Un padre y su hijo fueron condenados a seis años de prisión efectiva por la Justicia santafesina, acusados del intento de homicidio de Máximo Buttarelli en San José del Rincón. La víctima sufrió hundimiento de cráneo y secuelas permanentes tras la brutal golpiza que le propinaron en febrero pasado.
La condena por intento de homicidio
La justicia santafesina declaró la admisibilidad de un juicio abreviado que culminó con la condena a seis años de prisión de cumplimiento efectivo para un padre y su hijo. Ambos fueron hallados responsables del intento de homicidio de un vecino en San José del Rincón, a quien agredieron brutalmente en la vía pública hasta provocarle lesiones gravísimas.
La jueza Rosana Carrara dictó la sentencia luego de que el fiscal Gonzalo Iglesias, a cargo de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA), presentara el acuerdo alcanzado, que contó con la conformidad de las defensas y de la parte querellante.
Los condenados son César David Espíndola, de 45 años, y su hijo Nahuel Alejandro Espíndola, de 27. Ambos participaron de la audiencia a través de videoconferencia desde sus respectivos lugares de detención. También estuvieron presentes el abogado Esteban Campos, representante de la querella, y los defensores Javier Casco, de la Defensa Pública, y Santiago Rocca, en representación particular.
El ataque en San José del Rincón
El episodio que derivó en la condena tuvo lugar alrededor de las 14.15 del 14 de febrero de 2025, en la intersección de las calles Independencia e Inés Álvarez, en San José del Rincón. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos realizada por el fiscal, Máximo Buttarelli, de 34 años, caminaba solo cuando fue sorprendido por los Espíndola.
Los agresores lo atacaron por la espalda con golpes de puño y patadas. La acusación detalla que la agresión culminó cuando Nahuel Alejandro Espíndola aplicó una violenta patada en la cabeza a la víctima, quien ya se encontraba tendida en el suelo. Buttarelli permaneció en la calle hasta que fue asistido por vecinos, quienes alertaron a las autoridades mediante el sistema de emergencias 911.
Como consecuencia de la golpiza, la víctima sufrió politraumatismos y un hundimiento de cráneo, lo que le provocó lesiones gravísimas. Debió ser internado durante varios meses, sometido a diversas intervenciones quirúrgicas y a un prolongado proceso de recuperación.
Reencuadre legal y elementos probatorios
Inicialmente, la acusación por tentativa de homicidio contemplaba dos agravantes: el concurso premeditado de dos o más personas y la intervención de un menor de edad. Sin embargo, el fiscal Iglesias explicó en la audiencia que ambas circunstancias fueron descartadas. Ello se produjo luego de que la Unidad Fiscal Especial de Responsabilidad Penal Adolescente archivara la causa respecto del menor involucrado, lo que obligó a readecuar la calificación jurídica.
Entre los principales elementos probatorios presentados, el representante del MPA mencionó el acta policial confeccionada por personal de la Comisaría de Rincón y las comunicaciones registradas por el sistema de emergencias 911. Asimismo, se incorporó la historia clínica de la víctima y la atención médica que recibió César David Espíndola en el Samco local el mismo día del hecho, debido a una lesión en una mano, considerada un indicio de su participación en la agresión. El fiscal justificó la pena acordada, destacando que ninguno de los dos condenados registraba antecedentes penales.
Secuelas permanentes y el contexto
Tras la audiencia, el abogado Esteban Campos, querellante en la causa, manifestó que Máximo Buttarelli permaneció internado entre dos y tres meses en el hospital José María Cullen de Santa Fe y que, al día de hoy, continúa bajo tratamiento médico y psicológico. «Las secuelas son importantes. Hay muchas actividades cotidianas que antes podía realizar y que hoy ya no puede hacer como consecuencia de la golpiza», afirmó el letrado.
Campos sostuvo además que el ataque se produjo sin que existiera un enfrentamiento previo entre las partes. Indicó que víctima y agresores apenas se conocían de vista, ya que residían a pocas cuadras de distancia. El abogado agregó que, mientras permanecieron en libertad, los ahora condenados habían sido objeto de denuncias en otras oportunidades por distintos conflictos vecinales, aunque remarcó que esos antecedentes no derivaron en condenas penales. La querella expresó su conformidad con el acuerdo abreviado y con la pena finalmente impuesta.
