Imputaron a mujer por robo de celular a una de las víctimas del doble crimen en el barrio Centenario de Santa Fe

Mia Nahiara Vásquez fue imputada por la fiscalía de Santa Fe por «hurto calamitoso» y «encubrimiento agravado» en relación con el doble crimen narco de Natalí Daldeo y un hombre en barrio Barranquitas, ocurrido en febrero del año pasado. La principal prueba en su contra es una fotografía que la captó sustrayendo el teléfono celular de la riñonera de Daldeo minutos después del homicidio.

El doble crimen de Barranquitas y el hurto post-mortem

En febrero del año pasado, un violento doble crimen con presunto sello narco conmocionó al barrio Barranquitas de la ciudad de Santa Fe. Las víctimas, identificadas como Joan Domoni y Natalí Daldeo, quien se dedicaba a la venta de estupefacientes, fueron acribilladas en el patio de una vivienda. Momentos después del hecho, dos mujeres habrían ingresado a la escena, no con fines de asistencia, sino con el objetivo de apoderarse de las pertenencias de la mujer asesinada.

Imputación por encubrimiento y hurto calamitoso

Este martes, la fiscalía imputó a Mia Nahiara Vásquez como una de las mujeres implicadas en el hurto. Su cómplice, Milagro Díaz, ya se encuentra detenida en el marco de otra investigación. Según expuso el fiscal Gonzalo Iglesias, ambas sustrajeron a Daldeo todos los elementos que portaba en su riñonera, incluyendo su teléfono celular. Esta acción habría alterado de forma deliberada la escena del doble homicidio, haciendo desaparecer una prueba que podría haber sido crucial para la investigación del ataque inicial.

Vásquez fue aprehendida el 22 de mayo pasado durante un allanamiento relacionado con narcomenudeo. En la audiencia celebrada ante el juez penal Nicolás Falkenberg, el fiscal le atribuyó a la joven los delitos de «encubrimiento agravado», «hurto calamitoso» y «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización». Tras el consentimiento del defensor particular, doctor Raúl Sartori, el magistrado dispuso que la mujer permaneciera en prisión preventiva.

La fotografía clave y otras pruebas

La evidencia que vincula a Vásquez con el robo a la víctima del doble crimen se centra en una fotografía y su posterior análisis. La imagen, captada en el lugar del hecho instantes después de los disparos, muestra una mano adornada con pulseras vaciando la riñonera de Natalí Daldeo.

Un informe técnico elaborado por Gendarmería Nacional, tras un cotejo con las redes sociales de la imputada, concluyó que las pulseras y los rasgos de la mano retratada coinciden plenamente con los de Mia Nahiara Vásquez.

Además del registro fotográfico, la fiscalía cuenta con audios enviados por Milagro Díaz, coautora del hurto, a los familiares de Daldeo. En dichos mensajes, Díaz admite haber estado en el «kiosco» donde ocurrió la ejecución y manifiesta arrepentimiento por haber llevado a la víctima a ese sitio.

El Ministerio Público de la Acusación (MPA) también posee el informe del GPS de la tobillera electrónica que Díaz portaba por una causa del fuero federal. Este registro confirmó que la mujer quebrantó su arresto domiciliario al momento del doble crimen, lo que la ubicaría en la escena del hecho junto a Vásquez.

Investigación por tenencia y venta de cocaína

El segundo hecho atribuido a Vásquez se desprende de una exhaustiva investigación que se extendió por casi un año en la zona de Barranquitas. Gendarmería confeccionó 16 informes que detallan maniobras de «pasamanos» y venta de sustancias prohibidas en el sector.

Durante las tareas de campo, se utilizaron drones para registrar filmaciones aéreas que captaron a la imputada realizando actividades compatibles con el narcomenudeo, incluso minutos antes de que se ejecutara el allanamiento para su detención.

En el procedimiento realizado en mayo de este año, los efectivos secuestraron a la joven:

  • Seis envoltorios de cocaína fraccionada.
  • Dinero en efectivo en billetes de baja denominación.
  • Anotaciones con nombres y montos de transferencias que evidenciaban el comercio ilegal de estupefacientes.

Al momento de resolver sobre la medida cautelar, el juez Falkenberg consideró elevado el riesgo de fuga, lo que sumado al consentimiento defensivo, fundamentó la imposición de la prisión preventiva sin plazos.


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