Las recientes precipitaciones revirtieron el déficit hídrico en el centro-norte provincial, permitiendo consolidar la siembra de 169.400 hectáreas de girasol y 97.800 de maíz temprano según el último informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe. El relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas indicó además que las lluvias aseguraron la recuperación de los cultivares de trigo, que atraviesan etapas clave de desarrollo con el 96% de los lotes en estado entre bueno y muy bueno.
El agua útil revitaliza los perfiles en el centro-norte provincial
El período húmedo registrado durante las últimas semanas favoreció de manera notable el inicio de la campaña agrícola gruesa 2026/2027 en el centro-norte de Santa Fe. De acuerdo con el informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), correspondiente al período comprendido entre el 7 y el 13 de octubre, finalizaron los procesos de implantación de girasol y maíz temprano, mientras que los cultivos de trigo mostraron una recuperación clave tras las precipitaciones.
Las lluvias repusieron el agua útil en la cama de siembra y aportaron una recarga fundamental a los perfiles de los suelos en la zona. Sin embargo, este escenario de abundancia hídrica también frenó temporalmente las labores de la maquinaria agrícola a campo, dejando sectores muy puntuales sin completar las superficies iniciales previstas debido a los excesos temporarios.
Durante la semana relevada, los acumulados hídricos presentaron promedios mínimos de entre 8 y 30 milímetros y máximos de entre 30 y 110 milímetros, con cuatro jornadas de precipitaciones que cubrieron la totalidad del área informada. Este panorama climático no solo revirtió los síntomas de déficit hídrico que venían sufriendo los trigales, sino que consolidó condiciones óptimas tanto para la evolución de la campaña fina como para el arranque de los cultivos de verano.
El girasol completa su implantación
La siembra de girasol llegó a su culminación en el área de estudio, alcanzando una superficie final de 169.400 hectáreas, frente a una intención inicial de 170.000 hectáreas. La leve diferencia negativa se concentró en lotes específicos del noroeste del área relevada, donde las condiciones del terreno impidieron finalizar con lo proyectado.
Actualmente, los lotes transitan etapas de desarrollo vegetativo. En el centro del departamento General Obligado se observaron parcelas que ya alcanzaron el estado V4, correspondiente al cuarto par de hojas verdaderas. En paralelo, los productores aprovecharon las ventanas de buen tiempo para realizar aplicaciones aisladas de fertilizantes nitrogenados y herbicidas, además de intensificar las tareas de monitoreo sanitario.
El avance firme del maíz temprano
Por su parte, la superficie implantada con maíz temprano o de primera se ubicó en 97.800 hectáreas, quedando apenas por debajo de las 98.000 hectáreas estimadas en el inicio del ciclo. Al igual que ocurrió con el girasol, la superficie no cubierta respondió a factores ambientales puntuales en el noroeste de la región.
Los maíces se encuentran en pleno desarrollo vegetativo. Los técnicos del SEA destacaron la excelente evolución de los cultivos principalmente en el centro del departamento General Obligado y en el centro-sur de Las Colonias. Durante la semana también se efectuaron aplicaciones puntuales de fertilizantes nitrogenados y labores de control químico para acompañar el crecimiento inicial de las plantas.
El trigo respira y consolida su potencial
Las precipitaciones jugaron un papel decisivo en la recuperación de los cultivares de trigo. Según el relevamiento de la BCSF, el 96% de los lotes presenta un estado entre bueno y muy bueno, con sectores puntuales calificados como excelentes, mientras que el 4% restante se mantiene en condición regular.
Las lluvias caídas durante los últimos siete días de septiembre y los primeros trece días de octubre permitieron un repunte oportuno de aquellos lotes que transitaban las etapas críticas de floración e inicio de fructificación. Hasta el momento, las recorridas a campo no detectaron la presencia de plagas ni enfermedades de consideración que ameriten alertas sanitarias.
A partir de la favorable evolución de los cultivos, las perspectivas climáticas y la relación de precios entre los costos de los insumos y el valor del cereal en el mercado, los productores comenzaron a evaluar nuevas estrategias de refertilización. De este modo, la mejora hídrica despejó los fantasmas de la sequía, consolidando el arranque de la gruesa y robusteciendo las expectativas para los cultivos de invierno en toda la región.
