Fundación Enclave: la experiencia de Santa Fe que busca resolver conflictos más allá de los tribunales

Constituida en Rosario en 2024 e impulsada por la ex jueza de Menores María del Carmen Musa, la Fundación Enclave promueve la justicia restaurativa para abordar los conflictos sociales y penales a través de la responsabilización, la reparación y la participación comunitaria. La organización busca consolidar una articulación con el Estado santafesino tras recibir la convocatoria de la Defensa Pública y la Defensoría del Pueblo para desarrollar programas conjuntos en la provincia.

Un nuevo paradigma para la resolución de conflictos

La Justicia Restaurativa propone una forma distinta de abordar los diferendos: en lugar de concentrarse exclusivamente en la infracción y el castigo, procura reconocer a quienes fueron afectados, promover la responsabilización de quien causó el daño y reconstruir los vínculos comunitarios.

En ese camino trabaja la Fundación Enclave, una organización impulsada por María del Carmen Musa, ex jueza de Menores de Rosario, que busca llevar esta perspectiva más allá de los tribunales.

La entidad se constituyó en Rosario en 2024 y tiene como punto de partida una experiencia que, según explicó su fundadora durante la Jornada de Justicia Restaurativa Santa Fe 2026, comenzó mucho antes de su creación formal.

«Esta fundación no nació por casualidad», sostuvo, y recordó que durante los 17 años que estuvo al frente de un juzgado de Menores ya ensayaban tácticas de abordaje restaurativo.

Musa es abogada, docente universitaria y cuenta con una trayectoria vinculada al fuero de Niñez y a la formación en prácticas restaurativas. La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario la identifica como coordinadora del programa de extensión «Filosofía y Prácticas Restaurativas», un espacio que promueve la formación, el debate y la articulación con organizaciones sociales y organismos públicos.

Un espacio seguro frente al sistema penal

Para explicar el sentido de la organización, Musa recurrió a la definición del término enclave: un territorio incluido dentro de otro más amplio. Lo describió como un espacio de trabajo y encuentro, pero también como «un espacio seguro para todos los que lo habitamos».

La pregunta que atraviesa su propuesta es si la Justicia Restaurativa puede desarrollarse dentro del sistema penal. Frente a quienes sostienen que para aplicar este enfoque es necesario desjudicializar los conflictos, la especialista planteó que no siempre debe ser así. También puede aprovecharse la puerta de entrada del sistema penal, siempre que exista voluntariedad del Estado y de la persona imputada.

En ese proceso, advirtió que la mediación por sí sola no garantiza un abordaje integral, ya que falta una pieza fundamental: la comunidad. Y cuando habla de comunidad no se refiere a una abstracción, sino a los espacios concretos que forman parte de la vida de las personas: la escuela, el trabajo, el deporte y la salud. Incluso señaló que el primer paso es construir esa comunidad dentro del propio equipo que interviene.

La propuesta se organiza alrededor de las tres «R»: responsabilización, reparación y reconciliación. La primera supone que quien protagonizó el conflicto pueda hacerse cargo de sus acciones; la segunda no se limita a una compensación económica, sino que exige preguntar a la víctima qué necesita. En ocasiones, explicó Musa, una respuesta sincera puede constituir una forma de reparación.

Asimismo, puso el acento en la confidencialidad y en la construcción de un ámbito donde las personas puedan hablar sin caretas. Sin prometer resultados imposibles, planteó que no se trata de salvar al mundo, sino de abordar cada caso con compromiso y paciencia, porque estos procesos llevan tiempo.

La búsqueda de un aliado estatal y proyección en la provincia

En su exposición, María del Carmen Musa destacó la convocatoria recibida desde la Defensa Pública y la Defensoría del Pueblo de Santa Fe para explorar la articulación de programas conjuntos.

La posibilidad de trabajar junto al Estado ocupa un lugar central en la perspectiva de la entidad: «Sin el Estado no puede funcionar, porque es él el que deriva», señaló, al explicar la importancia de que los organismos públicos acompañen este tipo de iniciativas. La ex magistrada se mostró entusiasmada por el interés de las instituciones santafesinas y por la posibilidad de construir una experiencia conjunta: «Estoy convencida de que tenemos la posibilidad de inventar algo desde cero», expresó.

La Fundación Enclave ya había desarrollado actividades de formación en la provincia. En julio de 2025, por ejemplo, organizó en Villa Constitución una capacitación sobre herramientas de facilitación para mediaciones y otras prácticas restaurativas, que convocó a más de 50 personas de distintos sectores, entre ellos docentes, abogados, mediadores, policías, trabajadores de la salud y vecinos.

La articulación con organismos públicos aparece así como un horizonte de trabajo para una organización que busca ampliar las respuestas frente a controversias que no siempre encuentran una solución suficiente en los procedimientos judiciales tradicionales. El desafío, en palabras de la especialista, es construir espacios donde las personas involucradas puedan participar de un proceso que reconozca el daño y abra caminos genuinos para repararlo.


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