Santa Fe en alerta por El Niño: especialistas instan a la población a tomar medidas preventivas

La memoria de las grandes inundaciones de 1982-1983 y la tragedia de 2003 sigue viva en Santa Fe. Por eso, cualquier alerta sobre un posible fenómeno El Niño intenso genera inmediatamente inquietud entre los vecinos. Ante este panorama, un grupo de docentes e investigadores de la ciudad decidió unirse para compartir conocimientos y ofrecer información valiosa para la comunidad.

El arquitecto Jorge Rico, investigador de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral (FADU-UNL), es uno de los impulsores de esta iniciativa. Él enfatiza la necesidad urgente de empezar a discutir planes de contingencia y, sobre todo, de revisar cómo están las defensas hídricas de la ciudad.

Sus reflexiones se plasmarán en una serie de documentos y videos que buscan divulgar su perspectiva sobre los riesgos que podrían afectar a Santa Fe y otras localidades costeras. A este equipo independiente y colaborativo también se sumaron la licenciada en ambiente Danisa Don, el ingeniero civil con especialización en ambiente Agustín Boterón y el ingeniero hídrico Jorge Marega, entre otros profesionales.

El fenómeno El Niño, parte del ciclo ENOS, se caracteriza por el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Esto altera los patrones climáticos globales y, en nuestra región del noreste argentino y la cuenca del Paraná, se asocia generalmente con lluvias más intensas de lo habitual. Si bien la Organización Meteorológica Mundial y la NOAA prevén una alta probabilidad de que El Niño se desarrolle nuevamente en el segundo semestre de 2026 y continúe durante el verano 2026/27, los expertos aclaran que aún no se puede determinar su intensidad. También desaconsejan términos no científicos como «superniño» o «Niño Godzilla».

La historia personal de un investigador

La preocupación de Jorge Rico no es solo académica; tiene un fuerte componente personal. «Entre 1982 y 1983, viví de cerca las inclemencias de una de las crecidas más grandes del siglo pasado, que recordamos por haber derribado nuestro querido Puente Colgante y por las pérdidas millonarias e inundaciones en miles de viviendas a lo largo de la Ruta Provincial Nº 1», relata el arquitecto.

Esa vivencia marcó su camino profesional. «Fue entonces que me anoté en Arquitectura y empecé a indagar qué podíamos hacer desde nuestra disciplina para ayudar a las familias que viven en zonas de riesgo hídrico», explica.

Hoy, Rico es parte de la FADU-UNL y co-integra «la única cátedra a nivel latinoamericano» dedicada a soluciones de economía circular para el hábitat flotante sustentable, además de tener una empresa con dos décadas de experiencia en infraestructura flotante para humedales.

El riesgo en el valle del Paraná

Uno de los puntos clave del planteo de Rico es la distinción entre la ocurrencia del fenómeno El Niño –cuya probabilidad es reconocida por organismos internacionales– y las consecuencias específicas que, según su análisis, podría generar en el valle del río Paraná. «No solo vamos a explicar los fundamentos científicos, sino que también ofreceremos recomendaciones concretas para que cada vecino pueda evaluar el nivel de riesgo de su propiedad y prepararse para los fenómenos hídricos y ambientales que se avecinan», explica.

El arquitecto cuestiona que el debate público no siempre profundiza en los escenarios más extremos. «Aunque los organismos públicos ya empiezan a reconocer la magnitud que podría tener este fenómeno, difícilmente escucharás hablar de los efectos y consecuencias más severas», señala, refiriéndose a proyecciones como la posible superación de las cotas de diseño de las defensas o escenarios de colapso generalizado, que son parte de su análisis y no pronósticos oficiales confirmados.

Mientras tanto, el Gobierno Provincial ya se moviliza: organizó un encuentro multisectorial en Rosario este martes y lo repetirá este miércoles en Santa Fe, desde las 11 hs., en el Centro Cultural Provincial, ubicado en Junín 2457. El objetivo es coordinar acciones y medidas frente a la posible llegada de El Niño.

El crecimiento de la ciudad

Rico también pone el foco en la ocupación urbana del valle aluvial, ese espacio que el río ocupa en sus crecidas máximas. «Siempre se dijo que el valle de inundación del río Paraná llegaba hasta la Ruta Provincial Nº 1, pero eso no es del todo cierto. En realidad, se extiende y alcanza la Ruta Nacional Nº 11», advierte el arquitecto, ampliando la perspectiva sobre las áreas potencialmente afectadas.

La expansión de nuestra ciudad y el Gran Santa Fe sobre zonas naturalmente inundables, en una región atravesada por el Paraná, la Setúbal, el Salado y una vasta red de riachos y humedales, es un desafío de décadas que se vuelve crítico en estos contextos.

Defensas: ¿en qué estado están los terraplenes?

Un aspecto que el arquitecto Rico considera de suma importancia es el estado de los terraplenes que protegen nuestra costa. Luego de recorrer la Ruta Provincial Nº 1, documentó más de 400 «interrupciones»: perforaciones realizadas tanto para accesos particulares como para desagües pluviales.

«No es suficiente tapar un hueco con un poco de tierra y arena; la función hidráulica de un terraplén es compleja y requiere intervenciones técnicas serias», subraya. Para Rico, asegurar el mantenimiento y la integridad de estas estructuras debería ser una prioridad máxima antes de que llegue el próximo ciclo de lluvias intensas.

Alerta por riesgos sanitarios

Rico también llama la atención sobre un riesgo que muchas veces pasa desapercibido: el impacto sanitario. Recuerda lo sucedido durante la creciente de 2015, cuando el ascenso de la napa freática provocó el colapso de incontables pozos negros en barrios que aún no cuentan con red cloacal. «El problema sanitario será uno de los primeros inconvenientes que deberán enfrentar los vecinos que viven entre defensas», advierte, señalando que una situación similar podría volver a ocurrir si se combinan un río alto y precipitaciones intensas.

Planificar es clave, sin alarmismos

Los especialistas concuerdan en que El Niño, a diferencia de otros fenómenos meteorológicos, permite una anticipación mayor. Por ello, la recomendación principal es fortalecer los sistemas de monitoreo, actualizar los planes de emergencia y, fundamentalmente, que cada familia sepa si vive en una zona inundable, cuál es la cota de su vivienda y cuáles son las vías de evacuación.

Rico sintetiza este espíritu: «Que cada familia vaya pensando y preparando su propio plan de contingencia», instando a los habitantes de zonas vulnerables a analizar posibles escenarios con antelación. La evolución del Pacífico seguirá siendo monitoreada de cerca por los organismos meteorológicos. Aunque la formación de El Niño es probable, su intensidad y el impacto real en Santa Fe dependerán de cómo evolucione el sistema climático en los próximos meses.


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