Facundo Martín Castro, el histórico protagonista de la revuelta carcelaria de Las Flores en 1999, fue detenido este miércoles junto a una mujer durante un allanamiento policial en una vivienda de la localidad de Sauce Viejo. El procedimiento, ordenado por la Justicia e irrumpido por el grupo táctico GOE, se concretó en el marco de una causa por amenazas calificadas con el uso de arma de fuego iniciada a raíz de una denuncia en la ciudad de Santo Tomé. En el lugar, los efectivos secuestraron una motocicleta y una campera que estarían directamente vinculadas con el episodio intimidatorio investigado por la fiscalía.
El regreso de un nombre conocido a los tribunales
El nombre de Facundo Martín Castro vuelve a figurar en una causa penal en la órbita judicial de Santa Fe. El procedimiento se concretó tras un allanamiento realizado el miércoles en una vivienda de Sauce Viejo, donde personal policial lo interceptó junto a una mujer. En el lugar, los efectivos secuestraron elementos de interés para la causa que se tramita por un episodio de amenazas ocurrido en la ciudad de Santo Tomé.
Castro, de 48 años, quedó detenido junto con J. C., también de 48, por disposición de la fiscalía interviniente. La investigación se originó a partir de la denuncia formal radicada por una vecina de Santo Tomé.
La amenaza: «Andate o balas»
El expediente detalla que el hecho investigado se registró el 9 de julio. Según consta en la denuncia, Castro y C. se presentaron en el domicilio de la víctima —quien sería hija de la propietaria del inmueble— y le exigieron que abandonara la vivienda, bajo la intimidación de desalojarla a los tiros.
La denunciante precisó que uno de los atacantes portaba un arma de fuego similar a las utilizadas por las fuerzas de seguridad. Tras perpetrar la intimidación, los dos sospechosos se retiraron del lugar a bordo de una motocicleta de 110 centímetros cúbicos, de color blanco.
A partir de la radicación de la denuncia, la Sección Delitos Especiales asumió la investigación para reconstruir los movimientos de los involucrados y establecer sus domicilios. Con los datos reunidos y las consultas en bases de datos, los pesquisas localizaron el objetivo en la localidad de Sauce Viejo.
Antecedentes de alto perfil
Facundo Martín Castro cuenta con un extenso y pesado prontuario en los registros policiales y judiciales de la provincia. Su nombre quedó indisolublemente ligado a agosto de 1999, cuando protagonizó uno de los motines más violentos en la historia de la cárcel de Las Flores, un intento de fuga que derivó en la toma de rehenes y en el homicidio del guardiacárcel Marcos Sánchez.
En diciembre de 2018, en una entrevista concedida a este medio, Castro reconoció haber sido uno de los cabecillas de aquella revuelta, aunque negó su participación en el crimen del penitenciario. Posteriormente, en 2025, el Comando Radioeléctrico lo identificó nuevamente en la zona de Larrea y Aristóbulo del Valle, en la ciudad de Santa Fe, cuando viajaba como acompañante en una camioneta conducida por su padre. En aquella requisa, los agentes hallaron un arma de fuego calibre .22 debajo de su asiento, lo que dio origen a una causa por tenencia indebida de arma.
El operativo en Sauce Viejo y el secuestro de elementos
El reciente allanamiento fue autorizado por la jueza Cecilia Labanca, del Colegio de Jueces de Santa Fe, y contó con el despliegue táctico del Grupo de Irrupción GOE de la Unidad Regional I.
Al irrumpir en el inmueble de Sauce Viejo, los uniformados hallaron a Castro y a C., procediendo a su detención en cumplimiento de la manda judicial. Durante la requisa domiciliaria, los investigadores incautaron los siguientes elementos probatorios:
- Una motocicleta Guerrero Trip 110 cc, de color blanco.
- Una campera tipo parka de color gris claro.
Para la fiscalía, ambos elementos resultan de vital importancia para la investigación: el rodado coincide con la descripción aportada por los testigos en Santo Tomé, mientras que la prenda de abrigo correspondería a la que vestía Castro al momento del hecho.
Tras el procedimiento, ambos aprehendidos quedaron a disposición de la justicia y deberán afrontar cargos bajo la calificación legal de «Amenazas calificadas por el uso de arma de fuego», en tanto que el arma mencionada en la denuncia no fue hallada durante la diligencia.
