Joshua Monti y Bautista Zbrun, alumnos de la Escuela N° 299 «Carlos Sylvestre Begnis» de Sa Pereira, viajarán a Suiza para realizar una pasantía agropecuaria rentada de tres meses. Los jóvenes representarán a la Argentina en este significativo intercambio internacional, parte de un programa histórico que la institución santafesina sostiene con un centro agrícola suizo desde hace más de dos décadas.
Estudiantes de Sa Pereira emprenderán una pasantía histórica en Suiza
Joshua Monti, de 5º Año B, y Bautista Zbrun, de 5º Año A, alumnos de la Escuela Nº 299 “Carlos Sylvestre Begnis” de Sa Pereira, viajarán la próxima semana a Suiza para participar durante tres meses de una pasantía agropecuaria rentada. La experiencia se desarrollará en el Centro Agrícola Visp (Landwirtschaftszentrum Visp) y en establecimientos productivos del Cantón de Wallis, brindando una formación laboral y cultural en uno de los países con mayor desarrollo tecnológico y productivo del mundo.
Los jóvenes serán acompañados por Santiago Martin, profesor de Educación Física y preceptor de la escuela desde hace ocho años, quien tendrá la tarea de supervisar el desarrollo de la pasantía. Esta iniciativa forma parte de un proyecto de intercambio y vinculación internacional que la institución educativa mantiene desde hace más de dos décadas con el centro agrícola suizo.
Orgullo y expectativas ante la oportunidad
Para Joshua y Bautista, la selección para esta pasantía representó un enorme orgullo. Ambos destacaron que la elección realizada por compañeros y docentes significó un reconocimiento muy importante. «La verdad que es un orgullo sentir que nuestros compañeros y docentes nos eligieron para representar a la escuela y también al país», expresó Joshua, subrayando el valor de la oportunidad a tan temprana edad.
Por su parte, Bautista calificó la experiencia como «una oportunidad de vida» y resaltó el peso simbólico de representar a toda la comunidad educativa. «Toda la escuela es quien decide esta oportunidad», afirmó. La pasantía no solo implica trabajo y formación técnica, sino también un profundo intercambio cultural, que los obligará a adaptarse a nuevas costumbres, horarios, idiomas y dinámicas laborales.
Durante la estadía, los estudiantes trabajarán en establecimientos agropecuarios vinculados principalmente a la producción lechera, la recría de cerdos y la producción de papa. Según explicaron, parte de la producción está destinada a instituciones y empresas de la región suiza.
Desafíos y preparación intensiva
Los estudiantes reconocen que el principal desafío no será únicamente laboral. Adaptarse al idioma, convivir con otras costumbres y desenvolverse en un contexto completamente distinto aparece como uno de los mayores retos de la experiencia. «Interactuar con personas que hablan otro idioma y tienen horarios y costumbres totalmente diferentes va a ser un desafío importante», explicó Joshua.
Para prepararse, ambos reciben desde hace varios meses clases presenciales y virtuales de alemán. Además, realizan prácticas y pasantías dentro de la escuela vinculadas a los sectores productivos con los que trabajarán en Suiza. «Tenemos pasantías en el tambo porque sabemos que es una producción que vamos a tener allá», detalló Bautista, quien valoró compartir la experiencia con un compañero cercano, lo que facilita la convivencia y brinda mayor seguridad. Previamente, Joshua y Bautista mantuvieron reuniones con jóvenes que participaron en ediciones anteriores, quienes «nos fueron preparando para lo que vamos a encontrar allá. Nos contaron sobre los horarios, las tareas y cómo es la vida cotidiana», señalaron.
Veinte años de un vínculo educativo que se renueva
Mauricio Telmo, director de la Escuela Nº 299 “Carlos Sylvestre Begnis” de Sa Pereira, destacó que el viaje de los estudiantes a Suiza se da en un año «muy especial» para la institución. Este 2024, Telmo cumple una década al frente de la dirección, y el establecimiento celebra sus 60 años de vida. En este contexto, la concreción del vigésimo viaje de intercambio hacia Suiza marca un hito. «Este vigésimo viaje marca un hecho histórico para nuestra escuela y nos da la posibilidad de seguir fortaleciendo un proyecto que lleva más de veinte años», sostuvo.
Telmo explicó que en esta edición viajarán dos estudiantes y un profesor coordinador, una cantidad menor a la de años anteriores, cuando habitualmente participaban cuatro alumnos. Indicó que esto responde a transformaciones que también atraviesan las instituciones educativas y productivas europeas. «El año pasado hubo cambio de directivos en la escuela con la que tenemos el convenio y además uno de los productores cambió de rubro, orientándose a la plantación de vid», detalló el director. Ese cambio productivo modificó parcialmente las prácticas profesionalizantes que realizarán los jóvenes santafesinos. El director también precisó que, a diferencia del sistema argentino, en Suiza las prácticas profesionalizantes son coordinadas directamente por el Ministerio de Agricultura y no por el área educativa. «Todo lo relacionado con la ocupación, estadía y documentación depende del Ministerio con base en Berna», afirmó.
Más allá de los cambios organizativos y estructurales, Telmo enfatizó que la esencia del proyecto continúa intacta y que el intercambio sigue representando una enorme oportunidad de crecimiento humano y profesional para los estudiantes.
Un mensaje para las futuras generaciones
Para Santiago Martin, el intercambio representa mucho más que una experiencia académica o laboral, fortaleciendo valores fundamentales para la vida. «Los valores que ya poseen allá se reflejan en una escala mucho mayor. Ellos representan a la escuela en un país totalmente distinto, con otras costumbres y otra forma de vida», sostuvo. El docente remarcó que su rol será acompañar a los estudiantes permanentemente, ayudarlos y funcionar como nexo con los productores y responsables de las actividades.
Finalmente, alumnos y profesor coincidieron en dejar un mensaje para los estudiantes más jóvenes que sueñan con vivir una experiencia similar: la importancia de la responsabilidad, el respeto, la dedicación y la constancia. «En la vida uno tiene que soñar. Pero también luchar por lo que quiere ser, con compromiso, estudio y compañerismo», expresó Martin.
