En el NOA, la situación mejoró notablemente. Mientras que en el informe previo solo un 3% de las localidades estaban libres de la plaga, el nuevo relevamiento indica que el 24% no registra presencia de Dalbulus maidis.
Además, un 40% de las localidades presenta una baja densidad poblacional, con 1 a 4 adultos por trampa. Estos datos indican que casi dos tercios de esta región endémica se encuentran en condiciones óptimas para el desarrollo del maíz.
En el NEA, la retracción de la plaga fue aún más pronunciada. La ausencia del vector se registró en el 68% de las localidades, un aumento considerable respecto al 40% del informe anterior. Un 20% adicional presenta una baja presencia, con 1 a 4 adultos por trampa. Este panorama favorable podría impactar positivamente en los rindes del maíz en la región.
Litoral, Centro-Norte y Centro-Sur con baja presión de la plaga
En la región Litoral, la chicharrita prácticamente desapareció, con un 86% de las localidades libres del vector. Otro 11% registra una presencia mínima, de 1 a 4 adultos por trampa.
Esta situación se replica en la región Centro-Norte, donde el 78% de las localidades no presenta la plaga y un 19% muestra una densidad poblacional mínima. Finalmente, la región Centro-Sur se mantiene prácticamente libre de Dalbulus maidis, con un 99% de las localidades sin detecciones, lo que brinda tranquilidad a los productores de maíz de la zona.
Monitoreo continuo e infectividad
El informe también incluye datos sobre la infectividad de Dalbulus maidis con el espiroplasma causante del achaparramiento del maíz (CSS). A pesar de los resultados alentadores, la Red recomienda mantener el monitoreo de adultos de la plaga durante todo el año, tanto mediante trampas como a través de la inspección directa de los cultivos.
Este seguimiento permitirá comprender mejor el comportamiento estacional del vector en las distintas regiones maiceras y anticipar posibles incrementos en la densidad poblacional, contribuyendo a un manejo integrado de la plaga y a la protección de los cultivos de maíz.
Retroceso de la chicharrita del maíz en el país
Un nuevo informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (chicharrita del maíz), que abarca datos del 26 de agosto al 11 de septiembre de 2025, revela una importante disminución de la plaga en todo el territorio nacional, incluyendo las zonas endémicas. Si bien esto representa un escenario alentador para la siembra de maíz temprano, el exceso de agua acumulada en varias localidades sigue dificultando las labores.
Situación en las regiones endémicas
En el NOA, la presencia de la chicharrita se redujo significativamente. Mientras que en el relevamiento anterior solo un 3% de las localidades estaban libres de la plaga, el informe actual indica un 24% sin presencia de Dalbulus maidis.
Además, en un 40% de las localidades se registró la categoría de menor presencia (1 a 4 adultos por trampa). Esto significa que casi dos tercios de esta región endémica se encuentran en óptimas condiciones.
En el NEA, la otra zona endémica, la retracción de la plaga fue aún más pronunciada. El 68% de las localidades no registraron presencia del insecto (comparado con el 40% del informe anterior), y un 20% adicional presentó una presencia mínima (1 a 4 adultos por trampa).
Panorama en el Litoral y otras regiones
En la región Litoral, la ausencia del vector alcanzó al 86% de las localidades, con un 11% adicional presentando una baja presencia (1 a 4 adultos por trampa). En la región Centro-Norte, la chicharrita también continuó retrocediendo, ausente en el 78% de las localidades y con presencia mínima en un 19% de las muestras.
Finalmente, el Centro-Sur del país se mantiene prácticamente libre de la plaga, con un 99% de las localidades sin detecciones.
Infectividad del vector
El informe también presenta datos sobre la infectividad de Dalbulus maidis con el patógeno Corn Stunt Spiroplasma (CSS) en las distintas regiones.
Recomendaciones para el sector
A pesar de los resultados positivos, los especialistas de la Red recomiendan continuar con el monitoreo de adultos de Dalbulus maidis durante todo el año, tanto mediante trampas como a través de la inspección directa de los cultivos.
Este seguimiento permitirá registrar las fluctuaciones de la plaga y comprender mejor su comportamiento estacional en las diferentes zonas maiceras.
