La región del Gran Rosario se consolidó nuevamente en 2025 como el principal nodo agroexportador del mundo, un logro que la ubica por encima de gigantes como Nueva Orleans en Estados Unidos y Santos en Brasil. Con embarques que totalizaron 75,7 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos, el complejo portuario e industrial santafesino, ubicado estratégicamente sobre el río Paraná, reafirmó su liderazgo global.
Este hito fue destacado por un reciente informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El estudio subraya las características únicas de esta zona, que en apenas 70 kilómetros de costa sobre el Paraná concentra una infraestructura logística e industrial sin equivalentes a nivel global.
Un sistema logístico-industrial sin parangón
Entre las localidades de Timbúes y Arroyo Seco, un corredor vital para la producción de la zona núcleo y otras regiones agrícolas, operan 30 terminales portuarias. De ellas, 18 están especializadas en la exportación de productos agroindustriales. Desde estos puertos se despachan mercaderías que son cruciales para la economía nacional, generando aproximadamente un tercio de las divisas que ingresan al país por exportaciones de bienes.
La singularidad de este sistema radica en que, a diferencia de otros grandes centros exportadores del mundo donde los granos viajan miles de kilómetros hasta el mar, aquí son los buques oceánicos los que navegan río arriba por la estratégica Hidrovía Paraná-Paraguay. Esto les permite cargar en el corazón de la principal región agroindustrial de Argentina, optimizando la logística y reduciendo costos.
La fortaleza del Gran Rosario no se limita solo a su capacidad portuaria. La región alberga la mayor capacidad de procesamiento de oleaginosas del país. Según el informe de la BCR, el polo industrial tiene la capacidad de moler más de 52 millones de toneladas anuales de semillas oleaginosas, lo que representa el 75% de toda la capacidad instalada en Argentina. Esta integración virtuosa entre la producción primaria de la campaña, la industria de procesamiento y una logística eficiente, permite que gran parte de los granos que llegan desde las distintas regiones agrícolas sean transformados localmente en aceites, harinas proteicas y otros derivados antes de su exportación. La combinación de puertos, fábricas y redes de transporte convierte al complejo rosarino en uno de los centros neurálgicos del comercio mundial de alimentos.
Durante 2025, esta poderosa infraestructura permitió recuperar el liderazgo global luego de varios años complejos, afectados por las sequías que mermaron el rinde promedio de los cultivos, los bajos niveles de producción y los problemas de navegabilidad derivados de la histórica bajante del río Paraná. El buen clima y los perfiles de humedad fueron clave en la recuperación.
Soja y maíz impulsaron el repunte exportador
La recuperación de los volúmenes exportados en 2025 estuvo directamente ligada a una mejora sustancial en la producción de soja y maíz durante la campaña 2024/25.
En lo que respecta al complejo soja, el Gran Rosario embarcó 40,9 millones de toneladas entre poroto, aceite y harina. Esta cifra representa un incremento significativo respecto a las 35 millones de toneladas registradas el año anterior y posiciona a la región como el segundo mayor nodo exportador mundial de productos sojeros, solo superado por el puerto de Santos. La harina de soja sigue siendo el principal producto exportado por la economía argentina y uno de los pilares de la robusta actividad industrial de la región.
Por el lado del maíz, las terminales del Up River despacharon 22,8 millones de toneladas durante el año, consolidándose como el segundo nodo exportador mundial del cereal, apenas por detrás de Nueva Orleans. A estos volúmenes se sumaron 8,8 millones de toneladas correspondientes al complejo trigo y otros cereales, completando así el volumen total que permitió al sistema portuario rosarino recuperar la cima del ranking global.
La competencia global y el futuro promisorio
El liderazgo alcanzado por el Gran Rosario cobra aún mayor relevancia al compararlo con sus principales competidores internacionales. Nueva Orleans, la principal salida exportadora de los granos estadounidenses a través del río Mississippi, totalizó 74,8 millones de toneladas durante 2025, un volumen apenas inferior al de los puertos argentinos. En Estados Unidos, la región portuaria del Mississippi concentra más de la mitad de las exportaciones agroindustriales del país y cerca del 70% de los embarques del complejo soja.
Por su parte, el puerto de Santos, la principal terminal agroexportadora de Brasil y el mayor puerto comercial de América Latina, movilizó 60 millones de toneladas de granos y derivados durante el mismo período. Si bien Brasil sigue liderando ampliamente las exportaciones agrícolas globales como país, con más de 174 millones de toneladas exportadas, ningún puerto individual logró superar el volumen embarcado desde el Gran Rosario.
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que el excepcional desempeño logrado en 2025 podría no ser un hecho aislado. La campaña agrícola 2025/26, con una fuerte trilla que apunta a una producción récord, y los primeros meses de 2026 ya están mostrando cifras históricas de movimiento portuario. Entre enero y abril, se embarcaron desde los puertos argentinos 34,6 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos, el mayor volumen registrado para ese período. De ese total, 25,2 millones de toneladas salieron desde las terminales del Gran Rosario, marcando también un récord para el primer cuatrimestre del año.
Si esta tendencia se mantiene durante los próximos meses, la región podría convertirse por segundo año consecutivo en el principal nodo agroexportador del mundo. Este logro inédito consolidaría aún más su posición estratégica dentro del comercio internacional de alimentos. La combinación de una cosecha abundante, una poderosa infraestructura industrial y una ubicación privilegiada sobre la Hidrovía Paraná-Paraguay, vuelve a colocar al Gran Rosario en el centro de la logística agroexportadora global, reafirmando su papel como uno de los principales motores económicos de Argentina.
