Los números del “Bati” son escalofriantes, aunque quedan disminuidos por la grandeza incomparable de Messi. Gabriel Omar Batistuta hizo 56 goles en 78 partidos con la selección; y marcó 10 en 12 partidos de Mundial. Y fue el máximo goleador histórico desde el 91 hasta que Messi lo superó en el 2016. Fueron quince años de un “reinado” como artillero que nadie puede discutir.
No es muy afecto a hablar el “Bati”. Desde el momento que dejó el fútbol, como jugador, su vinculación con el deporte que lo llevó al estrellato se redujo a algunas pocas cosas, entre ellas la de haber sido contratado por Colón, en los tiempos de la conducción de Germán Lerche, como secretario técnico. Eso fue a principios de 2012 y, entre sus decisiones aquella vez, estuvo la de designar como entrenador a Roberto Sensini cuando el torneo recién se había iniciado.
El “Bati” está en Miami y fue invitado por la bodega que creó las dos marcas de vino en honor y en solidaridad con los campeones del 86 que no atraviesan –ellos o su familia-por un momento de carencias económicas. “Paro en este lugar, me invitaron y acá estoy, hablando con ustedes. No me pregunten ni me comparen con mi record y el de Messi, yo no tengo nada que ver con Leo”, fue una frase que el reconquístense repitió en varias ocasiones.
Antes de empezar el Mundial, este fantástico centrodelantero que brilló en la Argentina y en Italia y que siempre se vio reflejado en Ronaldo (“siempre quise ser como él”, declaró en varias ocasiones), dijo que “creo que Argentina está mejor que en 2022. Los jugadores tienen cuatro años más de experiencia, están bien y el cuerpo técnico maneja muy bien todas las situaciones”.
-¿Te gusta que se reconozca a quienes alguna vez hicieron mucho por la selección, como ocurre con los campeones del ’86?
-Me encanta que los que alguna vez dieron algo por el país y la camiseta, sean reconocidos. Y si puedo, como pasa en este momento, acompaño.
-¿Qué te dejó la selección en tu carrera?
-¡Claro que fue un antes y un después! Aprendí mucho en la selección, me hice como hombre jugando y representando a la Argentina, me dí cuenta de que puedo acompañar a mucha gente e inspirar a muchos. El fútbol es una escuela de vida. Y si representás a un país tan futbolero como Argentina, más todavía.
-Con la cantidad de goles que hiciste, la comparación con Leo surge sola más allá del tiempo que pasó desde que te superó…
-Yo no tengo nada que ver con Leo… Me hacen reir cuando me comparan. Yo jugué en mi tiempo, de la mejor manera que pude. Y no tengo nada que ver con él.
–Y hoy, ¿cómo lo ves?
-Pienso que debería empezar a aflojar un poco porque no hay palabras para describirlo (risas). Bueno, buenísimo, excelente, estratosférico… ¡No quedan palabras! No para de sorprender a todo el mundo… El siempre tuvo un objetivo y fue el de ser el mejor del mundo y lo consiguió. Va a seguir jugando hasta que lo echen a patadas, como dije alguna vez… A Leo hay que agradecerle, porque lo que está dando y la imagen que está ofreciendo es la mejor.
-¿De qué manera seguís, como argentino, este Mundial?
-Hay muchas maneras de ser argentino y yo lo soy hasta la muerte. Viví por todos lados, pero siempre volví a casa. Argentina es mi país y lo será siempre.
-¿Qué clase de fútbol estás viendo?
-Este es un Mundial y al Mundial lo juegan los mejores. Hay que tratar a todos los equipos con respeto porque por algo están acá. Algunos tendrán más historia que otros, pero todos tienen posibilidades… El Mundial, para un futbolista, es como una buena nota para ustedes, los periodistas. Nosotros, los futbolistas, jugamos al fútbol para jugar un Mundial. Un Mundial no se juega todos los fines de semana.
-¿Qué opinás de Cabo Verde?
-Estoy viendo otros partidos, no puedo dar una opinión definitiva. Ahora me pondré a analizar un poco más a ver qué es el rival argentino el viernes.
-¿Lautaro o Julián?, ¿o los dos?
-No veo impedimento que puedan jugar los dos. Hoy creo que Lautaro Martínez está un poco mejor en lo físico que Julián Alvarez, que viene de una lesión.
