Si en algo se destaca la editorial porteña Maten al mensajero es por la diversidad de sus contenidos, pensados para atender los intereses de los lectores más allá de cualquier rango etario. En su catálogo conviven novelas gráficas orientadas a un público adulto y reflexivo —como la recientemente lanzada “Victoria”, de Pablo Vigo—, propuestas enfocadas en el lector infantil, como la exitosa colección “Grandes historietitas”, y también obras que parecen situarse en un territorio intermedio: pensadas, en teoría, para un público adolescente, pero atravesadas por citas y referencias que solo los lectores más experimentados logran captar en toda su dimensión.
“Más allá del jardín” se inscribe claramente dentro de este último grupo. En esta obra, la artista Dani Ruggeri narra la historia de una pandilla de cinco amigos que, tras una charla casual con una vecina, descubren que el diablo habita uno de los departamentos del monoblock donde viven. Ese encuentro inicial no tardará en traer consecuencias y funcionará como disparador de una serie de aventuras que prometen continuidad. Con tintes fantásticos bien definidos, el relato se desarrolla —al menos en un primer momento— en un barrio que, si bien tiene nombre propio, se parece a tantos otros de la Argentina. De este modo, Ruggeri construye un escenario reconocible que potencia el carácter universal de la historia.
La contratapa presenta el libro de la siguiente manera: “En cada barrio existe un mundo mágico paralelo, un Otro Barrio. Un grupo de chicos del barrio Samoré de Villa Lugano se encontrará con el Diablo que vive en la torre 9. De un encuentro así siempre se sale distinto. Ahora tendrán que adaptarse al nuevo mundo que los rodea, habitado por gigantes, dinosaurios, elfos y mucho más. ¡Acompañalos a descubrir el Otro Barrio!”.
“Más allá del jardín” puede conseguirse en comiquerías y librerías especializadas. Para más información, se puede contactar a la editorial a través de: https://www.instagram.com/matenalmensajero

La obra
La novela gráfica se presenta completamente a color, cuenta con una extensión de 96 páginas y adopta un formato de 23 x 16 cm. Dani Ruggeri se desempeña como autora integral, a cargo tanto de los guiones como del dibujo, e incluso de la maquetación del libro.
La obra forma parte de la colección “Aventuras en el Otro Barrio”, un proyecto concebido para albergar distintas historias protagonizadas por los personajes que aquí se presentan. Una suerte de “mini universo Ruggeri” del cual ya se desprendió “El otro lago” —publicado en 2024 y ganador del premio Trillo del festival Crack Bang Boom como mejor obra para público infantil/juvenil— y que, según anuncia la solapa de esta edición, continuará próximamente con Misterio en el 5.º C.
“Más allá del jardín” se estructura en dos capítulos. El primero, “El diablo en la torre nueve”, funciona como una reedición del tomo individual publicado por Barro Editora en 2021; el segundo, titulado “Primeros días”, es una historia completamente inédita que amplía y profundiza el universo imaginado por la autora.
“Más allá del jardín se fue construyendo a partir de muchas preguntas curiosas que surgían en las visitas a distintas aulas, mientras leían El diablo en la torre 9. Un poco como una oportunidad de amplificar las interpretaciones de nenas y nenes de los barrios del sur”, explica Ruggeri.
El trabajo de la autora se siente, ante todo, especial. En él no solo se respira aventura, sino que, al igual que en la película de culto de mediados de los ochenta Los Goonies (Richard Donner), la fantasía se instala como un elemento indispensable de la infancia. Ambas dimensiones aparecen íntimamente ligadas: no puede existir una sin la otra.

La historia está protagonizada por un grupo de amigos —Juan, Olivia, Caro, Dan y Rú— que viven en el barrio Samoré, ubicado en Villa Lugano, al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Cada uno de ellos posee rasgos bien definidos con los que los lectores pueden identificarse con facilidad: algunos son intrépidos, valientes y enérgicos; otros, más reservados, fuertes, inocentes o decididamente ñoños. Allí radica uno de los grandes aciertos del libro: Ruggeri logra que las aventuras se sientan cercanas y propias, sin dejar a nadie afuera. Porque, después de todo, la aventura es cosa seria.
El entorno, marcado por la presencia de monoblocks, habilita la aparición de una galería de personajes secundarios, entre los que se destaca Mari, una suerte de adivina que advierte al grupo sobre la presencia del diablo en una de las torres. A esta revelación —ya de por sí una invitación directa a la aventura— se suma la existencia de una fruta dorada que, según se dice, “da vida eterna, tres deseos o algo así”, ubicada en terrenos del maligno. El deseo de obtenerla empuja a los chicos a internarse en ese espacio prohibido.
La misión culmina en un enfrentamiento cara a cara con un demonio tan porteño como cotidiano —capaz de tirar las llaves por el balcón para no bajar a abrir la puerta—, resuelto en una partida de figuritas donde “no vale lamerse la palma ni doblarlas”. Tras ese episodio, nada volverá a ser igual: ni los chicos, ni el barrio.
“Imaginá que sobre tu barrio, pueblo o lugar favorito pusieras una hoja de calcar y le dibujaras arriba todo tipo de seres mágicos, lugares extraños y personajes fantásticos para contar tus historias. Es tu barrio, pero diferente, ¿no es cierto? Es ese lugar, pero… Otro”.
La segunda parte del libro se dedica a explorar esas transformaciones a través de la voz de cada uno de los protagonistas. Rú ayuda a escapar a una criatura mágica del asedio de unos animales; Caro enfrenta la discriminación y el bullying escolar por ser considerada una “normalita”; Dan recibe consejos de un ser monstruoso, mientras que Juan atraviesa una experiencia similar junto a Mari, quien lo insta a no apurarse a vivir todas las aventuras que aún le esperan en este nuevo micromundo.
Por su parte, Olivia emprende un viaje a bordo de un camión de compra de muebles usados —que inevitablemente remite al gatobús de Totoro— en busca de una tierra de ananás gigantes.
El guion se muestra sólido y sostenido por un muy buen ritmo narrativo. La disposición clásica de las viñetas acompaña esa fluidez, mientras que las frases ingeniosas y el permanente diálogo entre fantasía y realidad remiten, de manera casi inevitable, a “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll. Los elementos mágicos y las criaturas fantásticas conviven con una paleta de colores variada y expresiva, en un estilo que incorpora influencias del manga y refuerza la identidad visual de la obra.
“Más allá del jardín”, en una época en la que los monstruos parecen abundar, elige enfrentarlos con herramientas tan simples como poderosas: la unión y la amistad. Alimenta la curiosidad desde espacios cotidianos, recordando que la magia no habita mundos lejanos, sino que puede estar a la vuelta de la esquina. Porque incluso en los barrios más comunes pueden ocurrir cosas importantes, y es en esos territorios compartidos donde las historias pequeñas se transforman en aventuras memorables.
“Este libro se trata de desafíos y descubrimientos, de territorios nuevos, de encontrarse con uno en otros y en “lo otro” Y, como siempre, este libro está dedicado a las infancias de todos los barrios: para ustedes todo, desde el pan y la escuela, hasta la fantasía y la poesía”, señala la artista en los agradecimientos finales.

Acerca de la autora
Dani Ruggeri nació en 1990 en el barrio Cardenal Samoré, en la Ciudad de Buenos Aires. Cuando era chica quería ser comediante, dibujante, cuentacuentos, egiptóloga, librera y maestra. Con el tiempo logró reunir todas esas vocaciones, sintetizarlas y convertirse en historietista, diseñadora y docente.
Integró el festival Dibujadxs, cofundó Panxa Comix y forma parte de Feminismo Gráfico, donde co-coordina “Nosotras Contamos”, un proyecto dedicado a la difusión de autoras de historieta argentina. Publicó sus trabajos en zines, diversas antologías y en las obras “El diablo en la torre 9” (Barro, 2021) y “El otro lago” (Maten al Mensajero, 2024). Además, diseña e ilustra para editoriales e institutos del sur global. En su labor como docente, enseña didáctica de las artes visuales y organiza actividades en escuelas primarias públicas, con el objetivo de compartir el arte de hacer historietas.
