El pasado domingo, aún sin la luz plena del amanecer, detonaciones de arma de fuego interrumpieron la tranquilidad en el distrito costero de Alto Verde. Eran las 7 y, si bien algunos vecinos ya se encontraban en la calle, otros apenas comenzaban a desperezarse cuando la rutina quedó abruptamente suspendida.
El suceso tuvo lugar en la manzana 6, en las inmediaciones de la intersección de Zabala con Aristóbulo Quiroz y Protasio Luis Servín. Un llamado de alerta al 911 dio cuenta de los disparos y de un hombre que, presumiblemente, se encontraba herido. Al arribo del primer móvil de la Comisaría 24 al sitio, la fuerza pública constató la presencia de un hombre sin vida junto a una motocicleta Guerrero Trip 110 cc de color gris.
La víctima, de entre 35 y 36 años según versiones iniciales, residía a escasas cuadras, en la manzana 5 del mismo barrio. A simple vista, el cuerpo presentaba múltiples impactos de proyectiles, varios de ellos concentrados en la zona del rostro. Posteriormente, la médica policial interviniente confirmaría la existencia de al menos orificios de bala en el cuerpo.
La secuencia del ataque
Las primeras versiones recabadas en el lugar del hecho indicaban una breve persecución. De acuerdo a un testimonio clave, la víctima circulaba en su motocicleta cuando fue alcanzada por al menos otro rodado, en el que se movilizaban dos ocupantes. El primer disparo le habría hecho perder el control del vehículo, provocándole la caída. Ya en el suelo, los agresores habrían rematado al hombre con disparos letales.
En el pavimento, los peritos encontraron siete vainas servidas calibre 9 milímetros, las cuales fueron debidamente preservadas. Junto a estas, se hallaron manchas de sangre y otros rastros de interés para la investigación. «Lo ejecutaron», resumió en voz baja un vecino que observaba la escena a distancia, reflejando el impacto del violento suceso.
Peritajes y traslado del cuerpo
Poco después de las 8, arribó al lugar personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) con un equipo completo que incluyó fotógrafo planimétrico, especialistas en huellas y rastros, y el médico policial. Bajo las directivas del fiscal de Homicidios en turno, doctor Estanislao Giavedoni, se dispuso el relevamiento integral de la escena del crimen y el secuestro preventivo del motovehículo involucrado.
Una dotación de Bomberos Zapadores procedió al traslado del cuerpo de la víctima a la Morgue Judicial para la realización de la correspondiente autopsia, diligencia fundamental para determinar las causas precisas de la muerte.
Hermetismo en la zona
Como lamentablemente suele repetirse en este sector costero, el hermetismo dominaba la situación horas después del crimen. Oficialmente, no hay imputados y los autores materiales del hecho permanecen sin identificar. Extraoficialmente, se desliza que la víctima contaría con antecedentes penales y que era conocida entre los residentes del barrio.
Sin embargo, a la hora de aportar datos concretos a la investigación, el mutismo es la respuesta habitual. «Nadie vio nada», manifiestan algunos. «Nadie escuchó nada», aseguran otros. La investigación, ahora bajo la órbita de la fiscalía, intentará reconstruir los minutos previos al ataque y determinar si se trató de un ajuste de cuentas u otra hipótesis criminal.
