La cadena láctea argentina, clave para regiones como Santa Fe, cerró el primer trimestre de 2026 con un notable incremento en sus exportaciones, impulsadas principalmente por la leche en polvo. Sin embargo, este robusto crecimiento en volumen, relevado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), se ve opacado por la persistente baja de los precios internacionales, lo que presenta un panorama complejo para la rentabilidad del sector.
Crecimiento exportador de la cadena láctea: El primer trimestre de 2026 marcó un hito con envíos que representan el 30,1% de la producción
La cadena láctea argentina consolidó una marcada tendencia alcista en sus exportaciones durante el primer trimestre de 2026, tanto en volumen como en la porción de la producción total destinada a los mercados externos. Este dinamismo refuerza la inserción internacional de un sector clave para la economía de Santa Fe y la zona núcleo.
Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), los envíos al exterior, medidos en litros de leche equivalentes, registraron un significativo incremento interanual del 16,3%. Esta expansión se tradujo en una mayor participación sobre el total producido, alcanzando el 30,1% entre enero y marzo de 2026, una cifra superior al 28,3% anotado en el mismo período de 2025. Incluso, en marzo, el indicador escaló al 31,5%, superando ampliamente el promedio histórico cercano al 25% y marcando el valor más alto para ese mes en los últimos años. Este volumen de colocaciones subraya el potencial y la creciente dependencia del sector de los mercados globales, un tema que se sigue de cerca desde la Bolsa de Comercio de Santa Fe y otros referentes del agro.
La leche en polvo lidera el negocio en valor y volumen
Al analizar la composición de las exportaciones, la leche en polvo se mantiene como el motor principal del negocio. Representó el 43% del valor total facturado en dólares durante el primer trimestre. Le siguieron los quesos, con una concentración del 24,8% de la facturación. El resto de los productos, que incluyen dulce de leche, manteca y suero, aportaron el 19,8%, mientras que los denominados productos “confidenciales” (lactosa y caseína) sumaron el 12,4%.
El fuerte crecimiento en los volúmenes exportados es un claro indicador del dinamismo del sector. Las leches en polvo lideraron esta expansión con un impresionante salto del 42,3% interanual en toneladas. Los demás productos también mostraron un robusto crecimiento del 39,5%, mientras que los quesos se expandieron un 6,9% y los productos confidenciales un 9,5%.
Precios en retroceso: el gran desafío para los tambos y la industria
A pesar del excelente desempeño en cantidades, el contexto internacional impone una limitante crucial: la caída de los precios. El valor promedio de exportación se situó en 3.678 dólares por tonelada en el primer trimestre de 2026, lo que implica una baja del 7,6% respecto al mismo período del año anterior.
La situación es aún más pronunciada para la leche en polvo, cuyo precio promedio fue de 3.492 dólares por tonelada, registrando una caída interanual del 10,1%. Este comportamiento se alinea con la evolución del mercado global, en particular con las referencias del Global Dairy Trade (GDT), con el cual los precios locales mantienen una alta correlación. Según el OCLA, existe un retraso de entre dos y tres meses en la transmisión de los valores internacionales al mercado argentino, lo que explica el desfasaje observado entre las cotizaciones globales y los precios efectivamente registrados en las exportaciones de la región. Esto impacta directamente en la rentabilidad de los tambos y la industria procesadora.
Más inserción, pero con desafíos para la competitividad
El desempeño exportador de la cadena láctea muestra una tendencia creciente y sostenida, tanto en volumen como en valor, a pesar de las fluctuaciones propias del comercio internacional y las variables macroeconómicas locales. No obstante, el escenario actual plantea desafíos importantes para los productores y la industria.
Por un lado, la mayor orientación exportadora, con niveles que superan el 30% de la producción total, refuerza la dependencia del sector respecto a los mercados internacionales. Esto expone a la lechería argentina a los vaivenes de los precios y la demanda global. Por otro lado, la caída de precios ejerce una presión considerable sobre los márgenes de rentabilidad, obligando a toda la cadena a mejorar la eficiencia y competitividad.
En este contexto, la lechería argentina, con una fuerte presencia en Santa Fe, enfrenta un equilibrio delicado: debe capitalizar el crecimiento de la demanda externa y consolidar su presencia en el mercado global, sin perder de vista la sostenibilidad económica de los productores y la industria, quienes lidian con costos internos y la necesidad de inversión constante. La mirada de entidades como el Senasa es clave para garantizar la calidad y apertura de nuevos mercados.
