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02-05-2016 / Ferrocarril Central Argentino

A 150 años de la llegada del tren a Tortugas

Aquel paseo hasta la localidad limítrofe con Córdoba fue el inicio de los recorridos del histórico Ferrocarril Central Argentino. Fue la primera línea férrea interprovincial que ayudó a la formación de La Pampa Gringa en nuestra provincia. Un repaso escueto desde su gestación a partir de la visión magistral de Justo José de Urquiza hasta los últimos pasos cuando la primera locomotora arribó a la localidad del arroyo.

Hernán Álvarez
redaccion@miradorprovincial.com

Ciento cincuenta años, exactamente, han pasado desde aquel primer viaje en tren desde Rosario hasta Tortugas. Un siglo y medio redondos de cambios fabulosos. El paisaje de aquel 1° de mayo de 1866 en aquella localidad cercana al arroyo del mismo nombre es hoy muy distinto al actual. Tortugas nació a partir del tren como pueblo de inmigrantes. Por su parte, la Cuna de la Bandera tomó un gran impulso con la implementación del Ferrocarril Central Argentino (FCCA) con destino a la ciudad de Córdoba. Hubo un antes y un después de aquellas vías que unieron La Docta y Rosario. El centro-sur de la provincia tomó una fisonomía muy distinta a la anterior con el transporte férreo. El FCCA fue la columna vertebral de una región agrícola fuerte, desarrollada por aquellos primeros gringos venidos de Italia, España y otros países que se la jugaron por Argentina y por Santa Fe.
Unir a través de rieles aquel puerto del sur provincial con la ciudad de la universidad más antigua del país fue una idea de Justo José de Urquiza. El general fue un verdadero visionario de su tiempo. En los años de su presidencia (1854-1860) se iniciaron los primeros estudios. Ya en 1854, el ingeniero estadounidense Allan Campbell, especializado en ferrocarriles, elevó una propuesta a Urquiza de hacer esas vías férreas, según explica con detalle el historiador Gerardo Álvarez en su escrito de 2006 “A 140 años del primer viaje del Ferrocarril Central Argentino”.
El proyecto siguió avanzando con sus bocetos y planificaciones. En 1855, el Estado de la Confederación Argentina se comprometió a otorgar la propiedad de las tierras fiscales aledañas a las vías a los constructores. Aquel fue el primer esquema para el nacimiento de la Compañía de Tierras Central Argentino que se encargó de la comercialización de esos terrenos pegados al ferrocarril que adquirieron un valor muy elevado.
Posteriormente, en 1861, el porteño Bartolomé Mitre fue el ganador virtual en la batalla de Pavón ante el ya ex presidente de la Confederación. Aquel enfrentamiento marcó el triunfo final de los unitarios, que sentaron en aquel tiempo las directrices del país actual. No obstante, la idea de JJ Urquiza había sido tan acertada que Mitre no la despreció. Como dice Alvarez en su texto: “Y como tantas veces ha ocurrido en nuestra historia, fue el vencedor quien estuvo en condiciones de realizar la inconclusa tarea del vencido”. La construcción del ramal fue aprobada en el Congreso Nacional el 5 de septiembre de 1862. Guillermo Wheelwright, empresario estadounidense intermediario entre los capitales extranjeros y el Estado argentino, acordó con las autoridades nacionales el comienzo de la obra en 1863.

Hasta el Carcarañá
Los trabajos en la estación Rosario Central arrancaron el 20 de abril de 1863, hace 153 años. Gerardo Álvarez cita en su texto al intelectual Juan Alvarez por su libro Historia de Rosario, que escribe sobre aquellos meses fundacionales: “Comenzada la descarga el 1° de agosto con sol magnífico la población entera acude a solemnizar el acto abandonando sus tareas, y en medio del entusiasmo delirante varios vecinos expectables luciendo sombreros de alta copa suben a hombro jubilosamente el primer riel hasta plantarlo a guisa de mástil sobre la barranca. Izase a su tope el pabellón blanco y celeste cual otrora en la batería de Belgrano, simbolizando esta vez el comienzo de la nueva era feliz y tan esperada”.
Las obras avanzaron y en octubre de 1864, las vías plantadas llegaron a la vera del río Carcarañá. Las crecidas de ese afluente del Paraná provocaron retrasos en el avance de la instalación de los durmientes. El 18 de octubre de 1865, unas 80 personas (autoridades y vecinos rosarinos) hicieron un paseo desde la Cuna de la Bandera hasta donde llegaban los rieles que cruzaban ya el Carcarañá.
Álvarez describe así la llegada al pueblo limítrofe con la provincia de Córdoba: “Superado el obstáculo que representaba el río Carcarañá para los trabajos de la línea, la colocación de los rieles a través del antiguo pago del Desmochado Abajo se realizó con relativa rapidez y sin mayores inconvenientes. Cuando ellos llegaron hasta el arroyo de las Tortugas, en el límite con Córdoba, la empresa del Central Argentino dispuso la habilitación de la línea entre Rosario y ese punto, que tuvo lugar el 1° de mayo de 1866, día en que el tren se detuvo además en las estaciones de Roldán, Carcarañá y Cañada de Gómez antes de concluir su viaje inaugural en Tortugas”. Con el total de la parte santafesina concluida comenzó a brindarse el servicio entre el puerto y la localidad del arroyo.
El tendido del ferrocarril prosiguió luego a Fraile Muerto, actual Bell Ville, y Villa María para culminar en La Docta. Bajo la presidencia de Domingo Sarmiento las obras se pudieron finalizar. El primer viaje completo de la línea se realizó el 17 de mayo de 1870.

El desconocido Allan Campbell
Allan Campbell, experto en construcción de vías férreas, fue una persona casi desconocida para la historia de la provincia. Sus trabajos, estudios y planificaciones presentados a Urquiza el 3 de noviembre de 1855 fueron determinantes para la concreción del FCCA.
Según cita Gerardo Álvarez en su escrito, el ingeniero detectó la capacidad del territorio argentino para instalar ramales ferroviarios: “probablemente no hay ningún país de igual extensión donde se encuentren menos impedimentos físicos para el trazado de ferrocarriles, dada la ausencia de desniveles naturales, rocas o ciénagas y que sólo deberían emplazarse un par de puentes de cierto porte”. Aconsejó también la plantación de árboles y la instrumentación de planes de colonización agrícola al observar la calidad edafológica de nuestra región. Existen muy pocas referencias y homenajes a la figura de Campbell. Una calle en la zona oeste de Rosario lleva su nombre.


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