Política industrial: Caputo y Pichetto, enfrentados por el futuro de la producción automotriz nacional

El diputado nacional Miguel Pichetto cuestionó la llegada de vehículos 0 km desde China, alertando sobre un posible perjuicio para la producción y el empleo de la industria automotriz local al rescatar políticas proteccionistas. En respuesta, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la medida, explicando que las importaciones se realizan bajo un cupo acordado con las terminales radicadas en el país y que han mejorado la oferta y contribuido a la baja de precios para los consumidores argentinos.

El debate económico por la importación de autos chinos y la defensa de la industria nacional

La reciente advertencia del diputado nacional Miguel Pichetto sobre el inminente ingreso de 7.000 automóviles chinos de la marca BYD al país, en un contexto donde legisladores libertarios viajan a China, encendió un debate sobre la política comercial y el rol de la industria nacional. Pichetto expresó, a través de sus redes sociales, que esta situación representa una «pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino», argumentando que «nadie puede competir contra una industria subvencionada por el Banco Central chino». El legislador de Encuentro Republicano Federal amplió su postura al señalar que «Trump tiene razón: hay que frenar a China. El Gobierno habla de Occidente y de EE. UU., pero aplica una política comercial totalmente desfavorable para nuestra producción». En sintonía con lo expresado a Guillermo Moreno en Radio Del Plata, Pichetto también señaló que «la política exterior está a la deriva» y anticipó problemas con los americanos, recordando que el ex presidente estadounidense ya advirtió sobre el libre comercio con China como un límite, en defensa del industrialismo nacional.

Empleo en el sector automotor y el déficit comercial

El sector automotor argentino emplea aproximadamente 80.000 trabajadores de manera directa en terminales automotrices y autopartistas locales. A este número se suman unas 600.000 personas en la red de concesionarios, talleres, servicios de posventa y logística, quienes trabajan tanto con vehículos nacionales como importados. En 2025, el empleo en el rubro mostró dinámicas contrapuestas: mientras algunas terminales como Ford incrementaron personal para potenciar la producción de motores y pick-ups en Argentina, otras redujeron turnos o discontinuaron modelos como el VW Taos o el Renault Logan, generando una presión a la baja en el empleo autopartista. Históricamente, el sector automotor en Argentina registra un déficit comercial, explicado principalmente por la elevada importación de piezas, a pesar de un significativo flujo de exportación de vehículos, especialmente pick-ups como la Hilux, Ranger y Amarok.

La balanza comercial con Brasil y el impacto de China

Durante 2025, se exportaron unas 280.000 unidades. No obstante, las importaciones de automóviles terminados, que provienen mayormente de Brasil donde ya se instalan terminales chinas, experimentaron un fuerte crecimiento a raíz de la apertura comercial, logrando equilibrar o incluso superar en algunos meses el valor de lo exportado. En Argentina, el déficit de autopartes alcanzó los US$ 9.040 millones en 11 meses de 2025, según datos de la Asociación de Fabricantes. Esta situación se debe a que, para la producción local, Argentina debe importar la gran mayoría de los componentes tecnológicos y mecánicos. En promedio, un automóvil fabricado en Argentina contiene solo entre un 25% y un 30% de piezas nacionales, mientras que el 70% a 75% restante es importado. Sumando los vehículos terminados, el déficit consolidado del sector se estima en unos US$ 9 mil millones. En su momento, la ex ministra Débora Giorgi impulsó, sin éxito, una mayor escala de autopartes nacionales en un mercado que entonces se caracterizaba por modelos envejecidos y un alto grado de protección. Cabe destacar que, bajo los acuerdos del Mercosur, existe el coeficiente de desvío sobre las Exportaciones, conocido como Flex, que permite importar una cantidad determinada de piezas o autos (actualmente cerca de US$ 1,8 a US$ 2) sin aranceles, por cada dólar exportado a Brasil en automóviles.

La respuesta del ministro Luis Caputo

El ministro de Economía, Luis Caputo, respondió a Pichetto con una serie de «aclaraciones importantes». En un tono que pareció componedor, el funcionario detalló que Argentina produce principalmente camionetas, de cuya producción se exporta el 70%, y que solo dos modelos de automóviles se fabrican en el país: el Peugeot 2008 y el Fiat Cronos. Caputo explicó que la importación de autos híbridos o eléctricos sin arancel fue un acuerdo consensuado con la propia industria automotriz, estableciendo un límite de 50 mil unidades al año. De este cupo, solo la mitad puede provenir de marcas chinas, lo que representa menos del 5% de los patentamientos registrados en 2025. El ministro subrayó que esta medida contribuyó a la convergencia del precio de los autos en Argentina con el de los países vecinos, e incluso a valores más bajos en algunos casos, además de impulsar el desarrollo de infraestructura eléctrica y proyectos de fabricación de camionetas eléctricas. Finalmente, Caputo sostuvo que la iniciativa permitió a los argentinos acceder a una mayor variedad de vehículos con diferentes tecnologías y costos de mantenimiento más económicos, concluyendo que ha sido una medida que ha beneficiado a todos los argentinos y a la propia industria.


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