Homenaje a la amistad
Cómo se gestó la canción que le dedicó el reconocido folclorista a la ciudad de La Paz: un admirador, una tijera y un talonario; piezas claves de una amistad que se plasmó en un tema muy reconocido.
Conrado Berón
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En los años 80 y los 90, era común ir a dar una vuelta por el puerto de La Paz y encontrarse con Don Horacio Guarany. Mimetizado como un paceño más, el cantautor atracaba su barco allí y pasaba buena parte de su tiempo con su mujer y amigos.
Años después de su primer arribo a la ciudad norteña, el artista escribió “Por las Costas Entrerrianas”, un chamamé que inmortalizó el mismo Guarany e incluso cantaron tanto Soledad Pastorutti, como el conjunto Ivotí.
En un fragmento de la reconocida pieza musical, Horacio nombra al “Yoyi, la Claudia, el Carlos y el ‘Pelao’ Lezcano”. Ellos eran sus amigos y muchas veces anfitriones en la ciudad.
Los inicios
MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Juan Antonio “Yoyi” Geminiani, un fanático del folclore, de los autos y de su ciudad; en esta entrevista, cuenta cómo fue su amistad y la de su entorno con el ya fallecido cantante.
–¿Cómo nació tu amistad con Horacio Guarany?
–A mí siempre me gustó el folclore, el tradicional, y toda la vida lo volvía loco a mi chofer, el famoso ‘Pelao’ Lezcano, haciéndolo escuchar esa música.
Una tarde del año 1985, entró corriendo a mi oficina y me dijo que estaba mi ídolo, Horacio Guarany, parado con su barco en el puerto, no le creí para nada. Hasta me confirmó que en ese preciso momento, Guarany andaba haciendo compras, en un taxi.
Me fui rápido al puerto y vi su barco, en el que vivía, “El Chiqui” se llamaba la embarcación.
Me acerqué y llamé al marinero que trabaja para él, le di mi tarjeta y le dije que le diga al señor que cada vez que fuera a La Paz, tenía un auto de mi agencia a su disposición; la verdad fue lo primero que se me ocurrió para poder conocerlo y charlar con él.
Al ratito me llaman y me hacen pasar, ahí lo vi junto a Griselda, su segunda esposa, y dos amigos de ellos.
Estuvimos charlando y me invitaron a comer un pavo esa misma noche. Lo llevé a Carlos Sepreira, que es otra de las personas que nombra en la canción, junto a mi exesposa, Claudia.
Llegó el pavo y vi que no tenían tijera para trincharlo, por lo que se me ocurrió algo a futuro. Al otro día me levanto temprano, compro una tijera para eso, le dedique una poesía relacionada a los amigos y me fui al puerto a llevarle el regalo. Ya se habían ido, por lo que lo mandé a Lezcano a Esquina (Corrientes) a esperarlos y entregarles el presente. Así nació mi amistad con este gran amigo.
–¿Cómo era él, fuera del escenario?
–Horacio fuera del escenario era un ser humano muy especial, tenía mucha sensibilidad, muy noble, mucha experiencia de vida, ya que sus padres eran muy pobres allá en su Chaco natal, y él a los 12 años se vino a vivir a Alto Verde. Ahí se crió entre gente muy humilde y eso fue lo que forjó su calidad de ser humano, era un tipo excepcional.
–¿Y cómo amigo?
–Como amigo era entrañable, muy amigo de sus amigos, generoso y abierto. El que lo necesitaba a Guarany, lo tenía. Además era muy confiado, lo que lo llevó a tener muchos desengaños y decepciones en la vida.
–¿Por qué elegía La Paz?
–Venía a La Paz porque la verdad nos queríamos mucho, y él empezó a darse cuenta que acá justamente encontraba paz, me lo decía siempre. Los paceños se habían acostumbrado a verlo, entonces nadie lo molestaba. Él andaba haciendo las compras, iba al mercado, todo el mundo lo saludaba pero nadie lo acosaba. Igual siempre me decía que no se quejaba de la gente porque él siempre había buscado eso, cuando se propuso ser famoso, el reconocimiento de todos.
Una sorpresa
–¿Cómo nació la idea de la canción?
–Hablando de la canción en sí, la verdad que fue una sorpresa, llevábamos dos años de amistad y yo ya había podido romper la barrera (con la ayuda de él) del ídolo. Detrás de su arte había un ser humano, cuando entendimos los dos eso, teníamos una amistad mas afianzada. De hecho cuando él estaba parando en La Paz y tenía actuaciones en la región, yo lo llevaba en mi auto por ejemplo a Pergamino, Arrecifes y Junín, todo en la misma noche. Esa experiencia de viajar tantas horas con él, llevaba a que el me vaya contando todo lo que le pasaba, su vida, y por sobre todo las canciones nuevas que estaba queriendo hacer.
Recuerdo que me cargaba siempre con el hecho que yo no consumía alcohol: “vos sos el único de mis amigos que no toma, así que cuando te llame para preguntarte algo nunca vas a estar borracho”, me decía.
Esto hacía que a veces, a las tres o cuatro de la mañana, sonaba el teléfono fijo de mi casa y del otro lado él me cantaba un fragmento de la canción que en ese momento estaba componiendo y me pedía mi humilde opinión.
Una mañana, después de pasar dos días acá, me llamó que lo mande a buscar a Goya, porque tenía que actuar en Buenos Aires. Fue Lezcano a buscarlo y Guarany ya venía silbando una melodía durante gran parte del viaje, y lo hizo parar en un paraje a pedir un papel y una lapicera.
Allí una mujer le da un viejo talonario de facturas y ahí escribió la canción. Llegaron a la tarde a La Paz y ni bien entró me pidió un grabador.
Empezó a cantar a capela “Por las Costas Entrerrianas”, quedamos shockeados, era muy fuerte.
Esa noche la terminó de pulir a las dos de la mañana, porque le dijimos que una frase no estaba relacionada con La Paz, la cambió y ahí lo nombra a Linares Cardozo.
Al otro día, en un teatro de Hurlingham, la estrenó y a la gente le encantó la canción. Al volver me devolvió el cassette, me dijo que no lo divulgue porque la iba a registrar primero y ahí mismo me adelantó que iba a ser un gran éxito.
–¿Recordás alguna anécdota relacionada a esa canción?
–Cuando aun no estaba grabada en ningún CD, él la usaba en todos lados como uno de los últimos temas, cuando le pedían otra, el acudía a nuestra canción. En una de esas noches, en Ceres, se encuentran con los muchachos del conjunto Ivotí, ellos escuchan la canción sin conocerla, les llama la atención y esa misma noche le pidieron grabar ellos el tema, a lo que Horacio accedió y ahí se realizó la primera grabación profesional de este tema. En el festival de Jesús María, Ivotí y Guarany la cantaron juntos en la que para mí es la mejor versión de Por las Costas Entrerrianas.
Como las plantas
–¿Cómo te enteraste de su fallecimiento?
–Horacio había tenido un par de años antes de morir un ACV, por lo que yo sabía que no estaba bien de salud, por las secuelas. Algunos pensaban que hablaba mal por el alcohol, pero en eso era muy profesional; nunca subió borracho al escenario porque respetaba al público como nadie. Días antes de su partida, me llama Griselda y me dice que no podía venir a La Paz por su estado delicado. Ese día (13 de enero de 2017) me llama Rubén López, su representante, y me lo cuenta. No lo velaron, y en honor a él aun tengo buena relación con su esposa y sus hijos.
–¿En qué momento te diste cuenta de que eras amigo de tu ídolo?
–Empecé a darme cuenta que era amigo del ídolo cuando yo iba a su casa en Luján, a visitarlo, y él mismo se levantaba a preparar el desayuno, o cocinaba y me atendía, porque le encantaba hacerlo. Me llamaba por teléfono y me decía que la amistad es como las plantas, hay que regarlas siempre, así que íbamos y lo visitábamos.
Homenaje
En un fragmento de la charla, Geminiani, contó a MIRADOR ENTRE RÍOS que antes de fallecer Horacio, rondaba la idea de hacerle una especie de homenaje (“él los odiaba”, aclara Yoyi), pero el plan era invitarlo a La Paz, para sorprenderlo con una placa conmemorativa donde esté la letra de la canción, ubicada en un lugar con mucha afluencia de público, entre otras cosas para mostrarles que, como dijo Horacio en la canción, los visitantes se encuentran, en ese “paraíso entrerriano, ciudad de La Paz”.
La canción
“Por las Costas Entrerrianas” (registrada por Eraclio Catalín Rodríguez, el verdadero nombre de Horacio Guarany).
Fulgor del amanecer por las costas entrerrianas,
Cruzando el Guayquiraró casi llegando a Corrientes,
Se siente la sensación de estar viviendo en el cielo,
Con una dulce mujer que nadie pudo igualarla.
Verdores del saucedal que el agua va acariciando,
Allá pasa un pescador que va en la popa bogando,
Y canta mi corazón porque no existe en el mundo,
Una fortuna mayor que estar volviendo a esos pagos.
Y pienso chamigo qué linda es la vida,
Qué linda mi tierra y mi gente también,
Y pienso en el Yoyi, en Claudia y en Carlos
Y el Pelao Lezcano que no olvidaré.
Amigos del alma que alegran la vida
Y me dan la fuerza para no aflojar
Y gritarle al mundo en un mano a mano
Paraíso entrerriano ciudad de La Paz.
Cuando salgo a recorrer esos ríos de mi tierra,
Suelo llorar sin querer por la belleza que encierra,
Me embarga una honda emoción por ese amor a mi tierra,
Y si encuentro una mujer soy como el indio en la guerra.
Por el Cabayú Cuatiá viene Linares Cardozo
Nadando hasta el Paraná y el alma llena de gozo,
Cuando lo veo pasar de arriba de la barranca
Suelo chiflarle demás para que me lleve en ancas.
