Monseñor Héctor Luis Zordán, obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, conoció a Mario Bergoglio en 1993, a un año de haber sido elegido obispo auxiliar en Buenos Aires: “No puedo decir que fui amigo, pero sí que me siento cercano, sobre todo porque recuerdo que necesité que me ayudara a pensar algunas cosas desde la perspectiva de la fe y me ha ayudado. He recurrido a él y me ha ayudado, y eso lo guardo como un muy buen recuerdo”.
Zordán destacó el legado de “cosas internacionales y profundas” de Francisco, como “las grandes encíclicas: Laudato sí, sobre el cuidado del ambiente de una perspectiva humanista y cristiana; y Fratelli Tutti: sobre las relaciones humanas a nivel macro y también a nivel pequeño de las relaciones interpersonales”.
“Yo creo que va a ser el argentino más importante de la historia, ¿no? Porque los otros argentinos que son famosos por el fútbol, el deporte o la política, van a pasar, pero el Papa queda en la historia de la iglesia marcado como han quedado todos los Papas desde Pedro hasta ahora, ¿no?”, reflexionó Monseñor Zordán.
En relación al legado de Francisco, el obispo de Gualeguaychú dijo que “realmente ha dado un impulso reformador a la vida de la Iglesia, volviendo al espíritu del Concilio Vaticano II, que en definitiva es lo que entendemos, volver al Evangelio, volver al proyecto de Jesús en el Evangelio. Invitó a la iglesia a repensarse a sí misma desde una perspectiva más evangélica en cuanto a su vida y a la misión”.
En cuanto al hecho de que el Papa no llegó a visitar Argentina como tal, Zordán destacó: “Creo que los medios de comunicación social nos lo han acercado. Es verdad que decimos que lo presencial supera ampliamente lo que nos pueden ofrecer los medios, pero yo creo que lo hemos tenido casi en el día a día, a veces no bien interpretado sus gestos, sus palabras. Sobre todo acá, en nuestra patria. Yo creo que lo hemos tenido muy cercano, más allá de que nos dejó el sabor amargo de que no nos haya visitado”.
