Una semana después de un corte de calle frente a la Escuela N° 55 Justo José de Urquiza de Concordia, la comunidad educativa volvió a reunirse, esta vez con una premisa clara: continuar las clases sin suspensiones, pero exigiendo respuestas urgentes.
Las instalaciones del edificio escolar no tienen condiciones mínimas de seguridad e higiene, y mientras Cafesg evalúa obras de reparación, los tiempos se dilatan sin certezas.
Padres y docentes decidieron organizarse y proponer lugares alternativos –como salones comunitarios, iglesias o espacios cercanos– para garantizar la continuidad pedagógica sin exponer a los chicos a riesgos. Pero dejaron en claro que la gestión de esos espacios no puede caer sobre las familias.
En una asamblea de más de dos horas se plantearon las principales demandas hacia las autoridades educativas, con el foco puesto en la figura de Julio Barrios, director de la Departamental de Escuelas, y en Cafesg, organismo responsable de la evaluación técnica del edificio. “Decidimos seguir con las clases, pero no podemos esperar sin una respuesta concreta. No alcanza con que nos digan ‘mañana van a tal escuela’. Necesitamos saber exactamente qué día, dónde, y cómo se va a hacer ese traslado”, expresó una madre durante la reunión.
Además, evaluaron propuestas de lugares cercanos y en condiciones aceptables, pero quedó claro que no es el rol de las familias conseguirlos. “Eso le corresponde a la Departamental de Escuelas, no a nosotros los padres”, repitieron varias veces.
Uno de los puntos más firmes fue el rechazo a que los estudiantes sean reubicados fuera del barrio. “La mayoría de los papás vive cerca. No podemos aceptar que trasladen a los chicos lejos. Queremos soluciones que respeten a la comunidad”, exigieron.
Actualmente, la comunidad escolar no tiene acceso a ningún expediente formal que garantice el inicio de obra ni una fecha concreta. “Primero necesitamos eso: que se inicie el expediente, que se nos informe cuándo empiezan los arreglos. Recién ahí podremos discutir posibilidades. Si no, se pierde el eje del reclamo”, afirmaron.
Durante la asamblea también se propuso armar una comisión de seguimiento para monitorear los compromisos asumidos. “Queremos que el director Julio Barrios firme un compromiso. Que podamos comunicarnos con él directamente. Reclamar no significa cortar la calle, pero si no hay respuestas, nos vamos a manifestar. Y él tiene que hacerse presente”, plantearon.
Incluso surgieron ofrecimientos de vecinos dispuestos a donar chapas y otros materiales para acondicionar espacios. Pero la comunidad fue clara: “Estamos dispuestos a colaborar, pero no a reemplazar al Estado. Esto es responsabilidad del Gobierno provincial”.
