El cantautor oriundo de Gualeguaychú y radicado en Paraná, Pedro Guastavino, lanzó su nuevo disco “Entre Río”. En este trabajo musical se condensan sensaciones sonoras que remiten a la tranquilidad de Bajada Grande, barrio que habita el artista y donde fue grabado gran parte del trabajo discográfico. A lo largo de las canciones también se siente el vaivén del río Paraná que se mixtura con su bravura y su frescura.
Tal como explica su autor: “Entre Río está contado todo desde acá, desde mi barrio Bajada Grande, desde mi ciudad Paraná, desde mi provincia. Este disco tiene canciones compuestas desde 2009 que no entraron en trabajos anteriores, como el Rasguido Doble y Bajada Grande. Pero también, curiosamente, para completarlo compuse Entre Río, la canción homónima, y creo que esta letra representa de manera más acabada lo que se insinúa en el juego de palabras, “en la metáfora de mi aliento”. Está escrita en primera persona del singular en la cual pude contar, describir cómo percibo el paso del tiempo, mi tiempo y mis experiencias con la música. También mis certezas al día de hoy, con 46 años”, comenta el músico.
“Entre Río”, el decimoprimer disco de Pedro Guastavino, está disponible en su canal de Youtube. Este trabajo tomó alrededor de siete meses de grabación. Las letras de las canciones fueron pensadas íntegramente por Pedro, pero el trabajo fue colectivo. Su hermano, Pablo, fue el encargado de la grabación con su estudio “Ribereña Grabadora” y su otro hermano, Mauricio, ofreció los arreglos musicales de cuatro canciones. A lo largo de las 11 canciones, las colaboraciones musicales se multiplican llegando a 24 músicos invitados.
IDENTIDAD
–¿Por qué el título del disco tiene el singular de río? ¿Qué te llevó a titularlo así?
–La historia es larga, o, mejor dicho, tiene un comienzo. Cuando me vine de Buenos Aires, crisis de por medio, allá por 2009, una de las cosas que me pasó fue necesitar encontrar una identidad propia, una nueva forma de ver lo que hacía con la música. Con mis canciones. Y a partir de ahí, surgieron nuevas ideas en las que pensar y cómo decirlas, cómo contarlas.
Para mí, de alguna manera, se escribe como se habla. Y hay algo de lo que nos acusan a los entrerrianos, es que ‘nos tragamos la ese’. Esto también es parte de la identidad de nuestra región y la quise hacer participar en este trabajo, reivindicarla. Mostrar en parte lo que de este lugar me surge y hablar en ese mismo código. Tomar lo folclórico, por decirlo así, con lo cual uno convive, y hacerlo participar también con una cierta singularidad, que es la mía, en mi oficio de compositor. Es algo con lo que me identifico y me gusta identificarme.
También encuentro el gusto en las palabras cuando pueden significar otras cosas, en este caso de la palabra ‘río’, se desprende esa otra posibilidad, la de reír y no tanto. Porque el asunto es serio, y creo que como compositor que soy, me gusta darle relevancia a lo que experimento en el lugar que vivo.
Para mí es re-territorializar, volver contemporáneos los elementos que siempre han estado ahí, volver a decirlos, contarlos. Algo particular es que el título llegó antes como idea y como concepto de lo que luego iba a terminar siendo el disco.
CAMBIOS
–¿Qué sentís que cambió desde tu anterior disco “Serie”?
–Creo que lo que cambió fue el enfoque. Yo venía haciendo trabajos más vinculados con los aires del pop, el rock, y el soul, por decirlo así, a mi modo de hacer, y por eso iban quedando afuera estas otras composiciones. En este caso vi que las canciones, así reunidas y en ese orden, ya construían una narrativa de algo que era muy diferente a como venía haciendo en los otros discos. Me parece que este trabajo se encuadra dentro de algo más cercano a lo folclórico. Y esto me dio la pauta que iba a ser algo distinto a “Serie”. Es más serio, menos irónico.
También el hecho de trabajar con Mauricio Guastavino, mi hermano, que escribió los arreglos de cuatro de las once canciones, marcó también una diferencia importante con relación a todos mis otros discos. Hay algo también de lo tímbrico y la preponderancia de la guitarra criolla como instrumento principal. En el caso de otros discos he prescindido de la presencia de la guitarra. “Entre Río” es un disco que nace y crece desde la guitarra.
PAISAJE SONORO
–En muchas canciones hay efectos de sonido, recitados y hasta ciertas reminiscencias a otras canciones, ¿qué quisiste plasmar con estas influencias sonoras explícitas?
–Una de las pautas de la grabación fue contemplar lo sonoro en su amplitud y dinámica, ambientes, ruidos, efectos folly, y hasta situaciones inesperadas; y no practicar asepsias. Yo grabo desde hace un tiempo con Ribereña Grabadora, que es el estudio de mi hermano Pablo Guastavino, y que en esta oportunidad lo montamos en mi taller. Algo de la identidad de la que hablaba al principio también tiene que ver con esto, con el paisaje sonoro que acompaña a las canciones. Esto sí lo he hecho en otros discos y es algo en lo cual hemos trabajado y mucho con Pablo, sobre todo. Buscar una forma original de sonar, o diferente. Generar con lo sonoro también parte de la narrativa de las canciones, ya sean golpes de ventanas, sirenas, ruidos de motores, llantos, como en el caso de José y la gurisa; o recrear el sonido de la canoa y el remo en Espirales de amor sin ti, por ejemplo. Con respecto a las citas, la de Deus lhe pague de Chico Buarque, si bien fue un poco fortuito el hecho por el cual surgió la idea, pensándolo ahora, fue darle un cierre necesario a una canción que cuenta una historia lastimosamente real.
Y en el caso de Música, condición y tiempo, la aparición de Miguel Abuelo con su declamación estridente, la encontré atinada porque le estaba faltando esa parte de arenga a la canción, de irrupción y el audio de Miguel la completó. Y quedó bárbara.
–Hay un gran equipo de músicos que participaron del disco, ¿cómo fue la organización humana de tanta gente trabajando para un mismo objetivo?
–Acá, en Paraná, como en Entre Ríos, hay un nivel muy alto de músicas y músicos que creció exponencialmente, de lo que yo recuerdo hace 23 años atrás. Mucho talento, mucha dedicación, compositoras, compositores, instrumentistas. Que devenimos de primeras, segundas y terceras generaciones, en mi caso corresponde a una cuarta o quinta, creo. Y a mí, alentar a las que sigan me parece justo y necesario. Hacía mucho que no trabajaba con tantas personas, tantas personalidades, además de la sensibilidad, claro, de cada una de ellas.
En un momento comprendí que si yo no tenía una dirección, por más que me quisieran ayudar no íbamos a llegar a ningún lado. Son muchos temas, 11. Comencé a anotar todo lo que se me venía a la cabeza y después, con el correr de los días, fui tachando todo lo que no se iba a poder. ahí surgió ese Horizonte y lo posible. Ahí entendí el método que iba a seguir, la sensibilidad me ayuda a convivir con el mundo de la razón. En “Entre Río” tocan personas que admiro por lo que generaron en mí por su cercanía. Su hacer música. Alfredo Arce, Moli Verón, El Negro Aguirre, Luis Barbiero. Músicos que quiero y con los que hemos compartido muchos momentos con la música. Yo los admiro mientras ellos miran para otro lugar. Fue intenso en lo logístico, pero fluido en lo personal. Con decirte que a mitad del año pasado ya estaba prácticamente todo grabado. Muy buena disposición de todos.
Leandro Drago, Heber Schaff, Tai, Seba Macchi, Fernando Silva, Juan Costa, Gretel Schroeder, Fernanda Álvarez, Seba Báez, Román Del Prado, Ernesto Trento, Bernardo Aguirre, Emi Cersofio, Josefina Curá, el duendecito chileno que tocó la armónica en Una Dormida, Benjamín Aedo, lo adoré, y Laura Urteaga, la Catalana que tocó violas y violines, en Música, Condición Y Tiempo. Y la nueva generación de talentos extraordinarios, Wanda Gaioli, Mica Mallarino, que cantaron en Espirales De Amor sin Ti y El Rasguido Doble. Iván Petrich que lo dio todo en la coda de Entre Río, Juani Bonetti, que operó en el momento más indicado.
Y la impecable labor de Antonella Kabasoff, quien fue la encargada de hacer la tapa y contratapa del disco, un placer.
Acá la novedad fue también el laburo con Mauricio Guastavino, que hizo los arreglos de cuatro canciones. Él traccionó de manera excepcional, dirigió y comandó las sesiones inteligentemente. Además de ser mi hermano, es alguien con quien quería trabajar hace mucho. Si bien ya teníamos un feedback por hacer otras cosas juntos, no nos habíamos encontrado para trabajar concretamente sobre mis canciones en un disco. Yo con él también conecto. Y a través de él conocí ese otro lugar de la música que es la Dirección; trabajar con grupalidades humanas. Todo fue ocurriendo y no tuvimos mayores problemas, más que los del calor o el frío. A todos ellos les estoy muy agradecido por la onda y la entrega. También a muchas otras personas que orbitaron en el proyecto y ayudaron mucho.
Creo que, por todo esto, “Entre Río”, llegó a consustanciarse en una identidad muy de este lugar, y eso me llena de satisfacción y júbilo.
COLABORACIÓN
–¿Cómo se puede colaborar con tus proyectos?
–Para esta oportunidad consideré la idea de compartir un alias. Siempre subí los discos para que, en definitiva, tengan llegada de buenas a primeras. Una forma de financiar algo de estos trabajos sale de concursos o convocatorias de arte, en las que a veces he ganado. Pero pensé que podía ser una buena oportunidad para contar con esta posibilidad. Hacer un aporte, el que consideren y puedan dar, sabiendo que están apoyando algo que les gusta. Realmente valoro esas consideraciones.

