Desde 2019, la Argentina implementa el sistema de Alerta Sofía, una modalidad de búsqueda de niños, niñas y adolescentes. Creada por el Ministerio de Seguridad de la Nación, esta alerta se activa ante la sospecha de riesgo inminente para el menor de edad a localizar. El sistema honra la memoria de Sofía Herrera, la niña que desapareció el 28 de septiembre de 2008 mientras se encontraba con su familia en un camping de Río Grande, Tierra del Fuego.
El sistema de Alerta Sofía volvió a cobrar relevancia tras la trágica desaparición y hallazgo sin vida de Agostina Vega, una adolescente de Córdoba que fue vista por última vez el 23 de mayo y encontrada asesinada el sábado 30. Días después, el 9 de junio, se emitió una nueva alerta por otra adolescente de 15 años, también de la provincia de Córdoba, quien afortunadamente fue hallada sana y salva.
Actualmente, en Córdoba también persiste la búsqueda de Lian Gael Flores Soraide, de 3 años, cuyo paradero se desconoce desde febrero de 2025. Con este mismo sistema, se busca a Loan Peña (2024 – Corrientes) y a Guadalupe Lucero (2021 – San Luis).
Con el objetivo de comprender las condiciones de activación del Alerta Sofía y el desarrollo de las búsquedas de NNyA y adultos en Santa Fe, el diario El Litoral dialogó con Milagros Rivadera, Directora Provincial de Protección de Derechos Humanos.
Cabe destacar que la Secretaría de Estado de Derechos Humanos, actualmente a cargo de Emilio Jatón, supervisa el Registro Provincial de Información de Niños, Niñas y Adolescentes Desaparecidos, en el marco de la Ley 12.545.
Activación del Alerta Sofía en Santa Fe
Consultada sobre la existencia de alertas Sofía vigentes en la provincia de Santa Fe, Milagros Rivadera explicó: «En la actualidad no hay alerta Sofía vigente. Para que eso ocurra tiene que existir una petición de la autoridad judicial que esté interviniendo en el caso; en la provincia está a cargo de fiscales del Ministerio Público de la Acusación.»
La funcionaria detalló que, dependiendo de la jurisdicción, la responsabilidad puede recaer en diferentes grupos de fiscales. En la capital provincial, por ejemplo, la Fiscalía de Homicidios se ocupa de estos casos. Anteriormente, la tarea correspondía a GEFAS, pero debido a la alta demanda, se resolvió un cambio en la asignación.
Rivadera aclaró que si bien ingresan constantemente denuncias por búsqueda de paradero, la emisión de un Alerta Sofía requiere el cumplimiento de requisitos específicos: una denuncia formal, una petición de la autoridad judicial o la fiscalía interviniente, y la presunción de un alto riesgo inminente para el menor. La alerta se emite exclusivamente para niños, niñas o adolescentes, y es la fiscalía la encargada de determinar las características que configuran el «alto riesgo inminente», como la sospecha de un delito conexo o la implicación de adultos en la desaparición. La solicitud se realiza en el marco del Ministerio de Seguridad de la Nación y el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas o Extraviadas.
Al ser consultada sobre la definición de «adolescente» en este contexto, Rivadera especificó que «hasta los 18 años son menores».
Origen
Respecto a la activación del Alerta Sofía en la provincia durante la actual gestión, Milagros Rivadera afirmó que «desde que estamos en esta gestión, no». Subrayó que este sistema se estableció tras la desaparición de Sofía Herrera, tomando como precedente el Alerta Amber en Estados Unidos y otros sistemas internacionales que enfatizan la necesidad de una búsqueda inmediata y urgente de niños, niñas y adolescentes bajo circunstancias específicas.
Rivadera diferenció claramente el Alerta Sofía de las búsquedas de paradero habituales, señalando que estas últimas son «mucho más frecuentes, ingresando muchas por día en la provincia». Explicó que «la mayoría se resuelve en 24 o 48 horas», a menudo vinculadas a «consumo problemático o conflictos interpersonales dentro del ámbito familiar». Por esta razón, se manejan con «mucha cautela con la difusión de las imágenes».
Hizo hincapié en la necesidad de ser «muy cuidadosos con los datos sensibles que se exponen», dado que «muchas veces la foto de la persona que es buscada sigue circulando aunque se la localice y, luego, es estigmatizada por un hecho que sucedió varios años atrás». Por ello, instó a realizar «una denuncia formal inmediata» ante cualquier desaparición, desmitificando la creencia de que «se deben esperar 24 o 48 horas». Apeló al «sentido común», indicando que «quienes están en el círculo de convivencia o de confianza de la persona desaparecida saben cuándo es una situación de alerta y deciden hacer la denuncia». Esto puede ser «porque esa persona no está cumpliendo con los movimientos que hace habitualmente, o porque hubo una pelea y hace varias horas que no se tiene contacto o no se la puede ubicar; o se habló con el entorno cercano y nadie pudo aportar ningún dato».
Cómo y cuándo denunciar una desaparición
Sobre el lugar donde realizar la denuncia, Milagros Rivadera indicó que «se puede hacer en cualquiera de los centros de denuncias que están distribuidos por la provincia, o en la comisaría más cercana». La denuncia, una vez presentada, «es remitida inmediatamente a la Fiscalía y a la Secretaría de Derechos Humanos«.
Afirmó que la denuncia «sí o sí» debe ser tomada, y puede ser presentada por «toda persona que pertenezca al círculo de confianza o que comparta la cotidianidad con quien está siendo buscado». No es requisito ser padre, madre o tutor; la denuncia puede ser realizada incluso si el niño o niña reside con otro familiar, o si la escuela toma conocimiento de una inasistencia prolongada. En tales escenarios, existen instancias previas como la intervención del sistema socioeducativo y, si se confirma una desaparición, se procede con la denuncia de búsqueda.
El seguimiento post-hallazgo
Ante la resolución positiva de la mayoría de los casos, la Directora explicó que «también se da intervención al Servicio Local de Niñez de la ciudad adonde corresponda», el cual «va a trabajar con esa familia para ver cuál es la situación y hacer un seguimiento».
En cuanto a las estadísticas, Rivadera informó que «desde el 1° de enero tuvimos 155 denuncias de búsqueda de NNyA, de las cuales siguen abiertas 14 ó 15». Señaló que en ocasiones, «tenemos alguna certeza de dónde podrían estar, porque quizás son chicos que aparecen y entonces se levanta la búsqueda pero después se vuelven a ausentar, tal vez por problemas de consumo o intrafamiliares».
La Secretaría también gestiona búsquedas de paradero de personas adultas; «desde el primer día del año ingresaron 349 búsquedas; es un número altísimo. Del total, en trámite siguen abiertas 51». La complejidad en los casos de adultos radica en que «pueden decidir irse de su casa o del lugar en el que están». Por ello, es crucial «analizar el contexto, si existe alguna sospecha de delito o situación de vulnerabilidad que llevan a que esa persona no quiera ser encontrada».
En vista de esta realidad, la Secretaría presentó un proyecto de modificación de la Ley 12.545, ya que «solo habla de los niños, niñas y adolescentes, y nosotros también buscamos adultos». Además, se busca «adecuar la norma al sistema penal actual».
Al explicar el «sentido común» en la denuncia, Milagros Rivadera reiteró «lo primero que decimos es que no hay que esperar 24 horas». Aconsejó «tener muy en claro cuáles son los mecanismos de contacto que tenemos con esa persona y utilizarlos previo a hacer la denuncia», observando «si tenemos alguna sospecha de que puede estar pasando algo, si tiene una conducta distinta a la que presentaba en sus rutinas habituales, por ejemplo».
Asimismo, al momento de denunciar, recomendó «además de informar sobre el día y la hora en que se ausentó, se aporte una descripción física que siempre es necesaria y datos sobre la vestimenta». También consideró «importante brindar información sobre los vínculos, la rutina o dónde se encontraba con su grupo de cercanía», ya que «cuanta más información se brinda en la denuncia, más fácil es emitir diligencias para la localización».
La difusión de imágenes
Respecto a la conveniencia de compartir fotos de personas buscadas, Rivadera advirtió sobre situaciones donde «ya había difusión en redes sociales de las búsquedas y aún no estaba hecha la denuncia formal». Enfatizó que «el protocolo no se activa cuando se sube la foto a las redes sino cuando hay una denuncia. Para que quede claro, sin una denuncia formal, ningún fiscal tiene conocimiento del caso». También hizo un llamado a reflexionar sobre «la difusión de datos sensibles respecto de los motivos para que ese niño o niña se haya ausentado del hogar», señalando que, con el cambio de paradigma en la protección de las infancias, «tenemos que velar por sus derechos y esto involucra también la difusión de sus datos».
Para evitar la persistencia de información desactualizada, la Directora recomendó «siempre compartir las búsquedas oficiales, es decir, cuando sabemos que hay un fiscal que dio la autorización y evaluó que esa foto debía ser difundida». Mencionó que «en el Instagram de Derechos Humanos (@ddhh_santafe) están publicadas las búsquedas vigentes». Finalizó explicando que «muchas veces el fiscal evalúa que no es necesario o recomendable difundir la imagen por la circunstancia en que sucedió la desaparición o porque quizás están investigando un delito conexo. Por eso insisto: siempre apelamos a que se compartan las búsquedas oficiales».
