Maíz: Chicharrita cede con el frío, la clave es el manejo de maíces voluntarios

Pese a que la actual campaña maicera se considera a salvo, Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, enfatizó la crucial importancia de una estricta «pirámide de manejo» contra la chicharrita. El especialista destacó el monitoreo sistemático, la elección de híbridos tolerantes y las aplicaciones oportunas, advirtiendo sobre la necesidad de controlar los «maíces guachos» que actúan como «puente verde» del vector. Estas medidas son fundamentales para prevenir futuros brotes de achaparramiento en regiones productivas, incluida la nuestra aquí en el Litoral.

La chicharrita del maíz: un panorama heterogéneo con la campaña gruesa casi definida

Con el grueso de la cosecha maicera ya a salvo en gran parte del país, el reciente informe número 42 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (chicharrita del maíz) arrojó datos clave sobre el comportamiento de la plaga. Relevado entre el 2 y el 16 de mayo de 2026, el informe evidencia una dinámica heterogénea en las distintas regiones productivas, donde el clima comienza a jugar un rol modulador fundamental sobre las poblaciones del vector.

Regiones endémicas y el Litoral santafesino

En las zonas tradicionalmente endémicas, como el Noroeste Argentino (NOA) y el Noreste Argentino (NEA), las poblaciones de la chicharrita parecen haber alcanzado una estabilidad similar a la registrada en el informe anterior. Si bien la presión del vector se mantiene alta —en el NOA, el 94% de las localidades capturó más de 100 adultos por trampa y el 85% de estas se ubicaron sobre maíces—, se están evaluando algunos síntomas en espiga en ciertos materiales en la región. En el NEA, donde el 89% de las trampas se situó en lotes de maíz en estadios reproductivos avanzados (R5-R6), se observó una retracción de las chicharritas, aunque todavía con una presión poblacional significativa: el 61% de las localidades relevadas presentó más de 100 adultos por trampa. Al igual que en el NOA, se estudian alteraciones a nivel de espiga en algunos híbridos.

Para la región del Litoral, clave para la producción de granos en Santa Fe y Entre Ríos, el informe muestra una leve retracción en las poblaciones del vector. Con el 61% de las trampas instaladas en cultivos de maíz, se registró Dalbulus maidis en el 97% de ellas, aunque solo el 22% superó los 100 adultos. Si bien se reportan síntomas foliares asociados al complejo de achaparramiento, su incidencia es notablemente menor que en las zonas endémicas.

Centro del país: aumentos poblacionales pero bajo impacto en la trilla

En el Centro Norte, especialmente en la zona productiva de Córdoba, y en el Centro Sur, la plaga ha mostrado un aumento en sus poblaciones. En el Centro Norte, con el 83% de las trampas en maíz, el 74% de las localidades evaluadas registró más de 100 adultos por trampa, lo que representa un incremento significativo respecto al informe anterior. No obstante, la incidencia del complejo de achaparramiento sigue siendo baja y localizada. Similar situación se observó en el Centro Sur, donde el 81% de las trampas se ubicó en lotes de maíz, con incrementos poblacionales puntuales, aunque un 40% de las localidades no reportó detecciones. En esta región, tampoco se registró sintomatología foliar asociada al achaparramiento del maíz.

La buena noticia para estas zonas es que, a pesar del incremento poblacional, prácticamente no se percibe un impacto severo en la espiga. Esto se debe a que muchos cultivos se encuentran en plena trilla o próximos a ella, y ya están senescentes, lo que impide que puedan alimentar a la chicharrita, que por lo general solo genera daño significativo en ciclos largos de desarrollo del cultivo.

El rol modulador del clima y la advertencia para la siembra temprana

Por otro lado, en lugares donde se registraron altas densidades de insectos, comienzan a notarse disminuciones. Este fenómeno está ligado a dos factores ambientales determinantes: la aparición de heladas, de diversa intensidad y duración, que ya evidencian la muerte de ninfas (más sensibles) y de adultos sobre las hojas. Además, la amplitud térmica, sobre todo en zonas endémicas, también incide en la modulación de las poblaciones del vector. El clima, una vez más, demostrando su capacidad para influir en la sanidad de los cultivos.

Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, enfatizó que «aunque esta campaña esté a salvo, insistimos en que es crucial seguir la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo». Además, Vera advirtió sobre la importancia de las tareas de limpieza de lotes para la próxima siembra: «En las áreas de siembra temprana, si las heladas no lo hacen, habrá que controlar los maíces voluntarios o ‘guachos’, que actúan como ‘puente verde’ para este vector, perpetuando su ciclo y amenazando los rendimientos futuros». Un correcto manejo de estos cultivos guachos es esencial para romper el ciclo de la plaga y proteger las próximas campañas en la zona núcleo y demás regiones productivas.


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