Soledad Pastorutti
Es una de las artistas más convocantes de la música argentina. El año pasado cumplió veinte años con la música y lo festejó con todas las figuras de nuestro folclore. Llegó al corazón de todos desde pequeña y a lo largo del tiempo se convirtió en una gran profesional que escucha y respeta a sus pares.
Diego Montejo
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Después de su paso por Cosquín y su show en el Festival Internacional de Peñas de Villa María, habló con Mirador Provincial sobre su participación en la delegación santafesina. También, contó detalles sobre el buen momento que atraviesa su carrera artística, su relación con Mercedes Sosa y el encuentro con José Larralde.
Soledad trabaja incansablemente, a veces suele descansar unos días en su pueblo natal (Arequito) donde deja de ser la cantante convocante para convertirse en madre, esposa y amiga. Dice disfrutar de estos momentos en familia, en medio de su gira de verano cargada de compromisos en los cuatro puntos cardinales del país. La espera un año repleto de responsabilidades, con disco nuevo y posiblemente algún trabajo televisivo. En el momento de esta entrevista viaja por la autopista Rosario-Buenos Aires camino a Aeroparque para arribar un vuelo que la dejará en Catamarca donde la espera uno de los tantos festivales que forman parte de su gira estival. “Suele cortarse de acá a veinte minutos”, advierte sobre la mala señal del móvil, mediando en brevedad algunas palabras para dar comienzo a la nota.
—Fuiste la sorpresa de la delegación de Santa Fe en Cosquín ¿Cómo viviste ese momento y de qué manera te llegó la propuesta para formar parte?
—Yo como santafesina me siento orgullosa de que me llamen para participar. No es la primera vez que lo hice, una vez cantamos con Natalia Simoncini y estaba Orlando (Vera Cruz) también. Lo que se hizo fue una cosa muy emotiva con la jura de la bandera. Habían llevado un actor, esa fue la primera y terminé cantando Aurora. Cada vez que me llaman, si todo coincide, yo gustosa digo que sí. Nunca hemos armado algo de cero, siempre me llamaron para participar en una canción. En este caso (en referencia a la delegación de este año), me llamó Alejandro Tejeda y me contó que iban a hacerle un homenaje a Orlando y que él quería tenerme. Por el aprecio que siento por él (Veracruz), dije que sí.
—Vera Cruz es una persona muy importante para vos.
—Le tengo mucho aprecio, cuando lo llamé para mis veinte años (con la música) enseguida me dijo que sí. La verdad no quería fallarle y más que coincidimos en la misma noche del festival, me pareció un lindo encuentro, me motiva mucho cantar con gente como él porque aprendo mucho. Son de los que han crecido mucho y quedan pocos como él, que tiene un nombre y una trayectoria.
—En un momento Vera Cruz en el escenario hizo referencia a la anécdota de tu escuela primaria donde dice que te vio por primera vez en una visita de él a Arequito…
—Él en realidad lo que cuenta es que fue a mi escuela, pero no fue así, fue en el teatro cine Rossini de Arequito donde habían convocado a las escuelas, no recuerdo si a primarias y secundarias, para que vayamos a escuchar a Orlando Veracruz. Lo que es cierto es que él preguntó si alguien sabía sus canciones, y yo las conocía porque mi papá las escuchaba siempre. No levanté la mano, alguien me señaló, porque yo a pesar de que soy caradura ahora o que parezco eso, la verdad es que siempre fui demasiado tímida. A él le sorprendió que yo me supiera Pilchas gauchas, Si tenés cachorro, que no son temas usuales para una nena de esa edad. Ahí quedamos en contacto, después él venía a tocar mucho a Villa Eloísa que está cerca de Arequito, donde se hacía una peña muy grande y siempre me invitaba a cantar con él. Siempre ha sido muy generoso conmigo.
“Mercedes tenía un enfrentamiento desde hace años con Cesar Isella que fue mi padrino artístico, yo creo que lo de Mercedes fue una cosa más entre ellos dos que conmigo”.
La madurez de una artista
De aquella pequeña que revoleaba el poncho a una cantante madura que sigue compartiendo su esencia con el publico, muchas cosas se dijeron sobre Soledad Pastorutti en el duro mundo de la música folclórica. Fue aborrecida, incluso criticada por la prensa especializada. Sin embargo, con una fortaleza formidable y por sobre todas las cosas el talento que nació con ella, siguió su camino, escuchando a grandes referentes de nuestra música, quienes la aconsejaban, a veces con cosas que no quería escuchar o que le dolían. Aunque sus mejores decisiones salieron de su propia conciencia, de esa voz interior que nos nutre. Nada mejor que uno mismo para armar el camino, a veces quienes rodean a los artistas se convierten en dueños de las ideas y de algunos casos de sus vidas.
—¿Qué distancias encontrás entre esa niña de Arequito que llegó a Cosquín con millones de esperanzas y la mujer ya realizada como artista que transita hoy los escenarios?
—Yo me considero una artista versátil y con mucha juventud para intentar un montón de cosas. Yo lo he hablado con muchos artistas. Hace poco tuve una charla de más de cuatro horas con José Larralde. Yo me llevo mucho por los consejos de gente como él, que sé que probablemente para mucha gente seamos cosas totalmente antagónicas. Si viviese Don Ata probablemente no le gustaría lo que hago, es lo que yo opino y pienso para mi adentro. Lo que siento es que en definitiva cuando uno madura artísticamente, tiene licencia para hacer un montón de cosas.
Lo que me pasó a mí es que yo no estaba madura artísticamente cuando me llegó el éxito y lógicamente no todas las decisiones de mi carrera en mis primeros años las tomé yo. A partir de que yo empecé a tomar las decisiones no me ha ido mal porque lo que tiene eso es que es genuino. Distinto es cuando vos tenés que salir a decir algo que te dijo otro, que me ha pasado por una cuestión de edad o de inmadurez.
—Siempre en el mundo del folclore se dijo que Mercedes Sosa no te estimaba mucho pero después te descubrió como persona y se enamoró de vos.
—La verdad es que no nos conocíamos al principio, yo la fui a saludar a ella para los premios ACE cuando tenía dieciséis años y ella no sabía quien era yo porque recién empezaba mi carrera, el furor mío fue en el interior del país y ella había dejado de hacer festivales.
Después el mayor problema que tuve yo en esos años fue que fui resistida. Había artistas a quienes no le gustaba lo que yo hacía. Decían que había que esperar, tampoco yo vengo de una familia de folcloristas, irrumpí en la escena y hubo mucha gente que no sabía de dónde aparecí. Mercedes tenía un enfrentamiento desde hace años con César Isella, que fue mi padrino artístico. Yo creo que lo de Mercedes fue una cosa más entre ellos dos que conmigo. También convengamos que vivimos en un país de River-Boca donde siempre hay una pregunta que busca eso, alguna vez le han preguntado cosas que ella respondió de determinada manera y bueno, la cosa se interpreta como cada uno quiere.
“Lo que me pasó a mi es que yo no estaba madura artísticamente cuando me llegó el éxito y lógicamente no todas las decisiones de mi carrera en mis primeros años las tomé yo”.
Sobre el nuevo disco
—¿De qué se trata este nuevo disco que ya estás planeando? ¿Qué se viene?
—Como te dije, me asusta lo que va a venir ya que este disco (20 Años) cierra una etapa en mi carrera musical. Ahora con lo que ustedes dicen (prensa) de la madurez que supuestamente tengo (sonrisas) el peso de la responsabilidad es mucho mayor en lo artístico.
No sé que se va a venir, pero que sea distinto, no quiero decir qué, porque no porque sea distinto deje de ser folclore. Si logro convertirme en una artista que pueda abrir fronteras y ser una representante del folclore latinoamericano, sería un camino muy adecuado para lo que yo sueño. Yo no me veo nunca como una artista del pop o de otros géneros, porque primero siento que salgo perdiendo por más que cante bien.
El respeto por los artistas
También se destaca el gesto a los artistas que continuaban después en la grilla de su noche en Cosquín. “Yo estoy muy contenta con esta comisión, hay mucho que mejorar, pero veo que se respeta a todos los artistas por igual, que se les da un tiempo que yo en este caso también tuve que cumplir. Yo tengo un reloj en mi telepronter que empecé a usar después de que hace unos años atrás me bajaron del escenario. Además, entiendo que todo el mundo necesita de ese espacio, Cosquín debe ser una vidriera donde el artista que sube se lo merece y necesita un tiempo para desarrollar. Lo que pasaba años atrás es que les daban cinco minutos y eso no servía”.
Cierre de gira de veinte años con la música
Uno de sus deseos para este año es cerrar la gira en Arequito y ya piensa en su próximo disco: “Todavía tenemos tiempo para festejar, pero tengo muchas ganas de que todo culmine en mi pueblo, como lo hacíamos años atrás en octubre, cuando se hace la fiesta de la soja. Ese es un escenario que a mí me dio lugar cuando yo tenía doce años, esperemos que todas las patas que se tienen que poner juntas lo hagan, porque la verdad que me encantaría”.
"Si viviese Don Ata probablemente no le gustaría lo que hago, es lo que yo opino y pienso para mi adentro”.
