Psicoanálisis
En diálogo con Mirador Provincial, el reconocido dramaturgo y psicoanalista Sabatino Cacho Palma, nos habla de la nueva sociedad Haeresis, del amor en pandemia, su visión social del arte, proyectos literarios y la trampa del lenguaje.
Ariel Gustavo Pennisi
redaccion@miradorprovincial.com
– ¿Qué es Haeresis?
– Es una agrupación de analistas en formación, que sostenemos como un modo de encuentro y de invención permanente.
– ¿Por qué surge?
– Surge a partir de una serie de analistas interesados en la transmisión y divulgación del psicoanálisis. Todos somos analistas en formación, que se encuentran muy a gusto en un espacio de trabajo y de producción y que recogen el guante de la experiencia que se suscita con el recorrido de mi seminario sobre el sinthoma que ya lleva 20 meses de trabajo.
– Según pude constatar, tiene carácter institucional, ¿desde qué momento?
– Mirá, surge en agosto de 2019 donde decidimos darnos un estatuto institucional, pero como institución estallada, horizontal y autogestionaria. Ponernos a trabajar para darnos una forma de funcionamiento y un estilo de producción.
– ¿Con estatuto propio?
– Un año después, ya tenemos nuestros estatutos, que refundan Haeresis y nos brindan un marco estricto y a la letra, de nuestros propósitos, objetivos y modos de operar en la comunidad y en nuestra formación siempre incompleta e inacabada.
– ¿Qué se propone desde este nuevo espacio?
– La primera cuestión interesante resulta dada por el hecho, que a partir de que nuestro espacio implica fundamentalmente, una base de operaciones, donde se definen tácticas y estrategias, ya no será lo que me propongo, sino lo que proponemos y nos proponemos. Si nuestra subjetividad es rigurosamente arrasada por las distintas vertientes del poder, me resulta fundamental, apuntar a propiciar, sostener y jerarquizar la estructuración de espacios de poder alternativos y de alguna manera, descentralizados, que puedan generar la posibilidad de aguantar el embate del mercado salvaje y de la salvaje invasión mediática, que nos permitan identificar nuestros problemas y buscar maneras genuinas y creativas de resolverlos, esto implica seguir apostando a la memoria, a la experiencia y sobre todo ante la inminente desapropiación del campo de lo humano, insistir con la producción de ámbitos y modos de apropiación.
– ¿Cómo se analiza la praxis posible en el actual contexto de pandemia?
– No podemos situar el problema en la cuarentena, ya que la verdadera dimensión de esta tragedia, de esta peste que asola a nuestra humanidad, es la pandemia. La cuarentena es solamente una respuesta parcial y muy limitada ante semejante poder destructivo y homicida del virus. Por lo tanto considero que ante problemas que superan nuestros recursos y cuestionan todos los saberes establecidos, incluso el médico, epidemiológico y sanitarista, estamos obligados a encontrar mecanismos creativos y no burocráticos estandarizados y que espacios, como el nuestro, que atienden a las formaciones subjetivas, pueden ejercer una fuerte impronta en relación a sostener las condiciones de la humanidad, que exceden al cuerpo o al organismo y apuntar a nuevos y eficaces modos de cuidar nuestro “parque humano”.
– Se suele pensar en los medios de comunicación, a la cuarentena, como la causante de los padecimientos psíquicos, casi como una cuestión de época, atrapando al sujeto quizás en una trampa lingüística ¿Es la cuarentena una causante de padecimientos psíquicos?
– La trampa lingüística, como bien nombrás, en la que se ha sumergido y sofocado al mundo hablante y pensante, excede la cuestión de la cuarentena y de la pandemia. Existe una desvalorización de la palabra, que circula como moneda falsa y que se reproduce en la debilidad mental que parece acompañar a informadores y a informados, debilidad mental que es efecto directo de la dislocación discursiva que produce el capitalismo.
– Mucho se habla también en los medios, del amor en cuarentena. Parece hasta descripciones siniestras, ¿hay una forma de amar? ¿Y una forma de amar en cuarentena?
– Si hubiera una forma de amar, si se instruyera el amor dentro de un formato, ya no sería amor, sería cualquier otra cosa menos amor… Asocio el amor con el riesgo y con un modo de entregarse, de dar lo que no se tiene, tal la fórmula canónica que nos lega Jacques Lacan, en contraposición con el mundo de los bienes, que consiste en dar algo de lo mucho que se tiene o peor aún, dar de lo que sobra. En el final del seminario XX, Lacan define el acto de amar, como valentía ante fatal destino.
– En una editorial de marzo de 2015, usted escribió “hay una relación estricta y fundante, en la comunión ancestral de diseño y designio, entre letra y dibujo, entre material sonoro y visual. Territorio de la plástica y de la música, que el teatro ha sabido anudar con lo literario”, ¿es posible pensar la construcción de una posible salud mental articulando la clínica con la expresión artística? ¿Hay una línea demarcatoria entre ambas?
– Empiezo con la última pregunta, no hay línea demarcatoria, en tanto el arte siempre es subversivo y convulsivo y entonces penetra en los cuerpos humanos y en los cuerpos sociales, sin pedir permiso. Interviene sobre los distintos espacios de la comunidad y los modifica, por lo cual, en tanto psicoanalistas, se trata de poder ser receptivos y lo suficientemente sensibles para dejar que el arte nos marque el camino y así pasamos a la pregunta anterior, donde considero que la articulación entre arte y psicoanálisis no solamente es necesaria, sino que además, el psicoanálisis se funda, se articula en lo que el arte propone. No hubiéramos encontrado la vía del inconsciente y sus formaciones, de no ser por lo real del pathos humano, es decir afecto, angustia, dolor, aflicción. Sin las distintas teorías que buscaron sostener la pregunta: ¿Qué es un hombre? Y también la inmortal pregunta ante el genocidio, sabiendo que los genocidios arrasan la Tierra desde el siglo XIX hasta nuestros días, pienso en el relato, Si esto es un hombre, en italiano original, Se questo è un uomo escrito por Primo Levi entre diciembre de 1945 y enero de 1947, en el que cuenta la experiencia cotidiana y en primera persona, durante su cautiverio en el campo de exterminio nazi de Auschwitz.
– ¿Por eso desde el espacio se articula psicoanálisis y arte en todas sus facetas?
– Porque cuando esas preguntas, esos interrogantes, no pueden ser sofocados por el dogma imperante o domesticados por la censura moral épocal, son retomados antes que nadie y con total valentía por los artistas.
– Muchas veces, se lo ha escuchado proponer el retorno a la idea griega de poiesis. ¿Qué significa?
– Sí, claro, es un tema esencial, al que le doy valor de concepto, porque pone en juego, la invención, la fabricación, en el marco de lo poético y como me gusta decir de lo poi- ético, en tanto lo esencial de la ética reside en el deseo. Tengo en carpeta escribir un libro sobre la clínica psicoanalítica, cuyo horizonte va a estar planteado en la posibilidad, como cuestión esencial de la cura, de habitar un mundo poético, poietico.
– ¿Es esta una práctica opuesta a las lógicas del capitalismo?
– Entiendo que cualquier práctica sostenida en el logos o discurso o en la lógica formal o modal, pone en cuestión al capitalismo, ya que este se sostiene de un discurso dislocado, que precipita al mundo en una carrera loca y destructiva. Baste como ejemplo, quienes gobiernan hoy Estados Unidos o Brasil, que no cuentan con ningún asidero ni en la razón, ni en la lógica, y más bien se burlan de la primera y corrompen la segunda. No es casual que Trump y Putin hayan acordado suspender las limitaciones a la proliferación de armas nucleares.
– ¿Es el teatro una puesta en texto de una conjunción histórica entre lo individual y social?
– El teatro es el otro, es la alteridad, la base necesaria para que haya teatro, es contar al menos con un espectador. Entonces llamamos esencialmente teatro, no a lo que produce el actor, sino a eso que ocurre, que se suscita, entre el actor y el espectador. Por lo tanto, es el campo maravilloso y fecundo del “entre”. Por eso el teatro es siempre un hecho político, porque crea espacios de articulación, de interacción e interviene sobre la realidad. En teatro, un dramaturgo escribe y convoca, a veces a través de los siglos, a otro, un director que tendrá la obligación de dar una respuesta concreta, espacial y temporal, a los problemas que plantea y sostiene un buen dramaturgo. Luego el director tendrá que esperar y convocar a otro, el actor, que será el encargado de darle vida y ponerle vida a estos dos textos, el de la dramaturgia y el del director y finalmente el actor aguardará a su público, para saber cómo es su obra, lo que ella suscita y en ella se suscita.
– Actualmente, ¿está trabajando en alguna publicación?
– Esos son los libros publicados, ya te adelanté que tengo material y unas cuantas ideas sufriendo, aguardando, para hacer ese libro sobre el habitante de la poesía, pero no encuentro el tiempo para embarcarme… en fin, ya vendrá. Cada año, produzco no menos de una docena de artículos, ensayos y ponencias, que a veces son publicados en revistas y textos de psicoanálisis o quedan incorporados en el material, como parte de una jornada o reunión. Ahora estamos escribiendo un texto muy importante, de manera colectiva. Somos trece analistas de al menos 6 ciudades, 5 de Argentina y Montevideo, y de diversas asociaciones, donde cada analista sostiene su parecer con respecto a los problemas de la formación, la autorización y la transmisión del psicoanálisis, y los pone a consideración de ese colectivo, donde se debate y se discute la propuesta de cada uno. El libro que se encuentra en etapa de corrección y detalles de formato, que estará saliendo en marzo del 2021.
Cacho y la dramaturgia
Sabatino Cacho Palma se dedica desde hace 40 años a la dramaturgia. Su última obra, El camino de la fuente, fue estrenada bajo la dirección e interpretación de Pablo Razuk, en Madrid el 12/10/2019. Obra que al decir del autor, “está sufriendo de cuarentenas y pandemias, y que no ve la hora de resucitar ante el público”.
Entre sus mas de treinta montajes realizados se destacan: “¿Cómo te explico?” (1980), “Despertar adoleciendo”(1983), “Encuentro con el oasis” (1987), “Canto, homenaje al grito de Alcorta” (1988, obra escrita y dirigida junto a Reynaldo Sietecase, editada por la Federacion Agraria Argentina).
Sobre Sabatino Cacho Palma
Autor, director, actor y pedagogo teatral, médico psiquiatra y psicoanalista. Nació el 18 de octubre de 1957 en la ciudad de Rosario. Docente titular en el Instituto Escuela Nacional de Teatro y Títeres de Rosario (nivel terciario) en las cátedras de Actuación en tercer año de la carrera de actor y metodología de actuación en segundo y tercer año de la carrera de pedagogo teatral. Inició su experiencia teatral en los talleres de Arteón-1978. Fue fundador de la Agrupación Discepolín (1981- 1987), alternando en las funciones de director, docente y actor. Fundador y director del grupo Rayuela (1988-1995). Como autor ha generado y propulsado hechos trascendentes en la dramaturgia de la creación colectiva, realizando una riquísima experiencia en la autogestión creativa, en la metodología de la búsqueda temática y de nuevos lenguajes escénicos. Fue presidente de la Escuela Freudiana de Rosario. Actual socio fundador de Haeresis. Autor de los siguientes libros, editados en Rosario y distribuidos por todo el territorio nacional y en parte de Latinoamérica: "Señas en la Hoguera" (1996), “Apuntes para lunáticos. Poeta, el pintor, el niño y el actor en el desafío de la puesta en escena”(1998), “Tablas, potrero y diván en el hecho teatral” (2007).
