La influencia de la oferta en el precio de esta categoría de hacienda resulta evidente. En el último remate de ROSGAN, el índice de referencia para septiembre registró un aumento del 10,5%, alcanzando $186 por kilo vivo.
Sin embargo, más allá de la suba mensual, lo destacable es la tendencia anual. En pesos constantes, el valor actual del ternero es el más alto para septiembre en los últimos 15 años ($57), superando en un 38% al registrado en septiembre del año pasado.
Cría: un buen momento con desafíos
El escenario actual de precios coloca a la cría en uno de sus mejores momentos de los últimos años. No solo por los valores del ternero, su principal producto, sino también por los buenos precios del refugo de vacas, categoría que también ha experimentado un incremento considerable en los últimos meses.
Sin embargo, existen otras variables que influyen en las decisiones estratégicas de los productores, y que han cobrado mayor relevancia en los últimos meses.
El costo del capital: la otra cara de la moneda
El elevado costo del capital, o la falta de crédito accesible, encarece cualquier inversión, especialmente las que no se financian con fondos propios. Este factor nos obliga a analizar la otra cara del escenario de precios favorables. En este contexto, reponer invernada, o incluso ingresar al negocio sin capital propio, se vuelve costoso. Los números del feedlot ilustran esta situación.
Según el último informe de la CAF, un circuito de engorde convencional de 131 días (ternero de 180 kg a novillito de 320 kg) arroja un margen bruto negativo superior a los $1000 por cabeza. Sumando el costo financiero, con tasas cercanas al 50% anual, la pérdida se multiplica por seis, superando los $6000 por cabeza.
Retención de hacienda: una decisión compleja
Desde la perspectiva del criador, incluso con buenos precios de venta de la invernada, la retención de hacienda también se torna costosa. El costo de oportunidad del capital retenido, incluso en una situación financiera sin pasivos significativos, resulta elevado. Este panorama plantea un desafío para los productores ganaderos en un contexto de precios favorables pero con dificultades en el acceso al financiamiento.
Auge en el precio del ternero: ¿un beneficio efímero para el productor?
El tradicional aumento en el precio del ternero, característico del período posterior a los meses de mayor salida (abril a julio), se ha manifestado con fuerza este año. La menor oferta presiona al alza los valores de esta categoría, como se observa en el índice de estacionalidad.
El último remate de ROSGAN registró un aumento del 10,5% en septiembre, llevando el precio del kilo vivo a .186. Más significativo aún es el valor actual del ternero, el más alto para septiembre en los últimos 15 años (.057), representando un 38% de incremento respecto al mismo mes del año anterior.
Cría ganadera: entre la bonanza y la incertidumbre
Este escenario de precios auspicioso para la cría, con altos valores tanto para el ternero como para el descarte de vacas, contrasta con un panorama financiero complejo. El elevado costo del capital, y por ende, la falta de crédito accesible, dificultan la reinversión y el crecimiento para los productores.
El costo financiero: la otra cara de la moneda
La escasez y el alto costo del financiamiento encarecen la reposición de invernada e impiden el ingreso de nuevos actores al sector. El último informe de la CAF revela que un ciclo de engorde convencional de 131 días, con un ternero de 180 kg netos que sale como novillito de 320 kg, arroja un margen bruto negativo superior a los .000 por cabeza. Al añadir las tasas financieras, cercanas al 50% anual, la pérdida se sextuplica, superando los 0.000 por animal.
Retención de hacienda: una estrategia costosa
Desde la perspectiva del criador, incluso con buenos precios de venta, la retención de hacienda se torna costosa debido al alto costo de oportunidad del capital inmovilizado. Este factor, sumado a la compleja coyuntura financiera, obliga a los productores a evaluar cuidadosamente sus estrategias de negocio.
