador de la Unión Europea en la Argentina, Erik Høeg, reconoció que la producción en la provincia es libre de deforestación, tal como lo exige el bloque comunitario.
Para resguardar el canal de comercialización, el gobierno provincial, mediante un trabajo coordinado entre el sector público y privado, elaboró un dossier técnico de más de 40 páginas que fue presentado ante la Cancillería argentina y la representación diplomática de la Unión Europea.
El 1 de enero próximo entrará en vigor la normativa que requiere la certificación del origen de los granos destinados a la Unión Europea, mercado que adquiere el 20% de la harina de soja proveniente de la Argentina.
La certificación exige que los productores se inscriban en el sistema Visión Sectorial del Gran Chaco (VISEC), una plataforma de monitoreo y verificación gratuita y voluntaria impulsada por CIARA-CEC, las siete bolsas de comercio del país, acopiadores, cooperativas y exportadores. El sistema realiza una validación por imágenes satelitales que demuestra que la materia prima no proviene de lotes deforestados, en sintonía con Santa Fe Produce Sustentable, el programa provincial para certificar el origen y la sostenibilidad de los granos.
El secretario de Agricultura de Santa Fe, Ignacio Mántaras, explicó que la plataforma se apoyó en un diagnóstico previo realizado junto a la Unión Europea y el programa AL-INVEST, el cual determinó que solo el 0,4% de las parcelas de la provincia presentaban algún tipo de disturbio o conflicto con las exigencias del reglamento europeo contra la deforestación. Esto responde al predominio de la superficie pampeana en el territorio y a la extensa trayectoria en políticas ambientales, como la Ley Provincial de Bosques de 2004, anterior a la legislación nacional.
