Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) a nivel nacional registraron una nueva caída del 0,6% interanual en marzo, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Esta retracción profundiza la tendencia contractiva del consumo, que ya acumula una baja del 3,6% en el primer trimestre, en un contexto generalizado de menor poder adquisitivo y retrocesos en la mayoría de los rubros comerciales.
Profundización de la caída en las ventas minoristas de las Pymes santafesinas
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) registraron una nueva retracción en marzo, consolidando la tendencia contractiva observada desde principios de año en el sector comercial. Según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el consumo interanual retrocedió un 0,6%, acumulando una baja del 3,6% en el primer trimestre de 2026. Este informe, elaborado a partir de la consulta a más de mil comercios de todo el país, evidencia también una leve caída en la medición mensual desestacionalizada, lo que confirma un escenario de ventas amesetadas con una clara inclinación a la baja.
El impacto diferencial en los rubros y la reconfiguración del consumo
El análisis por rubros revela que la disminución en la facturación no fue homogénea, aunque el signo negativo predominó en la mayoría de los sectores relevados. Cinco de los siete segmentos registraron caídas en sus niveles de ventas, reflejando un comportamiento de consumo más cauteloso por parte de los hogares.
Entre los rubros más golpeados se encuentra perfumería, con una baja cercana al 10% interanual. Este comportamiento se explica, en parte, por la postergación de gastos considerados no esenciales, en un contexto donde las familias priorizan la adquisición de productos básicos. Una situación similar se replicó en el sector de bazar, decoración y muebles, que experimentó una caída superior al 8%. De acuerdo con el informe, la renovación del hogar quedó relegada frente a otras erogaciones más urgentes, como alimentos, servicios o educación.
En el caso de alimentos y bebidas, la baja fue más moderada, del orden del 0,9%, pero su significatividad radica en ser un rubro esencial. Los comerciantes advirtieron una reducción en el volumen de compra por ticket, acompañada de una mayor inclinación hacia segundas marcas y promociones. El comportamiento del consumidor también exhibe cambios en la forma de comprar, con una marcada tendencia a realizar adquisiciones más pequeñas y frecuentes, ajustadas a la disponibilidad de ingresos. Esta dinámica impacta directamente en la operatoria comercial de los negocios, exigiendo una mayor adaptación.
Sectores resilientes y la cautela en el clima de negocios
A contramano de la tendencia general, algunos rubros lograron mantener o incluso mejorar sus niveles de ventas. Ferretería y materiales para la construcción registró un crecimiento del 2% interanual, impulsado por trabajos de mantenimiento y refacciones en los hogares. Asimismo, el sector farmacéutico mostró una variación positiva, con una suba del 1,1%, asociada al incremento de la demanda de productos vinculados a la salud, especialmente ante la llegada de las bajas temperaturas.
Sin embargo, más allá de estas excepciones, el panorama general continúa signado por la cautela. El informe destaca que más de la mitad de los comerciantes considera que su situación económica se mantiene estable respecto al año anterior, aunque creció el porcentaje de quienes perciben un deterioro en sus ventas. Esta percepción se alinea con el hecho de que el 42,2% de los comercios indicó que su desempeño empeoró en comparación con el año anterior, mientras que el 50,8% sostuvo que se mantuvo estable.
Expectativas a futuro y la reticencia a invertir
Las expectativas hacia adelante reflejan un escenario sin definiciones contundentes por parte del empresariado pyme. De cara al próximo año, el 48% de los comerciantes cree que los niveles de ventas se mantendrán sin cambios, mientras que un 39,7% proyecta una mejora en su actividad. En contrapartida, un 12,4% considera que la situación podría empeorar.
La prudencia se traslada también al plano de las inversiones. El 59,1% de los encuestados considera que el contexto actual no es adecuado para realizar nuevos desembolsos, lo que evidencia un clima de cautela generalizada en el sector. Solo un 13,1% interpreta el escenario como una oportunidad para invertir, mientras que un 27,7% no tiene una posición definida al respecto.
Desafíos operativos y estrategias de supervivencia comercial
A los factores mencionados, se suman los costos operativos, como servicios, logística e impuestos, que continúan presionando sobre la rentabilidad de los comercios. La dificultad para trasladar aumentos a los precios de venta sin afectar negativamente la demanda se presenta como otro desafío significativo para el sector.
En paralelo, el financiamiento a través de tarjetas de crédito y las promociones bancarias se consolidan como herramientas clave para sostener los niveles de ventas, en un contexto de restricción de liquidez por parte de los consumidores. El informe también subraya cambios en los canales de comercialización, con un crecimiento de las ventas online y una mayor competencia de circuitos informales, lo que añade presión sobre los comercios tradicionales.
De cara a los próximos meses, la evolución del consumo minorista estará estrechamente ligada a la capacidad de recuperación del ingreso real de los hogares y a la estabilidad de precios, variables fundamentales para reactivar la demanda.
