María Florencia Morello tenía 21 años en 2005, cuando su vida fue truncada por un femicidio que conmocionó a la ciudad de Santa Fe. La joven, oriunda de Calchaquí, se había radicado en la capital provincial para estudiar, y además trabajaba como moza y era voluntaria en una asociación dedicada a jóvenes con adicciones.
El 1 de octubre de aquel año, durante la madrugada, Florencia salió de su domicilio en calle Doctor Zavalla al 2800 con destino a su trabajo. Horas después, fue encontrada agonizando en el palier de un edificio ubicado en Irigoyen Freyre al 3000.

La joven había sido víctima de un brutal ataque: golpes, abuso sexual y graves heridas que incluyeron un brazo roto, la pelvis fracturada y un ojo destrozado. Fue trasladada de urgencia al Hospital José María Cullen, donde permaneció internada hasta que su estado de salud irreversible derivó en su fallecimiento la madrugada del 6 de octubre de 2005.
Dos décadas de impunidad
Durante casi dos décadas, el crimen de María Florencia Morello permaneció impune. La investigación fiscal inicial había sido desestimada sin que su madre, Blanca Cuatrín, fuera debidamente notificada de esa resolución, un hecho que profundizó su dolor y la sensación de abandono.
A este panorama se sumó la preocupación de Blanca al recibir la versión de que las pruebas de ADN, fundamentales para identificar a los agresores de su hija, se habrían extraviado. «Enterarme de esta manera es lo peor que a uno le puede pasar», expresó Cuatrín, reflejando el profundo malestar generado por la falta de información y la aparente pérdida de material probatorio.
La investigación se reabre
La situación dio un giro esta semana, cuando Blanca Cuatrín fue recibida el miércoles 22 de octubre por la Fiscal General del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Dra. María Cecilia Vranicich. En un encuentro significativo, la funcionaria le extendió disculpas en nombre de la institución por la falta de notificación sobre la desestimación de la investigación fiscal.

Durante la reunión, Cuatrín fue puesta al tanto de las gestiones y medidas realizadas en la causa desde que la misma está bajo la órbita del MPA. Más importante aún, Vranicich le comunicó la decisión de la Fiscalía General de revertir la resolución de desestimación, lo que implica la reapertura formal de la investigación. Asimismo, la Fiscal General garantizó el compromiso institucional de mantenerla informada sobre cada avance en la pesquisa.
El material genético preservado
Uno de los puntos clave de la preocupación de Blanca Cuatrín giraba en torno a la supuesta pérdida del material genético recuperado del cuerpo de Florencia. Sin embargo, durante el encuentro con la Fiscal General, se le aclaró que los resultados de los estudios de ADN y el perfil genético se encuentran debidamente preservados.
Esta aclaración es crucial, ya que la inexistencia de la prueba material física no representa un impedimento para el avance de la pesquisa, dado que la información genética ya ha sido analizada y resguardada. «Pensaba que se había perdido todo, hasta los archivos», confesó Blanca, quien manifestó sentirse «muy aliviada» tras recibir esta confirmación.
El clamor de justicia de Blanca Cuatrín
Pese a los avances recientes, Blanca Cuatrín insiste en que su lucha por obtener justicia para su hija ha sido una «odisea solitaria». En una reciente entrevista con el programa «Santa Fe Policiales» de CyD Litoral, conducido por Danilo Chiapello y Verónica Ensinas, la madre recordó su incansable peregrinar: «viajaba yo a Santa Fe y trataba de investigar».
Cuatrín manifestó su «impotencia» por las líneas de investigación que, a su criterio, no se profundizaron en su momento, y por la brutalidad del ataque. «No se entiende que nadie haya visto nada ni escuchado, habiendo sucedido el crimen en pleno centro de la ciudad y en el frente de un edificio», reflexionó.
Con la reapertura de la causa, Blanca renovó su pedido a la comunidad, convencida de que la clave para esclarecer el femicidio puede residir en la memoria o el testimonio de algún vecino. Mantiene firme su objetivo de que la causa «se mueva» y que «no se olviden de Florencia».
«Si alguien vio o escuchó algo, si se anima ahora después de tanto tiempo. Todo lo que tengan para presentar, todo lo que se acuerden, sirve», exclamó, al tiempo que instó a «no tengan miedo de ir a declarar ante la justicia». Su propósito, claro y contundente tras dos décadas, es que su hija María Florencia obtenga la justicia que merece y que se pueda conocer la verdad de lo sucedido aquella madrugada de octubre de 2005.
