Ganadería y lechería: balance 2025 de producción, consumo y exportaciones para el sector agropecuario santafesino

Un informe sectorial reveló que las principales cadenas de proteína animal exhibieron un balance mixto en 2025: estabilidad en la producción bovina y un fuerte crecimiento en los complejos porcino, aviar y lácteo. Además, el consumo interno se recuperó significativamente y las exportaciones alcanzaron valores históricos, impulsadas por precios internacionales elevados y cambios normativos.

Un año de reacomodamiento en el complejo agroindustrial argentino

Durante 2025, el sector agropecuario nacional evidenció un panorama diferenciado en sus cadenas de proteína animal. Mientras el complejo bovino mostró una relativa estabilidad, los rubros porcino, aviar y lácteo consolidaron un crecimiento sostenido, reconfigurando la matriz productiva y de consumo en el país. Los datos, relevados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), marcan tendencias claras para el campo.

Carnes: un mix entre estabilidad bovina y expansión avícola y porcina

La faena bovina, un indicador clave para el sector de la carne vacuna, alcanzó entre enero y noviembre 12,4 millones de cabezas. Esta cifra representa una disminución del 1,9% respecto al mismo período del año anterior y se ubicó levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años. A pesar de esta baja en el número de animales procesados, la producción de carne vacuna se mantuvo cercana a los niveles históricos. Este fenómeno se explica por una mejora en la productividad, impulsada por buenos precios y condiciones climáticas favorables que permitieron un mejor desarrollo de los animales en feedlot e invernada. El peso promedio de las carcasas llegó a los 231,3 kilos, casi tres kilos más que en 2024. Para el cierre del año, se estima una producción total de carne bovina cercana a los 3,1 millones de toneladas.

En contraste, el sector aviar exhibió una notable evolución positiva. La faena de pollos sumó 686 millones de cabezas entre enero y noviembre, con una proyección de cierre anual de 753 millones, lo que significa un aumento del 1,9% comparado con 2024. La producción de carne aviar se estima en unos 2,3 millones de toneladas, un incremento del 2,2%, impulsado fundamentalmente por el aumento del consumo interno en los hogares.

El complejo porcino continuó su tendencia expansiva, anticipando cerrar 2025 como el decimoquinto año consecutivo de crecimiento. La faena estimada se ubica en las 8,4 millones de cabezas, con una producción que alcanzaría las 809.000 toneladas. Esto representa un 3% más que el año anterior y casi un 12% por encima del promedio del último quinquenio, consolidando al cerdo como una opción cada vez más relevante en la mesa de los argentinos.

En su conjunto, la producción total de carnes bovina, porcina y aviar se proyecta en 6,3 millones de toneladas. Esta cifra robusta evidencia un cambio estructural en la matriz proteica nacional, con una participación creciente de la carne de pollo y cerdo.

El repunte del sector lácteo santafesino y nacional

El sector lechero fue uno de los rubros más dinámicos del año. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), entre enero y noviembre la producción de leche alcanzó los 10.572 millones de litros, lo que representa un significativo aumento del 10,2% en comparación con 2024. Las proyecciones indican un cierre de año cercano a los 11.600 millones de litros, uno de los niveles más altos registrados en la última década.

Este dinamismo se trasladó también a la industria, con un crecimiento en la elaboración de productos lácteos, que sumaron 1,05 millones de toneladas entre enero y octubre. Se observaron aumentos significativos en categorías clave como leches en polvo, quesos, yogures, manteca y dulce de leche.

El consumo interno diversifica el plato argentino

El comportamiento del consumo doméstico mostró una recuperación generalizada, con tendencias marcadas hacia la diversificación. El consumo per cápita de carne bovina se estimó en 48,6 kilos por habitante, un 1,6% más que en 2024, aunque aún se mantiene por debajo del promedio histórico. Por otro lado, el consumo de carne aviar y porcina alcanzó máximos históricos, con 46,8 y 18,4 kilos por habitante, respectivamente, reflejando una preferencia creciente por estas alternativas.

Este comportamiento bimodal respondió a una mejora relativa del poder adquisitivo de los consumidores y a un claro efecto sustitución, ya que los precios de la carne vacuna experimentaron un aumento mayor que el de sus competidoras directas. En total, el consumo agregado de carnes se ubicó en 113,8 kilos por habitante, confirmando una tendencia de largo plazo hacia una dieta más variada.

En el sector lácteo, el consumo promedio alcanzó los 186 litros por habitante entre enero y octubre, mostrando una mejora interanual del 8,8%. Sin embargo, hacia el cierre del año se anticipa una posible desaceleración, especialmente en productos de mayor valor agregado.

Exportaciones: menos volumen, más valor para el campo

En el frente externo, el año 2025 se caracterizó por la persistencia de precios internacionales elevados para los productos agroindustriales. Las exportaciones de carne bovina totalizaron 789.000 toneladas entre enero y noviembre. Si bien este volumen fue un 8,7% inferior al récord de 2024, el valor exportado superó los US$ 4.269 millones, marcando el registro más alto de la serie histórica. Esto se explica por la firme demanda internacional y la sostenida suba de precios en los mercados globales.

El sector aviar exportó cerca de 163.000 toneladas, un volumen afectado tanto por el mayor consumo interno como por un brote de influenza aviar que, afortunadamente, ya fue superado. En contraste, el complejo porcino mantuvo un rol marginal en los mercados externos.

Por su parte, el complejo lácteo logró exportar más de 337.000 toneladas y generó ingresos por US$ 1.291 millones, con proyecciones de cierre de año cercanas a los US$ 1.400 millones.

Menor presión tributaria impulsa la competitividad

Finalmente, un aspecto destacado en el desempeño de estas cadenas de valor fue el impacto positivo de los cambios normativos en materia de derechos de exportación. La reducción y eliminación de retenciones para varios productos cárnicos y lácteos durante 2025 mejoró significativamente la competitividad externa de la producción argentina. Esta medida sienta las bases para sostener el crecimiento y fomentar la inversión en estas cadenas de valor, estratégicas para la economía nacional y el desarrollo del campo.


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