La secretaria de Salud de Santa Fe, Andrea Uboldi, detalló los protocolos y prioridades sanitarias de la provincia frente a posibles emergencias hídricas. La funcionaria hizo hincapié en la importancia de las vacunas y las recomendaciones de prevención, advirtiendo sobre el riesgo de leptospirosis y por qué los hombres jóvenes representan un grupo de especial vulnerabilidad.
Preparación ante Emergencias Hídricas en Santa Fe
Ante la previsión de lluvias cuantiosas y crecidas de ríos, la atención se centra en la infraestructura esencial: desagües, defensas y el estado de las vías de acceso a las zonas vulnerables. Estas tareas son consideradas fundamentales por el Comité Provincial de Emergencia, que actualmente evalúa el pronóstico del fenómeno de El Niño anunciado para el segundo semestre del año.
El área de Salud, integrante clave del equipo interministerial, desempeña un papel crucial en la prevención y atención de enfermedades y otros efectos asociados a emergencias hídricas, beneficiando tanto a las personas directamente afectadas como a los voluntarios y equipos de respuesta.
En este contexto, El Litoral dialogó con Andrea Uboldi, secretaria de Salud de Santa Fe y miembro del mencionado comité. La funcionaria destacó que la provincia, «atravesada por muchas emergencias hídricas», ha capitalizado una valiosa experiencia en el territorio, pese a la gravedad que estas situaciones conllevan.
Protocolo de Acción y Grupos Prioritarios
Andrea Uboldi explicó que el primer paso ante una inundación es la sistematización de un protocolo de trabajo. Este implica que un referente del nivel central de la Secretaría de Salud siempre acompaña al equipo en el terreno. La estrategia se adapta a la experiencia previa de cada localidad, distinguiendo entre municipios con «mucho training» como 9 de Julio o Reconquista, y aquellos menos familiarizados con fenómenos similares.
La prioridad se centra en identificar a las personas con mayor riesgo. El primer grupo considerado esencial es el personal de emergencia, incluyendo empleados municipales, miembros de organizaciones no gubernamentales y voluntarios. Estos últimos, al carecer a menudo de equipos de protección personal y entrenamiento adecuado, requieren especial atención.
Un segundo grupo crítico son las personas que, por temor a dejar sus hogares, se niegan a ser evacuadas. En estos casos, se evalúan situaciones de riesgo especial, como pacientes inmunocomprometidos (por ejemplo, aquellos bajo quimioterapia), embarazadas a término (con riesgo de parto en las próximas 48 horas) o individuos con discapacidades visuales, auditivas o motrices. Para acceder a estos lugares, la Secretaría de Salud trabaja en estrecha colaboración con Protección Civil, que provee los vehículos adecuados. Si la evaluación indica que pueden permanecer en sus domicilios con acompañamiento, se les garantiza el suministro de medicamentos para cuadros crónicos.
Finalmente, el protocolo contempla a las personas evacuadas, quienes son trasladadas a sitios designados en coordinación con municipios y comunas, como escuelas o clubes. En estos centros se realiza un registro detallado de cada individuo. La secretaria citó casos como el de una madre con un bebé de 48 horas de vida en Rosario que requirió una ubicación especial, o el de una mujer que necesitaba insulina, cuya administración se coordinaba mediante anuncios por altoparlante.
Higiene, Vacunación y Prevención de Leptospirosis
Las principales recomendaciones para el personal municipal y los voluntarios que trabajan en zonas afectadas incluyen el cambio de ropa al regresar a casa, el lavado de manos con agua y jabón, o el uso de alcohol en gel durante las pausas.
Se enfatiza la importancia de las vacunas. Ante la posibilidad de cortes y lastimaduras, la vacuna antitetánica debe estar al día. El sistema nominalizado permite verificar rápidamente el estado de vacunación antes del inicio de las tareas. La vacuna contra la hepatitis A es crucial, especialmente para quienes desobstruyen desagües y pueden entrar en contacto con materia fecal. Además, si el fenómeno climático se asocia al frío, se ofrece la vacuna antigripal al personal municipal y a los residentes que permanecen en sus hogares, dado su riesgo de exposición e hipotermia.
Una medida adicional, implementada tras la inundación de 2003, es la profilaxis contra la leptospirosis. Esta enfermedad, endémica en la provincia, afecta a personas expuestas como veterinarios, albañiles y pescadores. La bacteria leptospira, eliminada en la orina de roedores y animales domésticos como vacas, caballos y perros, puede ingresar al cuerpo incluso sin heridas visibles, por simple contacto con el agua contaminada al estar descalzo o sin guantes.
Para los grupos que permanecerán más de una semana en áreas inundadas y con posible contacto con la bacteria, se administra una dosis semanal de doxiciclina, un antibiótico. Esta profilaxis se nominaliza para el personal de salud y municipal, registrando la entrega del fármaco y cualquier negativa a tomarlo, dado que existe un fuerte riesgo sanitario y potencial de muerte. Andrea Uboldi explicó que esta medida preventiva es vital porque, si bien la bacteria es sensible a la penicilina y podría tratarse con una consulta temprana, los hombres jóvenes —el grupo más afectado— suelen naturalizar las molestias y acuden tarde al centro de salud, derivando en falla respiratoria aguda y alta mortalidad. Contrariamente, las embarazadas y los niños son generalmente evacuados a tiempo, por lo que los brotes de leptospirosis se observan mayormente en adultos. La funcionaria subraya que la gravedad de la enfermedad, al igual que el dengue, está estrechamente ligada a la oportunidad de la consulta.
Patologías Asociadas a Inundaciones y Retorno Seguro
Las primeras 48 horas tras una inundación están ligadas a la temperatura ambiente. En verano, predominan las diarreas causadas por agua o alimentos contaminados (por ejemplo, comida descompuesta en heladeras sin electricidad). Se debe prestar especial atención a adultos mayores y niños pequeños. En épocas frías, los cuadros respiratorios son la principal preocupación, afectando particularmente a personas alérgicas, asmáticas o con broncoespasmos.
También son comunes las lesiones cutáneas infectadas, producto de heridas expuestas durante las tareas de limpieza. Si la inundación ocurre en verano y hay presencia de mosquitos, el riesgo de dengue o chikungunya se eleva, lo que requiere una intensa campaña de entrega de repelentes, producidos en Santa Fe por el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF).
A partir de la primera semana, emerge el riesgo de leptospirosis, momento en que se administra la medicación preventiva o se atiende a cuadros compatibles con la enfermedad. Los protocolos también consideran la presencia de serpientes y alacranes, para lo cual se dispone de información sobre centros con suero antiofídico y suero antialacrán. La posibilidad de animales muertos flotando y el riesgo de leptospirosis asociado al contacto con la orina de mascotas que la gente intenta resguardar cerca de sus viviendas son aspectos contemplados.
Los botiquines de emergencia se preparan con analgésicos, broncodilatadores, corticoides y sales de hidratación. Se complementa con folletería, kits personales con repelente, alcohol en gel y medicación, junto a recomendaciones para potabilizar el agua (hervir, pastillas potabilizadoras o lavandina). Se reconoce la importancia de los formatos impresos, ya que en la era digital las comunicaciones pueden fallar por falta de carga o energía.
Para el regreso a casa, se establecen pautas claras: apagar la energía eléctrica antes de la limpieza, revisar instalaciones de gas, y proteger manos y pies (incluso con bolsas plásticas si no hay guantes). La limpieza debe hacerse primero con detergente y luego desinfectar con lavandina diluida (nunca mezclados). Una vez normalizada la energía, se recomienda usar ventiladores y descartar alimentos deteriorados de la heladera.
En esta etapa, la articulación con municipios y comunas es clave para distribuir kits de limpieza. Asimismo, se trabaja con Protección Civil en alertas para que la población evite salir innecesariamente, se mantenga informada, no saque la basura y evite que los niños jueguen en aguas estancadas.
Capitalización de la Experiencia y Preparativos Futuros
La experiencia acumulada ha sido fundamental para el equipo de la Secretaría de Salud de Santa Fe. Se elaboran esquelas y audios para los equipos, proporcionando claridad sobre cómo actuar y qué normativas aplicar durante la emergencia. Aunque la telefonía celular ha mejorado la comunicación, se reconoce que la falta de cargadores o energía puede ser un problema, por lo que los formatos tradicionales de difusión siguen siendo relevantes.
En previsión del fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año, se están revisando las normativas vigentes, actualizando criterios sobre vacunas según edad y situación (por ejemplo, la vacuna antigripal). Se planifican capacitaciones sincrónicas y asincrónicas a través de Zoom, así como simulacros, especialmente dirigidos a quienes carecen de experiencia en operativos de esta índole, para agilizar la toma de decisiones rápidas en momentos críticos, con un enfoque particular en las ciudades más grandes.
Andrea Uboldi compartió su propia trayectoria, que comenzó en Salud en 2008, tras vivir la inundación de Rosario en 2007, donde coordinó el centro de evacuados de Newell’s Old Boys. Esta vasta experiencia, complementada con recomendaciones internacionales y nacionales, ha permitido perfeccionar los protocolos en la práctica. Se destacó la importancia de escuchar a la población afectada, especialmente en lugares donde las inundaciones no son habituales.
La difusión de recomendaciones ha sido amplia, y la provincia ha sido consultada a nivel nacional en numerosas ocasiones sobre la leptospirosis. Se crearon audios cortos con respuestas concretas para diversos escenarios, cruciales en la inmediatez de la emergencia. Los aprendizajes incluyen la necesidad de contar con cargadores externos para celulares y verificar el funcionamiento de grupos electrógenos, reconociendo que la tecnología debe ir acompañada de un «plan B».
La funcionaria celebró la decisión del gobernador y del ministro de Gobierno de evaluar lo realizado en inundaciones previas y las áreas de mejora. La reunión del comité permitió revisar el stock de pastillas potabilizadoras, antibióticos (como la doxiciclina) y cremas. Una ventaja estratégica es la producción de muchos de estos medicamentos en el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) y el Laboratorio de Especialidades Medicinales (LEM) de Rosario, como los sueros para diarreas.
Uboldi afirmó que Santa Fe es un «ejemplo en cómo se trabaja en inundación» y ha brindado apoyo a otras provincias en situaciones similares. La medición del impacto de una inundación va más allá de cifras de muertes o enfermos, abarcando el trabajo invisible de verificación casa por casa, entrega de medicación y análisis de riesgos individuales.
Se estima que un escenario crítico podría presentarse en aproximadamente 4 meses, una perspectiva que se ajustará con el tiempo. La Secretaría de Salud opera bajo la órbita de Protección Civil, entidad que a menudo llega primero y lidera el dispositivo, proporcionando los informes necesarios para la toma de decisiones. Uboldi concluyó que la organización actual es sólida.
