La situación en las universidades es cada vez más grave y ya son más de un centenar las personas que renunciaron solo teniendo en cuenta a la Universidad Nacional de Entre Ríos. Los salarios perdieron su poder adquisitivo ante la fuerte inflación sufrida durante buena parte de 2023 y 2024 y los acuerdos paritarios no llegaron a cubrir lo perdido, provocando grandes dificultades entre las y los trabajadores de la docencia universitaria.
En junio, el rector de la UNER, Andrés Sabella, confirmó que desde enero de 2024 se habían producido 131 renuncias en esta casa de estudios. Otra de las preocupaciones es el presupuesto universitario. Los fondos destinados para el Programa de Desarrollo de la Educación Superior se ubican en su nivel más bajo desde 2006. En términos reales, el presupuesto para 2025 es un 9% inferior al del año pasado y acumula una caída del 32% desde 2023.
En este contexto, el proyecto de Presupuesto Universitario avanza en el Congreso Nacional. Sin embargo, los antecedentes inmediatos marcan que, de ser aprobado, podría ser vetado por el presidente Javier Milei, que en 2024 tomó la misma determinación. Sabella había sostenido que “hay un interés en desprestigiar a la educación pública, a la educación superior, a los procesos de formación, al punto tal de expresar que eso no es necesario para el desarrollo de un país”.
Luego del receso de invierno, en las universidades radicadas en Entre Ríos se desarrollan mesas de exámenes, a la espera del inicio del segundo cuatrimestre. Sin embargo, desde distintos sectores docentes sostienen que no arrancarán las clases en esta segunda mitad del año en reclamos de mejoras en las condiciones salariales y laborales.
En diálogo con Mirador Entre Ríos, Sofía Cáceres Sforza, secretara general del Sindicato de Trabajadores de la Docencia Universitaria (Sitradu), señaló que “la situación salarial de las y los docentes y no docentes es crítica. Venimos con un atraso salarial que no es solo de esta gestión pero que, con el salto devaluatorio de diciembre 2023 y los casi inexistentes aumentos posteriores, se ha ido profundizando”.
“Estas políticas son expulsivas y deteriora a la educación. Como no hay dinero, no hay presupuesto para extensión ni investigación, no hay becas y no hay comedor, nuestros estudiantes tienen cada vez más complejidades para sostenerse”, señaló Cáceres Sforza. Por último, manifestó: “Por todo esto decimos que peligra el segundo cuatrimestre, porque no podemos seguir como si nada pasara, con salarios de pobreza y sin presupuesto”.
