El gobierno de la provincia de Santa Fe, a través de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), continúa con la mega obra de recambio de los caños de la red de agua potable en la capital, una intervención largamente esperada tras décadas de abandono. Este martes estaba previsto el inicio de la fase final de la primera etapa del plan, que busca reemplazar cañerías con más de 100 años de antigüedad.
Los trabajos se centrarán en calle Tucumán, entre Rivadavia y 4 de Enero, para luego seguir en La Rioja, Mendoza y Francia. Con estas intervenciones, se completarán los 12 kilómetros previstos en esta primera etapa, crucial para garantizar la calidad y la presión del suministro de un servicio que durante mucho tiempo no recibió las inversiones necesarias. Desde la empresa destacaron que es una obra clave para mejorar la provisión del vital elemento en nuestra ciudad.

El estado de la infraestructura y el método innovador
Aguas Santafesinas S.A. está próxima a completar esta primera etapa, que ya presenta un avance del 75%. La obra abarca el recambio de 12 kilómetros de cañerías y la renovación de más de 1.600 conexiones domiciliarias, beneficiando de forma directa e indirecta a más de 30.000 usuarios de la capital santafesina.
Como ejemplo del deterioro, en los recientes trabajos realizados en calle Lisandro de la Torre al 2400, quedó en evidencia el estado crítico de los antiguos caños, casi totalmente obstruidos. Esta situación explica gran parte de los problemas históricos del servicio, como las pérdidas de agua, la baja presión y los riesgos para la calidad, reflejo de un prolongado abandono de la infraestructura.

Gran parte de la red de agua potable de la ciudad fue instalada hace aproximadamente un siglo, y durante los últimos 40 ó 50 años, no se impulsó un plan sostenido de renovación.
«Cracking» o reinserción: menos molestias para el vecino
Para retirar y reemplazar estos caños tan antiguos, Aguas Santafesinas utiliza un procedimiento técnico innovador denominado «cracking» o «reinserción». Germán Nessier, vocero de ASSA, explicó a El Litoral que este método es no invasivo y «sin aperturas de zanjas», a diferencia del convencional.
«Con el cracking, se hacen aperturas en los extremos de cada cuadra y ventanas intermedias donde se realizan las conexiones nuevas. Todo esto se ejecuta con un sistema hidráulico por la misma traza del conducto existente», precisó Nessier. El proceso consiste en pasar un sistema de caños por el interior del conducto actual, traccionarlo y, con el paso del nuevo conducto de polietileno de alta densidad —un material sumamente confiable que asegura perdurabilidad y evita pérdidas—, se va rompiendo la cañería centenaria.
El propósito prioritario de esta técnica es, en primer lugar, mejorar el servicio; segundo, evitar futuras pérdidas y aperturas de calzada que generaban consecuencias muy negativas; y tercero, realizar esta renovación de cañerías con una mínima afectación del entorno. Se trabaja principalmente en la zona del macrocentro, donde se encuentran los caños más antiguos y deteriorados.
Además, Nessier destacó el beneficio para los frentistas: «En las ventanas donde ya se dejaron preparadas las conexiones, el día que se hace esa reinserción o cracking se afecta el servicio solo a los frentistas; al final del día ya queda rehabilitado con las nuevas conexiones. Es una molestia mínima para los usuarios».
Plazos y avances de la obra
El ritmo de avance de los trabajos es «muy bueno», según Nessier, y la curva de progreso «va por encima de lo programado». Se estima que en «dos o tres meses estarían terminados estos primeros 12 kilómetros de la primera etapa». En Rosario, ya se completó una fase similar y se está definiendo la continuidad de la segunda etapa.
Los trabajos ya se completaron en tramos de calles Salta y Lisandro de la Torre, y actualmente avanzan sobre 1° Junta, entre 25 de Mayo y 4 de Enero. Ahora, como se mencionó, será el turno de Tucumán, y luego La Rioja, Mendoza y Francia.
En el último año, se renovaron casi 9 kilómetros de redes y se instalaron 1.463 conexiones domiciliarias con sus respectivos medidores, además de 24 hidrantes y 33 válvulas de sectorización. Las tareas se realizan con una coordinación constante con la Municipalidad para el ordenamiento del tránsito y la menor afectación posible a los vecinos.
Una política que prioriza al vecino
Desde Aguas Santafesinas, la presidenta de la empresa, Renata Ghilotti, subrayó que el gobernador Maximiliano Pullaro «decidió revertir esta realidad y avanzar con obras estructurales largamente postergadas». El recambio de cañerías forma parte de una política que «prioriza los servicios básicos y apunta a resolver los problemas de fondo».
Finalmente, Ghilotti enfatizó que estas obras representan «una inversión a largo plazo en la salud y la calidad de vida de la ciudad». Tras décadas de abandono, Santa Fe comienza a dejar atrás una red obsoleta para avanzar hacia un sistema de agua potable más moderno, seguro y acorde a las necesidades de sus vecinos.
