Chajarí debe su nombre al chajá, un ave que habitaba en gran número en la región. Actualmente quedan ejemplares, pero notablemente menos cantidad que en tiempos de la fundación. Actualmente hay una nueva ave que representa a la zona. La “brasita de fuego”, que fue elegida como ave emblema de la reserva del parque termal “Daniel Tisocco” de Chajarí. El sábado 29 de noviembre se inaugurará un sendero con el nombre del ave emblema y su cartelería.
LA RESERVA
La ciudad de Chajarí cuenta con una reserva ecológica dentro del predio del parque termal. Se trata de un espacio protegido con flora y fauna que no sufrió modificación con la creación del parque. Según palabras de expertos, teniendo en cuenta el espacio estratégico donde se encuentra, más de 40 especies de aves habitan en sus árboles. Cuenta con dos senderos que se hallan diagramados de acuerdo con la potencialidad natural del lugar con miradores para el avistaje de aves. Allí se emplaza también el Centro de Interpretación de la Naturaleza, un lugar para aprender más sobre la flora y fauna de nuestra región.
Desde la semana pasada, una de ellas es el “ave emblema de la reserva”. A través de una encuesta realizada de manera virtual y física, se eligió entre cinco opciones, y fue la “brasita de fuego” (Coryphospingus cucullatus) la más votada.
Así lo decidieron quienes, convocados por la Dirección de Turismo del gobierno municipal, optaron por esta ave tanto en la votación digital como presencial.
Su canto resuena al amanecer y su color encendido ilumina el monte. La brasita de fuego no sólo habita este lugar, sino que es el símbolo del vínculo entre la reserva y la comunidad que la protege.
Tras esta elección, además de los senderos “Espinal”, “Humedal”, “Monte” y “Vuelo”, se sumará un nuevo sendero interpretativo a la Reserva, que estará dedicado al ave elegida.
VALOR
Emmanuel Maciel, guardaparque e impulsor de la propuesta, se mostró muy satisfecho por los resultados, “es una gratificación ver que la idea se convirtió en una realidad” dijo, y detalló que “se registraron más de tres mil votos, fundamentalmente de vecinos, pero también algo de turistas”. En cuanto a las edades se trató desde niños hasta personas de más de 80 años, y en lo que respecta a Chajarí de más de 30 barrios diferentes.
Maciel explicó que las cinco especies se eligieron teniendo en cuenta su tamaño, plumaje, comportamiento y función en el ecosistema. De la misma manera señaló que con esta propuesta busca “darle un valor más a la reserva. Se puede trabajar con las escuelas, con el turismo, con los emprendedores que pueden usar la imagen del ave ganadora en recuerdos, se abre un abanico muy interesante”, aseguró.
PRESELECCIÓN
De las más de 40 especies había que elegir sólo algunas, por lo que los organizadores seleccionaron cinco aves; el celestino (Thraupis sayaca), el naranjero (Rauenia bonariensis), el chororó (Taraba major), la tacuarita Azul (Polioptila dumicola) y la brasita de fuego (Coryphospingus cucullatus).
Un ave emblema en un área protegida representa mucho más que una especie destacada: es un símbolo vivo de la identidad del territorio, que condensa en su figura el valor ecológico del ecosistema, la necesidad de su conservación y el potencial educativo que ofrece la biodiversidad.
DETALLES
El macho de la especie conocida como brasita de fuego mide alrededor de 13 a 14 cm de longitud. El plumaje de sus partes superiores es pardo grisáceo, con alas pardas y la cola negruzca. Se caracteriza por su llamativo copete eréctil de color rojo intenso en el centro con dos bandas negruzcas enmarcándolo. Su pecho y vientre son rojos, y el rostro de tonos castaños rojizos. Posee anillo periocular blanco. El pico es cónico.
La hembra tiene la cabeza, el dorso y las alas de color pardo. No posee copete. El obispillo es rojizo, el vientre rosado oscuro y la cola negruzca. En el caso de Chajarí la elección se hizo con imágenes de la especie macho.

