Un informe oficial del INDEC reveló que la economía argentina registró un persistente retroceso en su eficiencia productiva entre 2016 y 2025, un período en el cual el incremento de las horas laborales y el stock de capital no bastó para evitar la caída de la Productividad Total de los Factores (PTF). La medición oficial detalla que, pese a los diferentes planes aplicados por tres administraciones nacionales sucesivas, el valor agregado bruto creció por debajo de los servicios de capital y de trabajo, evidenciando un problema estructural que afectó la competitividad del sector productivo.
Una década de estancamiento en la productividad argentina a pesar de mayor capital y empleo
Mayor stock de capital y más horas de trabajo no bastó para mejorar la productividad durante la última década en la Argentina. Esta es la principal conclusión que deja la nueva medición del INDEC, que reconstruye después de dos décadas el stock de capital y publica por primera vez una serie oficial de productividad para el período 2016-2025. El organismo estadístico lo sintetiza de manera explícita al señalar que el valor agregado a precios básicos creció por debajo de los servicios laborales y de capital durante dicho período.
Los números oficiales explican la dimensión del problema estructural. Tomando el año 2016 como base 100, el valor agregado bruto terminó 2025 en 103,1; los servicios de capital se ubicaron en 114; y los servicios laborales alcanzaron 110,7. La Productividad Total de los Factores (PTF), en cambio, retrocedió hasta 92,5. Esto significa que la economía nacional generó apenas 3,1% más producto utilizando 14% más servicios de capital y 10,7% más trabajo. En consecuencia, la productividad laboral también finalizó 6,9% por debajo del nivel inicial.
El propio informe del INDEC atribuye esta trayectoria al nulo crecimiento de la producción frente a la contribución positiva de los factores productivos, y calcula una caída promedio anual de 0,9% de la PTF a lo largo de la década.
Tres administraciones con resultados dispares y contextos complejos
La serie estadística atraviesa tres gestiones de gobierno con diagnósticos e instrumentos diferentes. No constituye, sin embargo, una tabla de posiciones presidenciales, dado que el capital madura con rezagos, la productividad funciona como un residuo estadístico y el período incluye shocks extraordinarios como la crisis cambiaria de 2018-2019, la pandemia de COVID-19 y la sequía histórica de 2023.
Durante la administración de Mauricio Macri, el Plan Productivo Nacional de 2016 planteó entre sus ejes reducir el costo del capital, elevar la productividad laboral, ampliar la infraestructura, incorporar tecnología y profundizar la inserción internacional. Pese a ello, la PTF pasó de 100 en 2016 a 94,5 en 2019.
Posteriormente, el gobierno de Alberto Fernández implementó el programa Argentina Productiva 2030, que propuso transformar la estructura productiva y tecnológica, crear empleo registrado, incorporar tecnología, elevar la competitividad y sustituir importaciones de manera eficiente. Entre 2019 y 2023, la PTF descendió de 94,5 a 91,9, en un período fuertemente atravesado por la emergencia sanitaria global y el impacto climático sobre las exportaciones agropecuarias.
Por su parte, la administración de Javier Milei fijó mediante la Ley Bases su preferencia por atraer grandes inversiones, desregular el mercado interno, fortalecer la competitividad, aumentar las exportaciones y crear empleo. En paralelo, la inversión pública nacional registró una caída real de 75,1% durante 2024, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso. En ese marco, la PTF tocó ese año el mínimo de la serie, al ubicarse en 90, para luego rebotar hasta 92,5 en 2025.
Este rebote resulta relevante, aunque todavía resulta insuficiente para certificar un cambio estructural definitivo. Al respecto, el INDEC afirma que en 2025 se produjo un cambio de tendencia, ya que el valor agregado bruto aumentó 3,6%, con una contribución de 0,6 punto por parte del capital, 0,2 del factor trabajo y 2,8 puntos explicados por la productividad.
Ariel Coremberg, consultor y autor del trabajo técnico, advirtió que dicha mejora contrasta con una caída acumulada de 10% registrada entre 2016 y 2024, y sostuvo que elevar tanto la productividad como la inversión requiere sostener políticas económicas con continuidad durante décadas.
Incremento diferencial del equipamiento importado frente al nacional
El análisis detallado revela otro hallazgo clave al observar qué tipos de activos se acumularon en el país. El stock de capital experimentó un crecimiento de 1,6% en el promedio anual durante el período 2016-2025, según señala el INDEC. Por encima de ese promedio se ubicaron la maquinaria y el equipo importado, con una expansión de 3,1% anual; las viviendas, con 2%; y la infraestructura de empresas, con 1,8%. En contraste, la maquinaria y el equipo de origen nacional avanzaron apenas 0,9% anual.
Durante 2025, esta divergencia se profundizó marcadamente: el equipo de transporte importado aumentó 12,6% y la maquinaria importada creció 4,3%, mientras que la maquinaria nacional avanzó apenas 0,3%. En simultáneo, el informe oficial destaca que el stock de infraestructura correspondiente al gobierno general descendió 0,2%.
