Denuncias en geriátrico de Santa Fe: la lucha de una hija por la situación de su padre

Una joven rompió el silencio en exclusiva con El Litoral y reveló que había denunciado penalmente graves irregularidades en un geriátrico de la región, meses antes del incendio que ahora investiga la Justicia. Su relato detalla el presunto manejo irregular del dinero de su padre, amenazas y cartas de otros residentes pidiendo auxilio, lo que podría aportar claves a la investigación judicial.

El testimonio clave de una joven que denunció anomalías en el geriátrico antes de la tragedia

Una joven de 20 años, cuya identidad se mantiene en reserva por temor a represalias, rompió el silencio con El Litoral para relatar una serie de presuntas irregularidades y hechos ilícitos que, según su testimonio, ocurrieron en el geriátrico donde su padre estuvo alojado por casi un año. La entrevistada decidió hablar tras la tragedia acaecida en el establecimiento, buscando que se esclarezca lo que, asegura, advirtió a la Justicia durante meses.

Su padre ingresó al hogar en julio del año pasado y permaneció allí por casi doce meses, hasta que ella logró retirarlo «hace unos dos meses» debido a una situación que consideró insostenible. «Estaba sola, estudiando, sin recursos y tratando de hacer todo lo posible para ayudarlo. Tenía 20 años y era muy difícil sostener todo sola», declaró la muchacha.

Las denuncias presentadas ante organismos competentes

La joven reveló que, antes de los sucesos recientes, formalizó tres denuncias. La primera fue radicada el 22 de abril, la segunda el 15 de mayo y una tercera en fecha posterior, en la que expuso pormenorizadamente los hechos que la preocupaban. Consultada sobre si dudó en denunciar, admitió haber tenido «mucho miedo» al percibir que se trataba de «una red muy grande» y no quería exponerse, al sentir «que había mucha gente involucrada».

Mientras la Justicia, a través de la Fiscalía en turno, avanza en la reconstrucción de los hechos y circunstancias dentro del geriátrico, uno de los ejes de la investigación deberá determinar el derrotero de estas presentaciones, si llegaron a conocimiento de los organismos competentes y cuál fue la respuesta institucional.

El presunto desvío de fondos y amenazas

Entre las graves irregularidades que la joven denunció, se encuentra el presunto desvío de los haberes de su padre. «Denuncié que nos sacaban la plata», afirmó. Según su relato, M.L.M.G., quien regenteaba los centros, gestionó una «carta poder» en ANSES para cobrar el dinero del residente «sin autorización nuestra». La entrevistada aseguró que en dicho documento «solamente figuraban la firma de la mujer del hogar, la del director del Protomédico y falsificó la firma de mi padre».

La hija del residente intentó modificar la situación, solicitando poder tener la tarjeta y depositar ella misma el dinero a su padre, pero le respondían que «necesitaban sí o sí la tarjeta». Asimismo, relató que su padre «no tenía celular ni sabía usarlo», pero la mencionada M.L.M.G. le «armó una cuenta de Homebanking y se transfería el ingreso de mi padre a una cuenta propia». La joven puso a disposición del equipo de investigación de El Litoral las pruebas que respaldan sus denuncias ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Al comenzar a cuestionar lo ocurrido, la joven manifestó haber sido objeto de amenazas. «Me empezaron a amenazar. Me decían que me iban a denunciar por abandono de persona, cuando era justamente al revés. Yo era la única que estaba con mi papá», sentenció. Esta situación le provocó un gran impacto psicológico, sintiéndose «muy mal» e «impotente» al observar el sufrimiento de los otros residentes, quienes «me suplicaban ayuda».

El clamor de otros residentes y la falta de respuesta

La entrevistada recordó la situación de otros ancianos alojados en el geriátrico. Mencionó específicamente a Luis Arriola, quien le «escribía cartas pidiéndole ayuda» y aconsejándole que acudiera a la Policía. «Yo presenté esas cartas con las denuncias. Me dijeron que me iban a llamar y nunca pasó», lamentó. Además, la joven señaló que su padre era «el único que tenía familia que iba a verlo», mientras que los demás «prácticamente no tenían familiares que fueran a verlos». Describió que estaban «encerrados, no los dejaban salir», motivo por el cual le pedían auxilio.

Las denuncias fueron presentadas en el Centro Territorial de Denuncias y en la Defensoría del Pueblo. Allí la joven explicó la situación, incluyendo el nombre del asistente social que le recomendó el lugar y que luego le solicitó el PIN de la tarjeta de su padre, además del nombre de la responsable del hogar. Pese a las gestiones, expresó: «Me dijeron que me iban a contactar y nunca más me llamaron». Agregó que le genera temor que la Justicia «aún no la encontró» a la responsable, y que el fiscal «dijo en la radio que está prófuga».

Finalmente, la joven sostuvo haber hecho «todo lo que podía» al denunciar los hechos con antelación. «Lo único que quiero es que se sepa la verdad», concluyó, esperando que se haga Justicia y «se desmantele toda la red».


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