Gabriel Vega, padre de Agostina Vega, la adolescente víctima de femicidio en Córdoba, difundió una carta abierta para solicitar que la investigación del crimen de su hija avance con el debido respeto y sin la excesiva exposición mediática. En el escrito, el padre de la joven criticó las «acusaciones y descalificaciones» que, a su criterio, desvirtúan la causa judicial y afectan la búsqueda de justicia.
El descargo del padre de Agostina Vega
Gabriel Vega, padre de Agostina Vega, la adolescente asesinada hace más de un mes en la provincia de Córdoba, difundió una carta abierta. En el escrito, el hombre manifestó que la causa «no es un juego», al tratarse del femicidio de su hija. La misiva surge como respuesta a lo que Vega calificó como «supuestas acusaciones y descalificaciones» dirigidas hacia él y su equipo de abogados.
Desde el inicio de la investigación, el progenitor señaló la «enorme exposición pública» de la causa, contexto en el cual surgieron «distintas afirmaciones sobre mi persona». Aclaró que su postura es no responder en el plano mediático, remarcando su «responsabilidad como padre» de «colaborar con la Justicia» para «contribuir a que la investigación llegue a la verdad, con el respeto que la memoria de Agostina merece».
Colaboración judicial y respaldo a la defensa
Vega aseguró haberse puesto «a disposición desde el primer momento», aún sin tener «vinculación con las personas imputadas». El objetivo, según sus palabras, fue garantizar una «investigación seria, objetiva, completa y respetuosa de la verdad» para su hija.
En la carta, el padre de Agostina expresó su «total respaldo» a los profesionales que lo asisten legalmente, la Dra. Fernanda Alaniz y el Dr. Gino Torreani. Al respecto, manifestó su preocupación por cómo, en los últimos días, la causa «comenzó a transformarse en una discusión pública, con acusaciones y descalificaciones dirigidas hacia mi persona y hacia quienes ejercen mi defensa».
«Esto no es un juego»
Con «absoluta claridad», Vega sentenció: «Esto no es un juego. Se trata del femicidio de mi hija». Subrayó que quienes «conocen verdaderamente esta causa» jamás «hablaron mal de Agostina ni atentaron contra su memoria, su intimidad o su dignidad», sino que actuaron «siempre con profundo respeto hacia ella».
Hizo hincapié en que sus abogados «protegieron la investigación cuando el silencio era indispensable», «acompañaron su búsqueda», «estuvieron presentes en el momento más doloroso de su despedida» y «hoy continúan trabajando para preservar su memoria». Reafirmó la necesidad de que la sociedad conozca a «la verdadera Agostina: una joven llena de sueños, con una familia que la amó profundamente y cuya dignidad merece ser respetada por encima de cualquier especulación o interés. Porque ninguna víctima puede ser definida por versiones, prejuicios o descalificaciones. Toda víctima merece respeto. Y Agostina también».
Circunstancias del hecho y el rol de la Justicia
El padre de la víctima hizo referencia a «una realidad objetiva que forma parte de la investigación y que no puede ser ignorada». En este punto, afirmó que «Agostina se encontraba bajo el cuidado de su madre cuando ocurrieron los hechos y la persona actualmente imputada por su femicidio pertenecía a ese entorno». Aclaró que esta es «una circunstancia que surge de la propia causa judicial y que ya fue plenamente esclarecida por la Justicia».
Sobre la exposición mediática, Vega reiteró su «preocupación» por la transformación de la causa en «una discusión pública», donde «por momentos pareciera que el eje deja de ser la búsqueda de la verdad para convertirse en una disputa mediática». Cuestionó la «intensa exposición pública» posterior a un exhorto formulado por el Ministerio Público Fiscal para evitar la revictimización y preservar la memoria de Agostina, contrastando esto con la actitud de sus abogados, quienes «respetaron ese criterio y continuaron trabajando donde corresponde: en el expediente judicial».
Frente a ello, anunció que su equipo está «reuniendo toda la evidencia pertinente para poner en conocimiento de la Justicia aquellas conductas que, de acuerdo con nuestro criterio, pudieran resultar incompatibles con ese propósito». Recalcó que «será la Justicia, y únicamente la Justicia, quien determine el alcance y las consecuencias que correspondan».
Un pedido de respeto y la búsqueda de la verdad
Finalmente, Gabriel Vega solicitó que se permita «trabajar a la Justicia con independencia, sin presiones y sin condenas anticipadas». Expresó su «confianza en las instituciones» y en que «la verdad terminará imponiéndose cuando todos los hechos sean analizados con seriedad, objetividad y respeto por las garantías de cada persona».
Hizo un llamado a que cualquier «información relevante para esclarecer lo ocurrido» sea aportada al «expediente judicial», enfatizando que «ninguna entrevista puede reemplazar una declaración ante el Fiscal de la causa». «Agostina merece que toda la verdad sea conocida», sentenció.
Cerró su carta con una reflexión personal: «Yo ya perdí a mis padres. Perdí a mi hermana. Me arrancaron a mi única hija. Y hoy siento que también intentan dejarme sin justicia y sin los profesionales que decidieron acompañarme en el momento más difícil de mi vida».
Explicó su ausencia en los medios no por «tener algo que ocultar» o «no estar luchando por mi hija», sino porque tiene «el alma destrozada». «No voy a permitir que el dolor se transforme en un espectáculo ni que la memoria de mi hija quede atrapada en disputas que nada aportan al esclarecimiento de los hechos», concluyó. Agradeció «a todos los que me hacen llegar su apoyo, a los medios que colaboraron para aportar evidencia, y a mi esposa Dolores que me acompaña en la batalla más dura de mi vida».
