El rugby del país crece y se proyecta, con un horizonte mundialista
El último derbi paranaense entre Rowing y Estudiantes, no solo volvió a convocar a una multitud en Paraná, sino que reflejó nuevamente la confraternidad existente en el deporte, al hacer que las dos hinchadas compartan una misma tribuna. Credit: Gabriel Baldi

El rugby en la Argentina vive un presente de crecimiento que no pasa desapercibido. Con una base cada vez más amplia de jugadores y una estructura que se fortalece tanto en lo amateur como en lo profesional, la disciplina consolida su lugar dentro del mapa deportivo nacional. Según los datos oficiales difundidos recientemente, a fines de 2025 el país alcanzó los 107.413 jugadores fichados, una cifra que refleja una expansión sostenida y que confirma el buen momento que atraviesa la actividad. En Entre Ríos, la suma de jugadores competitivos es de 1.810.

MÁS JUGADORES

Este incremento no es casual. La Unión Argentina de Rugby (UAR), que recientemente renovó sus autoridades con la asunción de Félix Páez Molina como presidente, presentó su memoria y balance anual, donde se detalla un crecimiento del 4,94% en la cantidad total de jugadores registrados. Se trata de un dato significativo que permite dimensionar el alcance actual del rugby en el país.

Al analizar las cifras en detalle, se observa que el rugby masculino competitivo continúa siendo el principal motor en términos de volumen, con más de 61 mil jugadores registrados y un crecimiento cercano al 2,3%. Sin embargo, uno de los aspectos más destacados es el fuerte impulso en las divisiones infantiles. En ese segmento, el aumento superó el 10%, alcanzando más de 41 mil chicos, lo que evidencia una base sólida para el futuro del deporte.

El desarrollo en edades tempranas también se refleja en el rugby femenino. Si bien en la categoría mayores se registró una leve caída cercana al 8%, el crecimiento en la rama infantil –con un incremento superior al 12%– marca una tendencia alentadora. Este recambio generacional resulta clave para sostener y ampliar la participación de mujeres en el rugby en los próximos años.

En cuanto a la distribución geográfica, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) sigue concentrando la mayor cantidad de jugadores, con casi 25 mil fichados. No obstante, el crecimiento federal es evidente. Uniones como la cordobesa, la tucumana, Rosario y Cuyo continúan consolidando su protagonismo, aportando miles de jugadores y fortaleciendo la competencia en distintas regiones del país.

IMPULSO

Detrás de este crecimiento hay varios factores que explican el fenómeno. Por un lado, el rendimiento de Los Pumas en el escenario internacional ha generado un impacto positivo, con resultados destacados frente a las principales potencias del rugby mundial. A su vez, la presencia del seleccionado en distintas provincias ha contribuido a acercar el deporte a nuevas audiencias.

El rugby reducido también ha jugado un papel clave. Los Pumas 7’s se han convertido en uno de los equipos más competitivos del circuito internacional, mientras que el seleccionado femenino, Las Yaguaretés, continúa evolucionando y ganando protagonismo en torneos internacionales. Estas actuaciones no solo elevan el nivel deportivo, sino que también generan identificación y entusiasmo en las nuevas generaciones.

EL FUTURO

En paralelo, el desarrollo del rugby profesional en Sudamérica ha abierto nuevas oportunidades. Tras la salida de Jaguares del Súper Rugby, el Súper Rugby Américas se consolidó como la principal competencia de alto rendimiento en la región. En este torneo participan franquicias argentinas como Pampas y Dogos XV, a las que se sumaron recientemente Tarucas y Capibaras XV, esta última representando al Litoral.

La aparición de nuevas franquicias no solo amplía el mapa del rugby profesional, sino que también permite que jugadores de distintas regiones accedan a un nivel competitivo sin necesidad de emigrar. Además, la respuesta del público ha sido positiva, con partidos que han superado los 12 mil espectadores, una cifra significativa incluso en comparación con ligas de otros países.

Si bien existen expectativas de seguir ampliando el número de equipos en el futuro, las autoridades han optado por avanzar con cautela, priorizando la sustentabilidad económica y el equilibrio deportivo. La experiencia de otras ligas internacionales ha demostrado la importancia de crecer de manera ordenada para garantizar la continuidad de los proyectos.

OBJETIVO MUNDIAL

En este contexto de expansión, también surge un objetivo ambicioso: la posibilidad de que Argentina sea sede de un Mundial de Rugby. En conjunto con Sudamérica Rugby, el país manifestó su interés en organizar la Copa del Mundo de 2035, en una candidatura que incluiría a Uruguay y Chile como coanfitriones.

La propuesta se apoya en varios pilares: una base de aficionados en crecimiento, seleccionados competitivos y una infraestructura que ha ido mejorando con el tiempo. Además, la experiencia previa de países de la región en competencias internacionales refuerza la viabilidad del proyecto.

De concretarse, sería un hito histórico para el rugby sudamericano y una oportunidad única para consolidar el desarrollo del deporte en toda la región. Mientras tanto, el presente invita al optimismo. Con números en alza, una estructura cada vez más sólida y un horizonte lleno de desafíos, el rugby argentino parece haber ingresado en una nueva etapa de consolidación y crecimiento sostenido.


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