El analista político y ex director de Poder Ciudadano, Carlos March, advirtió durante su paso por Santa Fe sobre el avance del «tecnofeudalismo» y las grandes corporaciones tecnológicas en detrimento del sistema democrático en América Latina. Al cuestionar la falta de herramientas cívicas en las aulas, el especialista sostuvo que el sistema educativo fomenta la ignorancia ciudadana y llamó a rediseñar los modelos de organización colectiva frente a la crisis de los Estados nación.
El estado de la democracia y el avance del tecnofeudalismo en América Latina
Carlos March, referente en transparencia institucional y procesos electorales, visitó las ciudades de Santa Fe y Paraná para participar como expositor en el IV Congreso Anticorrupción, organizado por la Asociación Civil Río Paraná y Entre Ríos sin Corrupción. En un alto de las jornadas, mantuvo una entrevista con el diario El Litoral para analizar el escenario político regional.
El especialista compartió un panel con María Eugenia Talerico, Martín Dalessandro y Eloísa Quintero, donde abordó el rol de la sociedad civil en la prevención, el control y la transparencia. Durante la charla, advirtió sobre la consolidación de la ultraderecha como una franquicia global combinada con la lógica del mercado.
«Particularmente en América Latina, sobre todo en el Cono Sur, la franquicia global de disputa de poder que es la ultraderecha se ha impuesto claramente combinada con el mercado», sostuvo March. Según su análisis, el Estado tiende hacia la autocracia, mientras que el mercado evoluciona hacia el «tecnofeudalismo», un modelo dominado por grandes corporaciones tecnológicas que consideran que las instituciones democráticas entorpecen el desarrollo.
El impacto de las reformas institucionales en Argentina
Al ser consultado sobre el escenario local, Carlos March ejemplificó con las medidas adoptadas por el gobierno de Javier Milei. Entre los puntos críticos, mencionó el cierre temporal de la oficina de prensa de la Casa Blanca —en referencia a la Casa Rosada— y los proyectos normativos vinculados al control del lobby y las modificaciones al Código Electoral.
Asimismo, cuestionó la anulación de normativas previas sobre la selección de jueces para la Corte Suprema de Justicia y la eliminación del sistema actual de financiamiento de la política. «Todo eso reduce el espacio cívico, que en definitiva es lo que le permite a la democracia convertirse en un sistema participativo», enfatizó.
La crisis de la educación cívica y la participación ciudadana
Para el director del área Futuros en la Fundación Avina, uno de los principales problemas radica en la falta de formación ciudadana. «A nosotros nos forman como contadores, como médicos, nos forman para todo, menos para ser ciudadanos», afirmó, y agregó que el sistema educativo actual promueve una «ignorancia cívica».
En cuanto a la apatía electoral, recordó que en las décadas de 1980 —durante los comicios de 1983, 1985 y 1987— la participación alcanzaba entre el 90% y el 95%, mientras que en las últimas elecciones apenas supera el 70%. A esto se suma el desinterés de los jóvenes y la pérdida de rol de los partidos políticos, convertidos hoy en meras alianzas electorales que rara vez se transforman en coaliciones de gobierno estables, como ocurrió en las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández, Julio Cobos o Mauricio Macri.
Geopolítica regional y el desafío de los recursos estratégicos
En el plano internacional, March lamentó la falta de integración y el predominio de una visión ideológica polarizada. Sostuvo que América Latina carece de una estrategia colaborativa frente a potencias como Estados Unidos y China.
Como ejemplo, mencionó el rol de Chile, Argentina y Bolivia en el denominado «triángulo del litio». «Sin esa materia prima, el litio, no tenés el desarrollo tecnológico. Sin embargo, no hay una geopolítica articulada entre Argentina, Chile y Bolivia aprovechando esta capacidad», criticó.
Finalmente, concluyó que las estructuras tradicionales de organización colectiva —desde el Estado nación hasta la escuela y el modelo familiar surgido tras hitos históricos como la Ley 1420— atraviesan una crisis profunda que exige un rediseño urgente para garantizar la supervivencia de los sistemas democráticos.
