Nacida en Córdoba, la escritora Perla Suez transcurrió su infancia en Basavilbaso, y ha escrito la novela ambientada en Villaguay. Tiene como eje el tema de la trata de menores, pero ahonda mucho más, porque habla de ese entorno denso que la rodea.
En diálogo con Mirador entre Ríos, la escritora asegura que está muy apegada a la cultura de la provincia: “Toda la infancia la pasé en Entre Ríos, muy cerca de Villaguay. Soy muy apegada a la gente, a las voces, a la forma de vivir, a los gurises, porque yo también lo fui. La tierra me pertenece mucho, por todo lo que significa en el contexto histórico, desde el punto de vista de las colonias judías, que aporta no solamente Villaguay, sino todo el circuito. La trilogía ‘Entre Ríos’ que integran Letargo, El Arresto y Complot, que también publicó Edhasa, fue volver a las voces y las historias que escuché de niña, a todas las preocupaciones que tenía esa gente, y a todo lo que dejaron esas colonias agrícolas”.
La autora también recordó que de niña vivió en Villaguay, “me sentía de vuelta en ese lugar porque si bien la novela no está basada en un hecho real, era como caminar nuevamente las calles, me sentía bien. Allí mi padre ejerció como médico y atendió a Juan L. Ortiz, de quien fue amigo, incluso le dedicó un poema del que lamentablemente no encontré el original”.
EL DISPARADOR
En sus páginas, “La Entrega” muestra crudamente, desde la ficción, las responsabilidades directas sobre el negocio de la trata de personas además de a quienes permiten, encubren o naturalizan este crimen. “Esta novela transcurre en Villaguay, donde nació mi padre. Esta problemática, la violencia, en todos sus aspectos nos caracteriza a los argentinos, pero también al mundo, surge desde la preocupación, pero también desde el sufrimiento que me produce la desaparición de niños, adolescentes y la trata en general de personas. Eso me llevó un día a percibir en la imaginación la imagen de una niña de 14 años correr por alguno de los campos entrerrianos, en esa tierra negra, que yo amasé de niña, ese barro negro único de Entre Ríos. Esa imagen de la niña escapando en un matorral y un tipo que visualicé como un guardia al lado de una casa. De pronto se escuchó un tiro y me pregunté de qué huye esa niña de 14 años que está sola”, señala comentando cómo surgió esta novela.
Describe el momento que se da esa escena: “Un día de intenso calor, una siesta terrible de verano, dije: ahí hay un burdel, ese fue el disparador de la primera imagen y trabajé para desarrollar el escape que es la segunda parte de la novela. Después armé la primera y se transformó en un trabajo de casi cuatro años que me fue llevando a la preocupación fundamental: ¿Qué pasa con los vínculos afectivos en una familia de clase media? La clase media no tan baja, porque se estigmatiza a los pobres diciendo que venden los hijos, no; acá podía pasar en cualquier estrato de la sociedad actual y lamentablemente pasa. ¿Puede un padre cambiar un auto por una hija?, a partir de esa pregunta empecé con pasión a trabajarla, pero también con mucho dolor, el dolor que nos produce saber que eso está pasando en la vida”.
LA TRAMA
La novelista expresa que “la literatura no tiene verdades, tampoco los temas oscuros, no son en sí mismo dignos, ni son literatura, pero empecé a trabajar tratando de buscar la claridad literaria, también como una forma de enigma para que el lector vaya descubriendo a través de cada cosa, y quede atrapado y llevándolo por un camino que quizás creía similar a casos, por ejemplo, del niño Dylan, Marita Verón o el de Susana Trimarco, pero no es así, no voy por ese lado. Eso está en la realidad, yo lo quería contar desde otro lugar, me preocupaban las relaciones, los vínculos, qué pasa con un padre que parece tan bueno, una familia que está bien, hasta que cae económicamente, por ahí busqué la trama”.
Lograr transformar imágenes en palabras, no es fácil. Las 200 páginas de esta novela tienen un recorrido con un hilo conductor que es el cuidado de los aspectos que no tienen a que ver con otras novelas porque no se verbalizan acciones de violencia sexual o golpes bajos, el cometido es generar un impacto de conciencia.
La autora define a la literatura “como un camino de conocimiento, no es un entretenimiento solamente, aunque puede serlo, pero leer por leer para repetir lo que ya dicen los diarios, la prensa, los medios, eso no. Para mí es un instrumento de conocimiento de lo que somos. Debemos preguntarnos qué nos pasa cuando gente que parece tan buena se transforma en un personaje monstruoso. Entonces eso está en mí, yo lo busqué, no sabía si podía caminar con los zapatos de otra persona al convertir a esos personajes de carne y hueso, eso quería que sean”.
Ahonda en que “los temas oscuros no son en sí mismos dignos, ni son literatura; el tema de la trata lleva mucho trabajo, mucha corrección, borradores, se tiran un montón de cosas, no es un camino tan fácil, porque al construir los personajes se nos representan como si fueran un huésped inesperado. Al narrador que cuenta, tuve que construirlo para que no sea yo misma, o sea, salir de mí, aunque detrás estoy para poder escribir, también significa que no estoy segura, nunca estamos seguros de lo que hacemos, como en la vida, pero yo quería descifrar ese misterio y llevarlo al lector con mucha acción. No sé si eso se logró, pero la idea es que el lector se sumerja rápido, que esté prendido hasta el final, por eso mismo la conciencia narrativa pone en juego voces y uno habla desde un otro, pero cuando querés decidir, a veces la circunstancia terrible de la sociedad decide por nosotros, somos “decididos” por decirlo de alguna manera”.
TRAYECTORIA
Perla Suez es autora de varios libros para chicos, entre ellos El viaje de un cuis muy gris, Dimitri en la tormenta, El árbol de los flecos. Recibió la Mención Especial del Premio Mundial de Literatura Infantil y Juvenil José Martí. Entre sus obras para adultos figuran Letargo (finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2001), Complot (finalista del Premio Internacional de Novela Grinzane Cavour 2005), Trilogía de Entre Ríos, publicada también en inglés. El país del diablo, 2015; El arresto, 2017; Furia de invierno, 2020, entre otras. Fue ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2015 y del Rómulo Gallegos en 2020.
