La histórica fuente de Plaza Colón en Santa Fe luce totalmente restaurada, culminando una obra que respetó el patrimonio original gracias a un crucial reclamo ciudadano. Esta intervención, destacada por la Municipalidad, se enmarca en un avance del 90% de la puesta en valor integral del tradicional paseo del barrio Puerto. El trabajo se hizo «con mucha seriedad» y junto a la Comisión de Patrimonio, tras la controversia que frenó el proyecto de derribar sus muros.
La emblemática fuente de Plaza Colón volvió a brillar
La histórica fuente ubicada junto al Palomar de la Plaza Colón recuperó todo su esplendor. La Municipalidad de Santa Fe confirmó este lunes que finalizaron las obras de restauración del emblemático espejo de agua, una intervención que, finalmente, respetó las características patrimoniales originales del conjunto. Esta decisión se tomó luego de la controversia que meses atrás había generado un proyecto inicial que contemplaba modificarla por completo.
Los trabajos fueron ejecutados por la constructora Doña Sofía —la misma empresa que construye un edificio en torre frente al paseo, sobre calle Rivadavia— mediante un Convenio Urbanístico. Esta herramienta, prevista en el Reglamento de Ordenamiento Urbano (ROU) y validada por el Concejo Municipal, permite recuperar plusvalía urbana y se inscribe como uno de los últimos pasos de la puesta en valor integral de este tradicional paseo ubicado frente al Puerto de Santa Fe.
Eduardo Rudi, secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, destacó este lunes que «la fuente fue totalmente restaurada». Además, precisó que las obras generales de la plaza «tienen más del 90 por ciento de avance» y resaltó el trabajo realizado junto a los organismos especializados en patrimonio. «Se hizo una puesta en valor con mucha seriedad, trabajando con el equipo de Patrimonio municipal y la Comisión», afirmó el funcionario, enfatizando que «es un espacio que necesitaba una reconversión respetando el patrimonio».
Un debate ciudadano clave para el patrimonio
La recuperación de la fuente pone punto final a uno de los debates patrimoniales más importantes de los últimos años en Santa Fe. El proyecto inicial para la remodelación de Plaza Colón proponía retirar la fuente histórica para construir un espejo de agua a nivel del solado, con chorros ornamentales y la posibilidad de exhibir el relieve de la provincia de Santa Fe, conocido como «la bota», que permanece debajo de la estructura actual.
Aunque la propuesta perseguía objetivos de accesibilidad y renovación del espacio público, generó un inmediato rechazo entre historiadores, arquitectos, urbanistas y numerosos vecinos, quienes consideraban a la fuente un elemento inseparable de la identidad del paseo.
Referentes del patrimonio local como Teresita Cataudella, Alicia Talsky, Luis María Calvo, Pascualina Di Biasio, Rosalía Aimini, Paula Busso y Zunilda Allassia impulsaron una campaña de recolección de firmas y encabezaron asambleas populares. También se pronunció el historiador Alejandro Damianovich, quien definió a la fuente como un verdadero patrimonio urbano y una referencia visual inseparable del histórico Palomar.
Finalmente, la Comisión Municipal de Patrimonio intervino en el expediente y frenó la demolición prevista de los muros de contención, una decisión que modificó el rumbo de la obra y permitió preservar la fuente histórica.
Un símbolo con décadas de historia
La historia de Plaza Colón está estrechamente ligada al crecimiento de Santa Fe y de su frente portuario. Sus orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XIX, cuando comenzó a delinearse un paseo cercano al antiguo embarcadero de la ciudad, conocido primero como Alameda y luego como Paseo de las Ondinas. Con el desarrollo portuario, también recibió los nombres de Paseo del Puerto y Plazoleta del Puerto.
En 1888 pasó a llamarse Paseo Garay y, finalmente, en 1900 adoptó el nombre de Paseo Colón, antecedente directo de la actual plaza. La inauguración del Puerto de Santa Fe en 1911 impulsó una profunda transformación urbana del sector, incorporando nuevos espacios verdes y senderos.
La configuración que conserva hasta hoy comenzó a definirse hacia 1937, durante la intendencia de Francisco Bobbio. El proyecto de los arquitectos Van Lacke y Galli organizó el espacio alrededor del emblemático Palomar, convertido desde entonces en el corazón simbólico de la plaza. Pocos años después, entre 1940 y 1941, se construyó la fuente rectangular que se transformaría en una de las imágenes más reconocibles del lugar.
Más que una postal: un espacio de encuentros
Durante décadas, el sonido del agua de la fuente acompañó tardes de juegos, paseos familiares y encuentros de vecinos. Miles de santafesinos conservan fotografías tomadas frente a la fuente y al Palomar, muchas de ellas realizadas por el recordado fotógrafo Antonio Mitri, convirtiendo ese rincón en una de las postales clásicas de la ciudad.
Con el paso de los años, el paso del tiempo, las filtraciones, fallas hidráulicas y problemas estructurales deterioraron la obra y reavivaron el debate sobre cómo intervenir un espacio con tanto valor histórico y afectivo. La discusión recordó, además, otra fuerte controversia patrimonial vivida una década atrás durante la remodelación del cercano Parque Alberdi, cuando también surgieron cuestionamientos por las modificaciones introducidas en un espacio verde tradicional de Santa Fe.
La restauración abre un nuevo diálogo con la comunidad
La restauración hoy concluida representa una solución intermedia entre la necesidad de renovar el paseo y el reclamo de preservar uno de sus elementos más representativos. Mientras la Municipalidad avanza hacia la finalización de la remodelación integral de Plaza Colón, la histórica fuente vuelve a ocupar el lugar que tuvo durante más de ocho décadas: el de una de las postales más queridas del patrimonio urbano santafesino.
Además, el debate público que generó la restauración de la fuente, sumado al antecedente de la tensión por la restauración del Parque Alberdi, llevó a la actual gestión municipal a abrir el diálogo con la comunidad para futuras obras. Es lo que ocurre hoy con el proyecto de restauración de la Plaza San Martín, en el que se inició un proceso participativo con la ciudadanía para escuchar todas las voces y tomar las mejores decisiones.
