El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que, durante enero, la actividad económica nacional mostró un leve crecimiento interanual del 1,2% en el sector de la construcción, mientras que la industria manufacturera registró un nuevo retroceso del 3,2%. A pesar de ciertos rebotes mensuales, estas cifras no logran revertir la tendencia negativa anual, señalando una persistente debilidad en los principales motores productivos del país.
La actividad económica registró un comportamiento dispar al inicio del año, según los datos difundidos por el INDEC. Mientras que la construcción logró sostener el leve repunte observado a finales de 2025, la industria manufacturera no consigue revertir su tendencia decreciente, a pesar de algunas mejoras mensuales. El sector de obras exhibió un crecimiento moderado, al tiempo que la producción industrial consolidó su retroceso.
En detalle, la construcción inició el año con una variación del 0% respecto al mes de diciembre, pero concretó una suba interanual del 1,2% en comparación con enero del año anterior. Por el contrario, la industria profundizó su contracción, registrando en enero una caída del 3,2% interanual, lo que representa su séptima baja consecutiva bajo esta métrica. Este escenario general evidencia que la actividad económica no logra recomponerse desde mediados del año pasado, sin mostrar aún señales claras que anticipen una pronta recuperación.
La persistente caída de la industria manufacturera
La industria manufacturera continúa sin consolidar una base de recuperación. Durante enero, el Índice de Producción Industrial (IPI) reflejó una suba del 3,1% en la comparación mensual desestacionalizada respecto a diciembre. No obstante, en la medición interanual, el sector volvió a exhibir un retroceso del 3,2%.
Este descenso interanual se explica primordialmente por la contracción registrada en tres divisiones clave, que impactaron negativamente en el promedio general: Vehículos automotores, con una caída del 25,7%; Maquinaria y equipo, que disminuyó 20,2%; y Prendas de vestir, con un decrecimiento del 20,6%. Estos segmentos se caracterizan por su alta exposición a la competencia externa, y las empresas del rubro han manifestado el significativo impacto de la creciente presencia de productos importados como un factor restrictivo principal.
En el sector automotriz, la coyuntura se alinea con el desempeño negativo general, evidenciando una retracción tanto en ventas internas como en exportaciones. Este panorama se inscribe en un contexto regional donde la participación de vehículos de origen chino ha ido en aumento. La menor actividad de las terminales automotrices, a su vez, genera un efecto de derrame considerable, afectando la fabricación local de autopartes. En cuanto a Maquinaria y equipo, el declive se vinculó a la merma en la producción de maquinaria agrícola y de artefactos de uso doméstico, como heladeras y lavarropas. Para el rubro textil y de vestimenta, la explicación predominante del retroceso radica, una vez más, en el escenario de competencia con productos importados.
A pesar de la tendencia anual negativa, el mes de enero mostró un repunte en algunos de los principales rubros. La producción automotriz se incrementó 7,9% respecto a diciembre, el sector textil y de vestimenta creció 4,4%, y los productos de metal y maquinaria aumentaron 3%. En términos de series desestacionalizada y tendencia-ciclo, la producción alcanzó su nivel más elevado desde junio del año pasado. Sin embargo, este impulso aún no es suficiente para revertir la trayectoria anual negativa del sector.
El sostenido pero moderado avance de la construcción
En contraste con la industria, el sector de la construcción exhibió un comportamiento más favorable. El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en enero un crecimiento interanual del 1,2%. No obstante, la serie desestacionalizada no mostró variaciones respecto a diciembre, marcando un 0,0%, lo que sugiere una pausa en el ritmo de recuperación.
Pese a esta estabilidad mensual, el indicador de tendencia-ciclo reflejó una suba del 0,8% en enero, lo que indica una continuidad en la mejora, aunque a un ritmo moderado. El sector venía de un 2025 con un crecimiento significativo del 6,3%, y el inicio de 2026 parece confirmar que la actividad se mantiene en terreno positivo, aunque con un impulso menor al observado previamente.
El análisis de los insumos de la construcción revela un patrón de contrastes. Dentro del conjunto, el hormigón elaborado fue el material con mayor crecimiento interanual, registrando un aumento del 16,9%. Por otro lado, las cales experimentaron la mayor caída, con un retroceso del 15%. Este comportamiento heterogéneo evidencia que la mejora promedio no se traduce en un avance uniforme para todos los componentes.
En lo que respecta al mercado laboral, los puestos de trabajo registrados en el sector privado de la construcción alcanzaron en diciembre de 2025 un total de 380.880 empleos, lo que representó una suba interanual del 3,3%. Sin embargo, el acumulado anual de 2025 mostró un matiz menos auspicioso, con una caída del 0,3% en comparación con el año anterior. Mirando hacia el futuro, la encuesta cualitativa de empresas constructoras para el período febrero-abril de 2026 indica que la mayoría de las grandes firmas proyecta una estabilidad en el nivel de actividad.
