Acuerdo Mercosur-UE: qué impacto tendrá en las exportaciones, el agro y la industria santafesina

La capital provincial fue escenario de la presentación del informe «Oportunidades del Acuerdo Mercosur UE y su impacto para Santa Fe», un estudio impulsado por DEMOS y expuesto por Maximiliano Díaz, director de Endógena Consultora, y Ana Laura Catelén, licenciada en Economía y candidata doctoral.

El análisis se centró en identificar los beneficios que podría traer la puesta en vigor del acuerdo comercial entre ambos bloques, particularmente para las cadenas de la agroindustria, con un foco especial en las pequeñas producciones regionales de la provincia.

La promesa del acuerdo para la agroindustria

Los especialistas enfatizaron que el desarrollo económico de Argentina y la reducción de sus niveles de pobreza están intrínsecamente ligados a un aumento significativo de las exportaciones netas.

En este contexto, el acuerdo Mercosur-Unión Europea se presenta como una ventana de oportunidad para diversas cadenas productivas. Mientras que el complejo sojero podría beneficiarse de reducciones graduales de los derechos de exportación, otros cultivos como el sorgo, la miel y el arroz -que actualmente pesan menos en la canasta exportadora nacional y regional- vislumbran la posibilidad de acceder a cuotas libres de arancel o con gravámenes menores, con compromisos escalonados a cinco años desde la entrada en vigor del tratado.

El desafío de la negociación intra-mercosur

Una de las particularidades de este acuerdo radica en que, por primera vez, el Mercosur negocia como un bloque unificado. Esto implica dos instancias cruciales: la primera, la negociación directa entre el Mercosur y la UE; y la segunda, la distribución interna de las cuotas entre los países miembros del bloque sudamericano.

Catelén subrayó la imperiosa necesidad de que Argentina desarrolle conocimientos y capacidades estratégicas para participar activamente en esa mesa de negociación. «Implica tener conocimiento de qué se está haciendo, qué no, qué se exporta, en qué hay capacidad productiva, qué puede servir para crecer y qué no, porque nos permitiría, por ejemplo, ceder una cuota para obtener otra», explicó, destacando la importancia de una mirada integral sobre la matriz productiva del país.

Resistencia europea y la viabilidad política del tratado

A pesar del rechazo unánime manifestado por el Parlamento francés y la fuerte oposición de los agricultores de ese país a ciertos productos agrícolas sudamericanos, los analistas ven un camino posible para la firma del acuerdo. Díaz argumentó que la Unión Europea, en un contexto global de reconfiguración comercial, necesita socios estratégicos y ve al Mercosur como tal.

Si bien las reticencias francesas son notables, existe una mayoría política dentro de la UE, liderada por Alemania debido a los intereses de sus cadenas de valor automotriz y metalmecánica, que impulsa la aprobación.

«Seguramente habrá negociaciones o concesiones de último momento para poder convencer al menos a parte de la política francesa de que esto es beneficioso», anticipó Díaz. Catelén agregó que el enojo de los agricultores franceses es en parte porque saben que ya están en desventaja en el sistema de votación de la UE, lo que sugiere que el acuerdo avanza más allá de sus manifestaciones.

Potencial Exportador de Santa Fe en Productos Clave

Argentina, y en particular Santa Fe, cuenta con la capacidad para abastecer los volúmenes demandados en los mercados europeos. Además de la soja, Díaz remarcó que ocho de los diez principales productos que Santa Fe exporta están contemplados en el acuerdo con la Unión Europea, lo que genera oportunidades directas de desarrollo. La provincia tiene un potencial considerable en biocombustibles, aunque esto implicaría rediscutir internamente la tasa de corte, un conflicto central en la política energética nacional.

En el sector cárnico, mientras que las posibilidades de crecimiento en carne aviar y porcina son limitadas frente a la producción de Brasil, la carne vacuna ofrece un panorama más alentador. Se prevé una mejora significativa de los márgenes en trozos de bovino congelado y carne fresca, con aranceles que bajarían entre 7 y 8 puntos netos. Otros productos santafesinos con gran proyección son el sorgo, donde Argentina es el principal exportador del Mercosur, y el arroz, siendo el segundo exportador del bloque.

Sin embargo, para la miel y el arroz, se requiere una expansión de la producción con estrategias más sofisticadas que un simple redireccionamiento de exportaciones. La relación con otros mercados, como el estadounidense, no se percibe como una colisión, dado que la penetración de la carne argentina en Europa es aún muy baja, ofreciendo amplias oportunidades de crecimiento.

La urgencia de una estrategia nacional y provincial

Los especialistas enfatizaron que el acuerdo con la UE es un «tren» que Argentina no puede permitirse perder. Catelén alertó que la estrategia de exportación del país ha estado tradicionalmente muy enfocada en la energía, relegando otras áreas productivas. Díaz contrastó esto al señalar que el desarrollo de una Argentina con bajos niveles de pobreza y alta integración productiva requiere de «encadenamientos productivos», no solo de «economías de enclave» como la energética. La agroindustria, en este sentido, es un vector fundamental.

Si bien existen críticas sobre el tipo de especialización comercial que el acuerdo podría generar -primarización en el Mercosur y sofisticación industrial en Europa-, los expositores sostuvieron que es una oportunidad tangible que debe aprovecharse.

«Este es el acuerdo, tal cual está. Y más allá de las valoraciones que podemos hacer respecto de si tira más en una dirección o en otra, es esto que decía Maxi. Este es un tren. Subámonos, aprovechémoslo», instó Catelén.

Además, se destacó un incentivo adicional: una vez que un país del Mercosur lo aprueba en su Parlamento, el acuerdo entra en vigencia automáticamente para ese país, permitiéndole captar todas las cuotas, lo que impulsa a los demás a ratificarlo rápidamente.

Claves para la implementación y el rol central de Santa Fe

Para aprovechar al máximo esta coyuntura, Argentina necesita una estrategia de adaptación sólida que involucre tanto al sector público como a los actores privados. Esto incluye la creación de equipos técnicos especializados y la mejora de las capacidades de certificación de productos para cumplir con los exigentes estándares de la Unión Europea. El acuerdo, en negociación desde 1995 y con un avance vertiginoso en los últimos seis años, nunca estuvo tan cerca de concretarse.

Finalmente, los expertos concluyeron reiterando la relevancia del acuerdo para la provincia de Santa Fe. «Este es un tema central para la provincia», afirmó Díaz, al recordar que los principales productos santafesinos de exportación están directamente vinculados con el alcance del acuerdo, lo que representa una oportunidad ineludible para su desarrollo económico y comercial.


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